La semana próxima Brasilia será sede de una inédita Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América del Sur y los Países Arabes, las más audaz entre las iniciativas de política exterior impulsadas por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
Los días 10 y 11 de mayo, representantes de todos los países de ambas regiones discutirán las posibilidades de cooperación a nivel político, científico y cultural, precedidos por un foro empresarial paralelo que tratará las oportunidades de negocios.
Una reunión ministerial preparatoria, realizada a fines de marzo en Marrakesh, Marruecos, definió el encuentro como la "Conferencia de la Esperanza", apostando a que pueda abrir nuevos caminos para el futuro de árabes y sudamericanos.
La propuesta para la realización de la cumbre surgió durante la gira de Lula en diciembre de 2003 por el norte de Africa y Medio Oriente. Con la anuencia del presidente egipcio Hosni Mubarak, la iniciativa fue apoyada con entusiasmo por el presidente de la Liga Arabe, Amre Musa.
"Tenemos que privilegiar nuestros nexos, porque el tiempo global en que vivimos nos exige que seamos más osados y creativos", dijo Lula en la ocasión.
"La cumbre tendrá como objetivo la creación de un nuevo mundo en el que los países del Tercer Mundo tengan un nuevo papel que desempeñar", resaltó el mandatario brasileño.
La importancia otorgada por Brasilia a la cumbre puede ser medida por los recursos que serán movilizados. El encuentro costará 6 millones de reales (2.4 millones de dólares), equivalentes a cerca del 45 por ciento del presupuesto del Ministerio de Relaciones Exteriores para la realización de eventos en Brasil en todo el 2005.
Lula autorizó además la participación del Ejército en el amplio operativo que se desplegará en la capital brasileña para garantizar la seguridad de los participantes.
Aunque en los últimos días surgieron dudas sobre la presencia de importantes figuras del mundo árabe, que habrían desistido de participar, la Cancillería brasileña confía en que los 33 países invitados estarán representados.
Según las últimas informaciones, llegarían los jefes de Estado de Argelia, la Autoridad Palestina, Comores, Qatar, Irak y Djibouti, mientras que Bahrein, Emiratos arabes Unidos, Líbano y Siria enviarían sus jefes de gobierno.
Egipto, Kuwait, Libia, Marruecos, Mauritania, Sudán, Túnez, Yemen, Omán y Arabia Saudita enviarán representantes ministeriales, y de Jordania llegaría el hermano del rey. Somalia, sumida en una guerra civil, no tendría representantes.
Una de las estrellas de la cumbre será, si se confirma, el presidente de Irak, Jalal Talaban, quien realizaría su primera salida al exterior, acompañado de varios ministros de su gabinete.
A inicios de abril pasado, el canciller Amorim y el secretario de la Liga Arabe, Amre Musa, hicieron en Brasilia una presentación conjunta en la que repasaron los principales temas del encuentro. Sin querer adelantar el contenido de las conversaciones, ratificaron que habrá referencias a lo problemas políticas que afectan al mundo árabe.
En una síntesis de la posición sudamericana, el canciller brasileño justificó el acercamiento diciendo que "tal vez lo más importante sea el cambio de mentalidad y en la manera cómo cada región ve a la otra".
De acuerdo al jefe de la diplomacia brasileña, la declaración final de la cumbre viene siendo discutida desde hace por lo menos ocho meses a nivel de altos funcionarios, y sólo faltó definir el mecanismo de continuidad de las relaciones.
Musa, por su parte, descartó la posibilidad de que el documento sea influenciado por presiones de ningún país.
"Ya acordamos acerca del tenor de la Declaración Conjunta y las presiones simplemente no funcionarán, en el sentido de alterar los puntos de vista de aquel país o de algún otro país", dijo Musa.
"Emitiremos la declaración conjunta conforme acordado, y también lanzaremos un plan de cooperación con vistas a la consecución de objetivos comunes y mutuos", enfatizó el secretario de la Liga Arabe.
Sin revelar el contenido concreto, Amorim y Musa confirmaron que menciones tanto a la cuestión de la lucha contra el terrorismo como al proceso de paz en Oriente Medio constarán en la declaración final.
Desde que fue anunciada, la cumbre despertó interés tanto en Israel como en el gobierno norteamericano. Estados Unidos buscó inclusive participar de la cumbre como observador, pero ello fue rechazado en la reunión preparatoria de Marrakesh.
Al lado del secretario de la Liga Árabe, Amorim subrayó que "gran parte de lo que va a ocurrir será público, de forma que quien quiera conecta la televisión y observa".
El canciller brasileño tuvo oportunidad de discutir el tema durante la reciente visita de la secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice a Brasilia, que tras una reunión a solas con el canciller avaló públicamente la iniciativa.
"Nos interesa la interacción entre el mundo árabe y otras partes del mundo en momentos en que esa región atraviesa profundos cambios. Es una región que necesita reformas económicas, políticas y sociales" , señaló Rice, sin dejar de subrayar "la importancia del mensaje que se envía" a esos países.
Según trascendió, versiones preliminares del proyecto de declaración incluían el reclamo de la retirada israelí de los territorios árabes ocupados, incluyendo las Alturas del Golán y las haciendas de Sheba.
Esta semana, la colectividad judía sudamericana se pronunció críticamente. El Centro Simón Wiesenthal, con sede en Buenos Aires, divulgó un comunicado en que pide a los cancilleres sudamericanos "que no permitan una declaración que pueda ser interpretada como un aval tácito a las actividades de los grupos terroristas".
La organización subrayó su preocupación de que se reivindique el derecho de los pueblos a resistir la ocupación extranjera que, según el documento, se trata de "una retórica ambigua que se utiliza con frecuencia para justificar los ataques terroristas en cualquier lugar del mundo".
Según la información oficial, participarán de la cumbre los siguientes países: Argentina, Arabia Saudita, Argelia, Bahrein, Bolivia, Chile, Colombia, Comores, Djibouti, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Ecuador, Guyana, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Mauritania, Marruecos, Omán, Palestina, Paraguay, Perú, Qatar, República Árabe Siria, Somalia, Sudán, Surinam, Túnez, Uruguay, Venezuela y Yemen. (Xinhua)
08/05/2005