Chile sufre la peor tragedia de su Ejército en tiempos de paz con la muerte y desaparición de una cuarentena de jóvenes del servicio militar voluntario por una tormenta de nieve en las cercanías del sureño volcán Antauco.
La mayoría de las víctimas eran jóvenes recién incorporados al Ejército que realizaban su primer entrenamiento de montaña y al parecer no contaban con el equipamiento ni vestuario necesario para las eventualidades de un clima hostil ni con los medios de comunicación indispensables para evitar su aislamiento.
Tras realizar su última rendición anual de cuentas ante el Congreso Nacional, el presidente Ricardo Lagos se trasladó ayer sábado a la localidad de Los Angeles en un gesto de apoyo moral personal a los familiares de las víctimas, en cuya memoria decretó un duelo nacional de tres días.
En una ceremonia fúnebre-militar, Lagos despidió a los primeros 13 soldados fallecidos, a quienes calificó "como héroes de la paz" y los comparó con los mártires de la batalla naval de Iquique, hace 126 años, que fueron encabezados por el patriota Arturo Prat en la Guerra del Pacífico en 1879.
El jefe del Ejército, general Juan Emilio Cheyre, quien ha dirigido personalmente las operaciones de rescate, dispuso una investigación del insólito hecho y destituyó a los mandos del batallón que ordenaron la marcha de los efectivos a pesar del mal tiempo.
Cheyre ha expresado dudas respecto a encontrar con vida a los 24 soldados que continúan desaparecidos cuatro días después del incidente, pero persisten las labores de rescate, mientras han sido identificados 17 cadáveres.
El país ha seguido por televisión y demás medios de comunicación la evolución de esta trágica circunstancia, que ha enlutado a decenas de hogares y entristecido a la ciudadanía, aunque también permitió iniciar un debate acerca de los procedimientos establecidos para el entrenamiento de los conscriptos.
ATRAPADOS POR EL "VIENTO BLANCO"
La confianza en las fuerzas armadas ha resultado cuestionada, al igual que la existencia del servicio militar.
La versión oficial de los hechos indica que casi tres batallones efectuaban un ejercicio militar en las inmediaciones del volcán Antauco en los Andres. La mayoría de los participantes tenía apenas un mes de entrenamiento.
Cuando regresaban a sus cuarteles habituales fueron atrapados por el denominado "viento blanco", un intenso temporal andino con copiosa nieve y fuertes vientos que los dejó virtualmente incomunicados en la cordillera de la Octava Región de Chile.
El gobierno ha reconocido los errores cometidos por Ejército al señalar el ministro de Defensa, Jaime Ravinet, que la tropa sólo estaba protegida con abrigos sin otro equipo de alta montaña, mientras los familiares de las víctimas han acusado de negligencia a los oficiales de la institución.
Numerosos expertos en alpinismo han expuesto que sin experiencia y vestuario para bajas temperaturas ni equipos de comunicación, era imposible que los jóvenes pudieran salir con vida ante el brusco cambio meteorológico que se produjo en esa región.
Esa situación justifica el enojo de los familiares y de la población en general, que exigen un esclarecimiento transparente del incidente, que deberá investigar la justicia militar.
SOLICITAN INVESTIGACION A LA JUSTICIA CIVIL
El diputado Antonio Leal y otros legisladores han reclamado que la justicia militar se declare incompetente a fin de que la justicia civil investigue los hechos y responsabilidades en la muerte de los conscriptos, y han pedido que se indemnice a las familias "más allá incluso de lo que establece actualmente la ley".
También ha surgido la idea de crear una comisión de la Cámara de Diputados que solicite revisar el tipo de instrucción que se entrega en el servicio militar, el profesionalismo de quienes instruyen y toman decisiones, así como las razones de fondo que están detrás del desastre.
Cheyre dijo que a los jefes del batallón les faltó "criterio y falta de capacidad profesional" para evitar la muerte de los jóvenes y que deberán enfrentar a la justicia.
El Ejército abrirá una investigación sumaria, donde los oficiales involucrados pueden ser acusados de "incumplimientos de deberes militares", la más grave acusación que se puede hacer en la institución.
El líder del Partido Humanista, Tomás Hirsh, en una carta al jefe del Ejército, criticó la actuación de la institución y señaló que la "doctrina militar reinante en las Fuerzas Armadas somete a prácticas de extremo sometimiento y rigor, que en muchas ocasiones implica flagrantes violaciones a los derechos humanos" de los conscriptos.
Afirmó que "el Ejército mantiene una concepción retrógrada y violenta que no corresponde a concepciones democráticas ni de respeto a la dignidad humana" por lo que exigió la derogación del servicio militar obligatorio y una revisión de la concepción que rige en la formación de los reclutas.
La tragedia servirá para que las autoridades militares chilenas reflexionen sobre las causas, en las que aparecen fallas humanas y la inclemencia del tiempo.(Xinhua)
23/05/2005