Deberían ser clavados en el pilar de la desgracia para siempre, pero no según la opinión de ciertos políticos japoneses.
Masahiro Morioka, secretario parlamentario de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón, dijo el jueves pasado en una sesión parlamentaria que los criminales de guerra Clase-A condenados por crímenes contra la paz y la humanidad por el Tribunal Internacional Militar para el Lejano Oriente ya no son considerados como criminales en Japón y que el tribunal fue "parcial".
Los comentarios de Morioka provocaron inmediatamente una protesta en China.
"Los ridículos comentarios hechos por funcionarios japoneses son una obvia provocación contra la justicia y la conciencia internacionales", dijo el viernes Kong Quan, portavoz del Ministerio del Ministerio de Relaciones Exteriores de China.
Kong también condenó enérgicamente comentarios similares hechos por Kyuma Fumio, presidente del Consejo de Investigación Política del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón.
"Ellos hirieron seriamente los sentimientos del pueblo victimado por la agresión militarista de Japón durante la Segunda Guerra Mundial", dijo, destacando que los criminales de guerra japoneses Clase-A, incluyendo al primer ministro durante la guerra Hideki Tojo, cometieron crímenes monstruosos contra la paz mundial y la humanidad.
Eruditos chinos también expresaron su enojo y defendieron los veredictos del Tribunal Internacional Militar para el Lejano Oriente.
"La justicia, validez y autoridad de los veredictos son incuestionables", dijo Liu Jiangyong, un erudito del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Qinghua con sede en Beijing.
Los fascistas Alemania y Japón, dos fuentes de la Segunda Guerra Mundial, causaron estragos en más de 40 naciones del mundo y la muerte a más de 50 millones de personas. "Después de la guerra, era absolutamente justificado enjuiciar a los flagrantes belicosos culpables de los crímenes más atroces", señaló.
También lo fueron los veredictos emitidos por el tribunal. Siguiendo estrictamente el procedimiento legal, el Tribunal Internacional Militar para el Lejano Oriente estuvo integrado por 11 jueces de 11 naciones, incluyendo Estados Unidos, China, el Reino Unido y la Unión Soviética, duró dos años y siete meses, celebró 818 audiencias abiertas que involucraron a 419 testigos, aceptó 779 testimonios escritos, y concluyó con veredictos que sumaron un total de 1,231 páginas que tardaron siete días en ser leídas.
"Los veredictos no fueron hechos definitivamente sobre la base de un criterio subjetivo o arbitrario por parte de los triunfadores sobre los derrotados, sino sobre la base de las leyes internacionales, un enorme número de testimonios de testigos y de evidencia material", dijo Tang Xiaohui, director del Departamento de Investigación del Conmemoratorio de la Guerra de resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa.
La notoria Masacre de Nanjing en diciembre de 1937, cuando los soldados japoneses mataron a más de 300,000 civiles y soldados desarmados después de tomar la entonces capital china, ofreció un elemento particularmente fuerte para el juicio, dijo Song Zhiyong, profesor asociado del Colegio de Estudios Japoneses de la Universidad Nankai con sede en Tianjin.
Los medios chinos recalcaron que la "tontería" no proviene de la nada.
El Diario del Pueblo, el periódico de mayor influecia en China, dijo en un comentario que los comentarios "absurdos" de los políticos japoneses "no son aislados ni accidentales".
"En cuestiones de historia, siempre hay japoneses que hablan tonterías de vez en cuando y lastiman los sentimientos de los países victimados en la guerra", dice el comentario.
Desde los años de 1980, fuerzas derechistas y conservadoras de Japón han intentado revertir los veredictos del Tribunal Internacional Militar para el Lejano Oriente. Poco después de los comentarios de Masahiro Morioka, el Primer Ministro japonés Junichiro Koizumi dijo el jueves que sus visitas al notorio Santuario Yasukuni de Tokio "no están relacionadas con los crímenes de los criminales de guerra de la Segunda Guerra Mundial Clase-A", cuyas lápidas son honradas ahí. A pesar de la fuerte oposición de otras naciones asiáticas, Koizumi ha hecho cuatro visitas al Santuario Yasukuni desde que asumió el cargo en 2001, siendo la última el Día de Año Nuevo de 2004.
Seis décadas después de la Segunda Guerra Mundial, "es todavía un tema inevitable para Japón que mire correctamente su historia pasada" , dijo Jin Xide, profesor de la Academia de Ciencias Sociales de China.
"¿Es la visita al santuario ajena a los crímenes de guerra? Creo que eso es una burla", dijo Jin. Además, tales "comentarios irresponsables" socavarán directamente la perspectiva de cooperación entre las naciones asiáticas.
"El asunto de la historia no es solamente acerca de la direccción política adoptada por Japón sino que también influye sobre la cooperación y el desarrollo en Asia Oriental y toda Asia en general", subrayó Jin.
"Sólo por su actitud completamente equivocada hacia la historia, no estoy segura de si Japón traerá beneficios o perjuicios al pueblo asiático", dijo Li Mingsi, una dirigente de la Universidad de Idioma y Cultura de Beijing.
"¿Por qué no actúan como los alemanes y muestran verdaderamente su remordimiento por la historia?", preguntó. Mei Ru'ao, el juez chino en el Tribunal Internacional Militar para el Lejano Oriente, escribió en 1963 que "no soy un revanchista, y no tengo deseos de minimizar las deudas por derramamiento de sangre que nos deben los japoneses imperialistas en nombre del pueblo japonés. Pero echar en el olvido el sufrimiento pasado puede producir una catástrofe futura".
La resonancia del juicio de Mei puede estar ampliamente reflejada en la internet en estos días. "¡La historia no puede retroceder! ¡La tragedia no puede volver a ocurrir!", dice una opinión reproducida en Xinhuanet.Com.
(Xinhua)
30/05/2005