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Es incalificable devolver mal por bien

Hoy es 15 de agosto.

Un día como hoy hace 60 años, el emperador japonés Hirohito dio a conocer un edicto imperial, declarando que el Japón había aceptado la “Proclamación de Potsdam”. La Guerra Antifascista Mundial terminó así con la victoria final de los países aliados.

Desde 1931, año en que escenificó el “Incidente del 18 de Septiembre” para ocupar el nordeste de China, hasta 1945, año en que se verificó el 15 de agosto su capitulación después de ser derrotado, el Japón sostuvo una prolongada guerra de agresión de hasta 14 años, perjudicando sobremanera a China y a otros países de Asia. En el curso de la guerra, murieron decenas de millones de personas de los países asíaticos víctimas de la agresión, entre ellas, más de 20 millones de chinos.

Más aún, en dicha guerra, el Japón recurrió a todos los sumamente bárbaros y aterrorizadores medios de agresión, no conocidos nunca antes en los anales de guerra, causando un perjuicio inolvidable en la mente de los pueblos de China y otros países asiáticos. Luego de ocupar la ciudad china de Nanjing en 1937, las tropas japonesas asesinaron a 300.000 personas entre inocentes civiles y prisioneros, convirtiendo en Nanjing un infierno terrenal. En las Filipinas, las autoridades ocupacionistas japonesas dieron la orden de fusilar a 10 habitantes locales por cada soldado japonés muerto; en Tailandia, las tropas japonesas obligaron a 60.000 prisioneros de los países aliados y 300.000 habitantes locales a trabajar duro para construir el ferrocarril Tailandia-Birmania conocido como “ferrocarril de la muerte”, causando muerte a más de 100.000 personas. En otras palabras, cada vez que el ferrocarril Tailandia-Birmania extendía una milla, morían 400 personas entre prisioneros y trabajadores civiles.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, el pueblo chino y otros pueblos asiáticos, que tomaban en cuenta la paz mundial y respondían al mal con el bien, mostraron alta clemencia y buena voluntad al liquidar la cuenta de los crímenes de guerra del Japón, de manera que fue inferior a mil el número de criminales de guerra japoneses condenados a muerte por el Tribunal de Tokio y los tribunales de los diversos países del mundo. Hubo países víctimas de la agresión que renunciaron al derecho de demandar indemnización de guerra al Japón. Sobre todo, partiendo del respeto a los sentimientos nacionales del pueblo japonés, los países aliados no investigaron ni exigieron la responsabilidad de guerra del emperador japonés. De haberlo investigado de manera concienzuda, los países aliados habrían podido probar con testimonios fehacientes la ineludible responsabilidad del emperador japonés por la guerra de agresión.

Lamentablemente, el comportamiento clemente y de responder al mal con el bien del pueblo chino y otros pueblos asíaticos no logró despertar la conciencia de los elementos de ala derecha del Japón, los que devolvieron mal por bien en lugar de hacer un profundo examen de conciencia con respecto a su respensabilidad por la guerra. El primer ministro japonés Junichiro Koizumi visitó repetidamente al Santuario Yasukuni con tablillas conmemorativas de criminales de guerra japoneses, haciendo caso omiso de los sentimientos del pueblo chino y los demás pueblos asiáticos afectados por la guerra de agresión; algunos politicastros japoneses no sólo se negaron a perdir disculpas a China y otros países asiáticos por la guerra de agresión y los criminales de guerra, sino que, al contrario, rechazaron la responsabilidad de guerra del Japón, la masacre de Nanjing y los casos de “esclavas sexuales” e incluso embellecieron la guerra de agresión contra países de Asia. Justamente ayer (14 de agosto), Shoichi Nakagawa y Hyutaro Hashimoto, ministro de Economía e Industria y exprimer ministro del Japón, respectivamente, visitaron al Santuario Yasukuni, lo que fue, sin lugar a dudas, una nueva ofensa a los sentimientos del pueblo chino y los demás pueblos asiáticos afectados por la guerra de agresión.

La historia no debe ser olvidada, ni mucho menos repetida. Frente a la corriente adversa caracterizada por las acciones desenfrenadas de los derechistas japoneses y la negación de su responsabilidad de agresión y de guerra, el pueblo chino y los demás pueblos asiáticos víctimas de la guerra de agresión tienen la responsabilidad de advertir al Japón que buscar paz, desarrollo y cooperación asiática es un deseo basado en los intereses tanto de China y otros países asiáticos como del pueblo japonés. Si Japón quiere seguir la corriente principal de Asia y del mundo, asumir la responsabilidad internacional correspondiente a su posición económica y compartir con otros países asiáticos la existencia y la prosperidad, lo primero que debe hacer es tratar de manera honrada y correcta aquella historia de hace 60 años, encarar la responsabilidad de guerra, asumir la responsabilidad histórica y pedir disculpas sinceramente a China y los otros países asiáticos víctimas de la agresión para ser comprendido por ellos. (Pueblo en Línea)

15/08/2005



 

Sumario
Un día como hoy hace 60 años, el emperador japonés Hirohito dio a conocer un edicto imperial, declarando que el Japón había aceptado la “Proclamación de Potsdam”. La Guerra Antifascista Mundial terminó así con la victoria final de los países aliados.


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