El 12 de septiembre, el presidente chino Hu Jintao inició su visita oficial a México, donde se entrevistará con el presidente mexicano Vicente Fox y también con el presidente del Senado y el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y, además, pronunciará un discurso en el Senado de México. Ambas partes firmarán múltiples acuerdos de cooperación. Se trata de la primera visita del presidente Hu a México como jefe de Estado, la que promoverá enérgicamente la profundización de las relaciones de asociación estratégica entre ambos países, creando una nueva situación en las relaciones entre China y México.
En corto lapso de 9 meses, tres dirigentes chinos visitan por separado a México (el vicepresidente Zeng Qinghong y el presidente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, Jia Qinglin, visitaron a México en enero y mayo del presente año, respectivamente), lo que demuestra un encalentamiento sin precedentes de las relaciones entre China y México, encalentamiento que no se debe al “amor no correspondido” ni de China ni de México, sino al consenso de ambas partes. El presidente Hu señaló hace mucho tiempo: China debe “dar mayor importancia a las relaciones chino-lainotamericanas partiendo de la altura estratégica de mantener la paz mundial, promover el desarrollo conjunto y fortalecer la cooperación Sur-Sur”. Por su parte, el presidente Fox también subrayó: Las relaciones entre México y China enfrentan “una buena oportunidad peculiar y estratégica”. Debido a que China está llegando a ser una “estrella resplandeciente” en el escenario económico mundial y, sobre todo, está redoblando sus esfuerzos por abrir el mercado latinoamericano incluido el de México, los mexicanos ya consideran a China como un país de “importancia estratégica” en lugar de un país “remoto” y de “poca importancia”. Sobre la base de este consenso, durante la visita del primer ministro chino Wen Jiabao a México en noviembre de 2003, ambas partes declararon oficialmente el establecimiento de “relaciones de asociación estratégica”, en un esfuerzo por obtener una nueva fuerza motriz en la competición global del siglo XXI.
La cooperación estratégica entre China y México tiene una firme base histórica y una importante demanda de la realidad. Mirando desde el ángulo histórico, desde que se establecieron relaciones diplomáticas entre China y México el 14 de febrero de 1972, las relaciones bilaterales han entrado en la etapa “adulta”. Mirando desde el ángulo de la realidad objetiva, las relaciones entre China y México se hacen cada día mejor: Se registran frecuentaes visitas recíprocas de alto nivel entre los dos países; se fortalece continuamente la confianza política mutua; se amplían cada día más el intercambio y cooperación en los diversos terrenos. Desde el establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países, el volumen comercial bilateral se ha multiplicado por más de 140 veces. México es el segundo socio comercial y el mayor mercado de exportación de China en América Latina, mientras China ha llegado a ser uno de los socios comerciales principales de México en Asia. Mirando desde el ángulo de la necesidad estratégica, China es el mayor país en vías de desarrollo del hemisferio oriental, mientras México es el segundo país en vías de desarrollo en el hemisferio occidental sólo después de Brasil, de modo que el apoyo político mutuo y la necesidad recíproca en lo económico y lo comercial constituyen la nueva fuerza motriz para llevar las relaciones bilaterales a nuevas alturas una tras otra.
Sin embargo, las relaciones entre China y México no son tan complicadas como las entre China y EEUU, ni tapoco son tan sencillas y estables como las entre la mayoría de los países en vías de desarrollo. Debido a la gran distancia geográfica, a la diferencia en idiomas y costumbres, en los valores y en la ideología y sobre todo a la similitud de la estuctura económica y del nivel de desarrollo, ambas partes tienen espacio de cooperar y, a la vez, entre ellas existe una situación de competición, es decir, existen unas relaciones compuestas de cooperar en medio de la competición y de una cooperación mayor que la competición. Han venido desarrollándose las relaciones entre China y México, acompañadas de fricciones. México fue el último país que firmó el acuerdo de incorporación de China a la OMC en 2001. En años recientes, en México se divulgó por un tiempo la “amenaza económica de China”. En la actualidad, México realiza la investigación antidumping sobre muchos productos chinos y cobra un impuesto antidumping tan alto de hasta 1.105 %, siendo el país más enérgico de practicar el antidumping contra productos chinos en el mundo. Además, las relaciones bilaterales afrontan tres importantes “eslabones débiles”: México tiene un enorme déficit comercial con respecto a China. La competición entre las dos partes es más notable en textiles, zapatos y juguetes y sobre todo en el mercado de EEUU. Cómo establecer unas armoniosas y sostenibles relaciones de asociación estratégica constituye un desafío importante que afrontan China y México. Afortunadamente, el gobierno mexicano ha llegado a comprender que “los dos países son socios de cooperación y no adversarios”, “la oportunidad de desarrollo de las relaciones bilaterales es mayor que las fricciones” (citas de Fox). Para profundizar las relaciones de asociación estratégica bilaterales, los dos países han establecido la Comisión Binacional Permanente de China y México y han elaborado el Plan para los 20 Años Venideros para desarrollar las relaciones bilaterales. Estamos seguros de que a través del diálogo, negociaciones e intercambios, China y México podrán reducir sus divergencias y fricciones, aumentar la confianza recíproca y la cooperación, obtener fuerza motriz de desarrollo en medio de competición y realizar beneficios recíprocos a través de la cooperación. (El autor de este artículo es director de la Sección de América Latina del Instituto de Relaciones Internacionales Modernas de China) (Pueblo en Línea)
12/09/2005