Los países latinoamericanos, principalmente sudamericanos, han intensificado en los últimos años su lucha contra la pobreza, mediante la implantación de planes sociales destinados a desarrollar sus economías.
El gobierno uruguayo dirigido por el presidente Tabaré Vázquez, de la coalición de izquierda, es el más jóven entre esos países sudamericanos, pero su especial atención dada al tema social ha conseguido elogios afirmativos de dentro y fuera del páis.
Al inicio del mandato, el gobierno puso en marcha inmediatamente un plan de emergencia social, a fin de reducir la seria situación de pobreza, producto de una grave crisis financiera en el año 2001.
Según informaciones locales, la tasa de desempleo alcanzó 17 por ciento en el 2002, el 33% de la población uruguaya vive en la pobreza y el 8%, o sea, unas 276,000 personas, en la indigencia. En Montevideo, la capital uruguaya, donde reside más de un tercio de los uruguayos, la pobreza aumentó de 18 a 31% entre 1998 y 2003.
A través de ese plan social, de dos años de duración, las autoridades uruguayas pretenden ayudar a una buena parte de los pobres a salir de esa situación paupérrima.
Pero, esa "ayuda" no es "subsidio" gubernamental, sino un programa de trabajo, que permite a los pobres encontrar su propio camino de sustentarse mediante capacitación laboral y trabajo.
Para llevar a la práctica, el gobierno uruguayo creó especialmente un Ministerio de Desarrollo y Participación Social.
De acuerdo con funcionarios de esa institución, desde el inicio del programa hasta la fecha, un buen número de uruguayos se ha incorporado a ese plan.
Chile es otro país latinoamericano que ha insistido en aplicar políticas sociales desde 1990.
En este país, el programa social como "Chile Solidario", iniciado en el 2002, ha beneficiado a unas 180,000 familias, brindando oportunidades de trabajo en lugar de asistencia.
Mediante esos programas sociales, según informaciones gubernamentesles chilenas, el país andino ya cumplió la primera meta, de reducir la pobreza a la mitad, al bajarla de 38.5% de la población en 1990 a 18.8 este año. La indigencia bajó de 12.9 a 4. 7% en el mismo período.
Otros países como Argentina y Brasil también obtuvieron resultados alentadores en la lucha contra la pobreza.
En Argentina, el gobierno del presidente Néstor Kirchner, iniciado en 2003, ha ampliado sus planes sociales a 2.2 millones de beneficiarios.
Al mismo tiempo, se desarrollaron otros programas, como el de "Desarrollo", que brinda créditos y herramientas a 425,000 emprendedores, y el de "Familias", que ayuda a 250,000 mujeres con hijos mantenidos en la escuela.
En Brasil, sobre la base de una serie de planes sociales arrancados desde los años 90, como el de la "Beca-Escuela", que subsidia a las familias que mantienen a sus hijos en la enseñanza primaria, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva lanzó el plan " Hambre Cero", inmediatamente después de asumir la presidencia, en enero del 2003.
"Hambre Cero" tiene por objeto combatir las causas de la miseria, a través de la distribución de alimentos, la alfabetización de jóvenes adultos, estímulos a la agricultura familiar y la construcción de cisternas para recoger agua de lluvia en zonas de sequías, entre otras medidas.
Con los esfuerzos mancomunados, el gobierno brasileño ha logrado ciertos éxitos como la igualdad de género en la enseñanza.
En la lucha contra la pobreza, otro país latinoamericano que también merece destacarse es Venezuela.
El presidente Hugo Chávez lanzó a partir del 2003 una serie de programas sociales tales como de alimento, educación y salud, entre otros.
Con estos programas, el gobierno venezolano logró beneficiar a 15 de los 26 millones de venezolanos, incorporar a la enseñanza cuatro millones de nuevos estudiantes, entre ellos medio millón de becarios, y llevar asistencia médica a millones de pobres.
Los notables éxitos obtenidos por los páises sudamericanos en la lucha contra la pobreza han recibido comentarios positivos de las organizaciones internacionales y regionales, y sirven de ejemplo para los restantes países latinoamericanos.
Sin embargo, debido a que la pobreza en América Latina es un " mal social" que ha penetrado profundamente a la sociedad, es muy difícil acabar con ella de la noche a la mañana, sino se requiere un esfuerzo constante de toda la sociedad, en compañía de otras políticas sociales y económicas, en particular las macroeconómicas.
Sin el desarrollo económico, no es posible reducir la pobreza, mucho menos acabar con la pobreza, coincide un buen número de economistas y politólogos latinoamericanos.
Sin la igualdad de la distribución del ingreso, tampoco es posible paliar la situación de la pobreza, agregan estos mismos comentaristas.
Por lo tanto, los países latinoamericanos enfrentan un serio desafío en esa lucha contra la pobreza, cuyo triunfo depende del esfuerzo incesante de los gobernantes, políticos, empresarios y cada uno de los indigentes de la región, como dijo el ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, el uruguayo Enrique Iglesias. (Xinhua)
06/10/2005