El diario “Tiempo del Globo” publicó en una de sus ediciones un artículo de Magaret Winter, quien con su propia experiencia explica el desarrollo de la Internet en China y sostiene que la Red ha cambiado la vida de los habitantes de las ciudades remotas de China.
En el municipio de Xiangyin, provincia de Hunan, yendo por una senda sucia esporádicamente esparcida de basuras ya se ve un cibercafé, lleno de gente. En este cibercafé situado en un sótano con aire sofocante, decenas de jóvenes de unos 20 años de edad se encontraban atentamente sentados ante las computadoras. Yo pagué 1,2 yuanes (RMB) y me conecté con la Red para encontrar mi correo electrónico. Aquí la velocidad de conectarse con la Internet es muy rápido, sin diferencia alguna en comparación con Toronto. Xiangyin es una pequeña ciudad relativamente remota en el interior de China, que cuenta con 60-70 cibercafés, algunos de los cuales operan legalmente. El Gobierno Chino siempre ha estimulado a expandier la tecnología de banda ancha hacia los poblados, cantones y aldeas remotos del país.
En el cibercafé con una luz pálida, un joven vestido de T-shirt rojo estaba charlando con un internauta amigo. Me dijo que en la actualidad aún no tenía empleo, que todos los días venía aquí y que es muy barato tanto charlar por la Red como ver imágenes visuales, pagando 30 céntimos de dólar (unos 2,5 yuanes) por hora.
Guo Liang, un experto autorizado en la influencia de la Internet en la sociedad, señaló: “Las pequeñas ciudades como Xiangyin estaban muy poco informadas, pero ahora la gente tiene ya una ventana para observar al mundo.” En un estudio realizado para la Academia de Ciencias Sociales de China, Guo Liang se ha dado cuenta de que la Internet está cambiando la vida de la joven generación.
Un joven manifestó: “Algunas de las informaciones que no pueden publicar los medios de comunicación masiva pueden ser leídas en la Red, pues aquí las informaciones son un poco más atrevidas.” Una internauta expresó: “Todos los internautas pueden participar en las discusiones. A mí me gusta escuchar diferentes voces a través de la Red.”
El ingreso per cápita de la gente de Xiangyin es de 700 dólares. Son muy pocos los lugareños que han estudiado en la universidad. Anhelan conectarse con el mundo exterior.
Guo Liang indicó: “En China, el objetivo principal que tiene la gente al conectarse con la Red es leer informaciones. Ahora el número de jóvenes que saben inglés es cada vez mayor, ellos pueden acudir a sitios web extranjeros.”
“Durante el período de la neumonía atípica de 2003, acudimos directamente al sitio web de la Organización Mundial de la Salud para informarnos,” dijo un joven apellidado Yang, de 22 años. Está estudiando el periodismo en una universidad de Beijing. Una amiga suya con nombre inglés de Grace agregó: “En la Internet, podemos criticar a quienquiera que deseemos criticar, pues nadie sabe quiénes somos nosotros.”
Sin embargo, también hay cosas negativas en la Red. Algunos jóvenes se han entregado a la Red e incluso han degenerado. El estudio del señor Guo muestra: La mayoría de los internautas chinos apoya al Gobierno en la revisión del contenido pornográfico y de violencia en la Red. El Gobierno Chino ya ha prohibido ahora la entrada de los jóvenes y adolescentes menores de 18 años en los cibercafés. No obstante, según he observado, esta prohibición no rige completamente en los lugares fuera de las grandes ciudades.
Grace dijo: “La Internet ha ampliado nuestro campo visual, permitiéndonos conocer los puntos de vista de todos tipos, pero la Red también nos deja a veces más desconcertados.”
La Internet también ha hecho cambios en la concepción del amor de los chinos. Para los jóvenes, la Red es un lugar en donde pueden dejar abierto su corazón. Allí ellos pueden intercambiar sus sentimientos amorosos.
Jiang Fen, una chica de 18 años, está charlando con un internauta. En las computadoras de ambos están instaladas minivideocámaras, de modo que ellos pueden verse la una a la otra parte. “Tengo mucha confianza en él y me gusta decirle mi alegría, cólera, tristeza y gozo,” expresó Jiang. A pesar de que ya se conocern desde hace seis meses en la Red, no se han visto personalmente cara a cara. Dijo sonrojada: “No sé qué debo decirle si un día nos vemos cara a cara.”
La protagonista de una anécdota romántica por la Red que más me gusta es una muchacha china cuyo nombre en inglés es Helen. Sus padres son campesinos ciento por ciento. Helen se casará en el año próximo y su novio lo ha conocido a través de la Internet. (Pueblo en Línea)
06/03/2006