Hamish McDonald, correponsal del matutino de influencia nacional de Australia “The Sydney Morning Herald” acreditado en China, escribió en un artículo suyo recién publicado en dicho matutino: Para recibir la inauguración de la Olimpiada en un día de tan buen agüero como el 8 de agosto de 2008, el trabajo de transformación de Beijing ha entrado en la etapa final. Viendo a tantos beijineses comunes tomando parte activa en los preparativos para la llegada de personas provenientes de todos los países del mundo, por elllos mismos, hago voto por que la Olimpiada de Beijing se corone con éxito. He aquí algunos extractos del artículo de Hamish Mcdonald titulado “La Gran Muralla”:
En 1974, cuando la ex corresponsal de “The Sydney Morning Herald” Margaret Jones se traladó a un edificio de 15 pisos en el centro de Beijing, este edificio de apartamentos, pintado de color amarillo y blanco, era el pico de la modernización de la capital china.
Se trata del primer alto edificio construido de acuerdo con el estándar antisísmico, el que, junto con otro alto edificio de apartamentos para diplomáticos en Qijiayuan, se distinguía de los demás, pues en sus alrededores se veía un panorama urbano envuelto por la niebla: en los hutong como laberintos, eran edificios de pisos pero bajos y casas de una sola planta por todas partes. El personal de seguridad y agentes especiales no permitían que los habitantes extranjeros de este alto edificio de apartamentos vivieran junto con habitantes locales.
Desde hace dos años, los extranjeros ya pueden vivir en cualquier lugar de Beijing. Algunos de ellos pasaron a vivir en los edificios de apartamentos lujosos construidos por el Grupo Inmobiliario de Hong Kong; varios otros se trasladaron a un complejo residencial donde vivieron eununcos del Palacio Imperial y cuadros de alto nivel del Partido Comunista.
En aquel entonces, excepto el intérprete, el chofer y el mayordomo designados, Margraret Jones no pudo ponerse en contaco con ningún chino durante varios días e incluso durante varias semanas. Fue incapaz de hacer nada. Ella no pudo sino dedicarse al estudio de materiales de propaganda de Xinhua recibidos por teletipo para buscar pistas de informaciones.
Ahora, el problema para un corresponsal extranjero no es buscar infomaciones sino escoger una o dos de las innumerables pistas de informaciones disponibles, porque se puede obtener infomaciones por televisión satelital, Internet, numerosos medios de comunicación y por los chinos ordinarios que cuentan ahora ya con 400 millones de teléfonos celulares y 300 millones de teléfonos fijos.
Según lo estipulado, si los corresponsales extranjeros quieren cubrir acontecimientos fuera de Beijing, necesitan pedir permiso a las oficinas de asuntos relaconados con el extranjero de los gobiernos locales. Pero, en realidad, uno puede comprar un boleto para viajar en avión o en tren por cualquier rencón de China, excepto el Tíbet.
En los alrededores de mi residencia en Qijiayuan, apenas se necesita fotografía con lapso de tiempo para demostrar la rapidez de los cambios de China. Al otro lado de la avenida, desaparecieron las innumerables viviendas bajas y estropeadas, mientras aparecen un post-contemporáneo edificio de oficinas, un gran hoyo para la construcción de un aparcamiento y dos grandes edificios cilíndrricos gemelos construidos según el modelo de la sede del Grupo LG en Seúl. En un lugar paralelo cerca de la vía principal, en un gran edificio de apartamentos diseñado por un proyectista internacional viven motrimonios jóvenes y otras familias acomodadas.
En 2002, cuando llegué a Beijing, no tenía mucha opción para cambiar el auto de la oficina. Más tarde, un Wolksvagen Santana de color negro me cayó bien. Ahora, por las calles corren sedanes multicolores de Europa, Japón, Corea del Sur y Estados Unidos, SUV e incluso singulares sports italianos.
Anteriormente, cada vez que me puse a escribir con mi notebook a bordo de un avión, siempre fui objeto de miradas de envidia de la gente. Ahora, en comparación con los notebooks que usan los turistas chinos, mi notbook opera lentamente y ya está anticuado. Las revistas proporcionadas por las compañías aéreas están llenas de anuncios comerciales sobre viviendas lujosas a estilo norteamericano.
Los cambios de Beijing se han producido con una rapidez realmente prodigiosa. (Pueblo en Línea)
09/03/2006