Sorpresa y malestar causó en Chile la ofensiva diplomática lanzada por el presidente de Bolivia, Evo Morales, quien pretende acelerar una negociación sobre la histórica demanda de una salida al mar.
El mandatario boliviano anunció su intención de restablecer plenas relaciones diplomáticas con Chile, pero bajo condiciones, y pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) una reunión especial para abordar las exigencias marítimas de su nación.
Tras la amistosa y reciente visita de Morales a Chile, donde participó en la toma de posesión de la presidenta, Michelle Bachelet, se consideró que las relaciones se basarían "en una agenda sin exclusiones", incluido el restablecimiento de lazos diplomáticos.
Chile esperaba mantener con Bolivia un diálogo estrictamente bilateral sobre el tema del acceso al mar y establecer un intercambio de embajadores sin condicionamientos previos. La propia presidenta Bachelet reiteró la tradicional posición chilena, de respetar la intangibilidad de los tratados y la no aceptación de la injerencia de organismos o estados foráneos en los asuntos que conciernen a su soberanía.
Después del fracaso de las negociaciones iniciadas en 1975 para solucionar su enclaustramiento geográfico, Bolivia decidió romper relaciones diplomáticas con Chile en marzo de 1978, manteniéndolas únicamente a nivel consular.
Chile nunca ha aceptado entregar parte de su territorio, aunque si ha mostrado su disposición a intercambiar o canjear una parte para que Bolivia tenga una salida al Pacífico.
En una futura negociación para facilitar una salida al mar a Bolivia, Chile tendrá que consultar a Perú, dado que así se establece en otro tratado, lo cual complica aún más una solución a este histórico problema.
El presidente de Bolivia aprovechó el Día del Mar, cuando en La Paz se rinde homenaje a los caídos en la Guerra del Pacífico (1879-1884), para anunciar su estrategia diplomática sobre el tema.
Morales llamó al gobierno de Chile a escuchar "el clamor" del pueblo chileno que desea solucionar la demanda marítima de Bolivia y agradeció el apoyo recibido durante su última visita al país.
Ante unas eventuales negociaciones, la idea del gobierno de La Paz es desarrollar "una diplomacia ciudadana" para hacer parte del problema y de la solución a los pueblos chileno y boliviano.
En Chile se optó por enviar una señal de firmeza hacia La Paz respecto de las conversaciones futuras, por cuanto consideró inaceptable que nuevamente las autoridades bolivianas pretendieran llevar el caso a los organismos multilaterales.
Así, en un comunicado, respondió a Bolivia que no corresponde que ningún organismo internacional, ni tampoco la OEA, intervenga en un asunto que es estrictamente bilateral, como es el caso de la demanda marítima planteada por Morales.
"El gobierno de Chile ha manifestado reiteradamente su voluntad de restablecer relaciones diplomáticas con Bolivia, sin condiciones ni orientaciones previas, y vuelve a señalar que sólo a través de un diálogo bilateral y el acuerdo entre ambos países se podría avanzar en una agenda futura", dice el documento.
El canciller Alejandro Foxley, subrayó que "los problemas entre Chile y Bolivia son de carácter estrictamente bilateral, y ese punto es inamovible", insistiendo en el ofrecimiento de un diálogo sin exclusiones, pero siempre entre los dos gobiernos, sin intervención de terceros.
Hasta hoy, la OEA no había recibido petición formal alguna del gobierno de Bolivia para convocar una sesión de emergencia en la que tratar el tema del enclaustramiento marítimo de ese país.(CRI)
27/03/2006