El presidente de EEUU George W. Bush realizó una visita relámpago de cinco horas a Irak para reunirse con el premier iraquí Nuri Al Maliki e inspeccionar las tropas norteamericanas estacionadas en el país.
El trasfondo de la visita de Bush consiste en que hace una semana las tropas estadounidenses mataron volando al líder de Al Qeada en Irak, Abu Musab Al Zarqawi, y que Al Maliki logró instaurar por fin su gabinete tras arduos esfuerzos. Al parecer estos dos acontecimientos han fortalecido la confianza de Bush en la posible mejora de la situación iraquí que se encuentra en un callejón sin salida. Esta es la razón por la que Bush aprovechó la oportunidad para visitar Irak inmediatamente después de una reunión de seguridad celebrada en Camp David.
La primera señal que Bush quiere dar con su visita es que EEUU desea respaldar el nuevo gobierno iraquí. Antes de su partida, expresó que el nuevo gobierno iraquí contará con el “pleno apoyo” de EEUU. En su reunión con Al Maliki dijo que “he venido no solo para conocerle sino también para decirle que cuando EEUU da la palabra, la cumple, ya que el éxito de Irak corresponde a nuestros intereses”. Tras la entrevista, Bush reveló que había hablado con Al Maliki y su gabinete las estrategias iraquíes para la mejora de seguridad, para la reconstrucción del país y sobre la economía, con el propósito de que el gobierno iraquí pueda gobernarse, defenderse y sostenerse.
Además, Bush aprovechó la oportunidad de inspeccionar a las tropas estadounidenses en Irak para dirigirse a su pueblo, diciendo enfáticamente que Irak ha hecho notables progresos, que EEUU se disfruta de mayor seguridad, y que los sacrificios de EEUU son dignos y quedarán inscritos en los anales. Con esto Bush intentó mejorar su popularidad que se encuentra en el punto más bajo en el país. En el último año transcurrido Bush se encuentra en aprietos por la invasión de Irak, ya que los gastos militares en la guerra de Irak llegaron a los 300 mil millones de dólares con las muerte de unos 2.500 soldados. Se aproximan las elecciones programadas para noviembre, son oscuras las perspectivas del partido republicano y es posible que pierda la posición mayoritaria en el congreso. Los ansiosos congresistas republicanos instan a Bush a hacer todos sus esfuerzos para mejorar lo más pronto posible la situación iraquí a fin de dar una respuesta a las demandas de los electores de retirar las tropas norteamericanas desde Irak.
Bush está consciente de que con la declaración de la retirada de las tropas de EEUU, Irak podría caer en una escisión y guerra civil, lo que perjudicaría su porvenir político y el de los republicanos. Por eso, lo más importante es respaldar el nuevo gobierno iraquí y hacerle capaz de controlar la situación del país. Bush dijo a Al Maliki que las informaciones que él dio al pueblo iraquí es aprovechar la oportunidad actual.
El porvenir político de Bush y los republicanos está estrechamente relacionado con la evolución de la situación iraquí. Cada indicio de mejora mostrado en el proceso de la seguridad y reconstrucción de Irak, tales como la captura de Sadam, la aprobación de la constitución y la muerte de Al Zarqawi, ha ayudado a elevar la popularidad de Bush.
Bush, que persistía firmemente en su posición optimista sobre las perspectivas de Irak, había guardado en absoluto secreto su programa de viaje a Irak antes de la partida, y el avión Air Force One, a cuyo bordo Buch viajaba de regreso a su país, volaba con las luces apagadas. Todo esto, que ha atraído la atención de la gente, ayudaría a hacer una evaluación objetiva de la situación de seguridad en Irak. Y por su parte, Al Maliki, en calidad de primer ministro iraquí, fue informado de la llegada del presidente Bush al país solo cinco minutos antes de su reunión con el mandatario estadoundense. Esto muestra que al parecer de EEUU, no vale nada la soberanía de Irak. Y también comprueba que la situación iraquí está lejos de ser estable y segura. (Pueblo en Línea)
15/06/2006