El presidente venezolano Hugo Chávez visitará a China del 22 al 27 de agosto. Esta visita, la cuarta después de las de 1999, 2001 y 2004, fortalecerá ulteriormente “las relaciones de asociación estratégica y de desarrollo común hacia el futuro” y llevará las relaciones chino-venezolanas a una nueva altura.
La mayoría de los medios de comunicación occidentales consideran que este viaje de Chávez tiene por objetivo buscar nuevos mercados energéticos para librarse de la dependencia del unimercado norteamericano. Cierto congresista norteamericano llegó hasta advertir que la cooperación energética chino-venezolana “probablemente terminará por afectar al mercado petrolero de Estados Unidos”.
Nosotros no negamos que a medida del rápido desarrollo de las relaciones chino-venezolanas en los últimos años, la cooperación energética entre ambas partes también ha obtenido avances notables. La razón principal reside en que se ha fortalecido la voluntad de cooperación energética estratégica entre las dos partes. Venezuela, siendo el más grande país de reserva y producción petrolera de América Latina, ha venido buscando la pluralización de su mercado de petróleo para mantener su propia seguridad económica y dar salida a su creciente producción petrolera, de manera que la China que en los últimos años se ha surgido rápidamente en el escenario económico mundial y que ofrece ilimitadas oportunidades comerciales ha atraído rápidamente la mirada de los venezolanos. Al mismo tiempo, siendo el segundo país consumidor de energéticos después sólo de Estados Unidos en el mundo, China acelera su búsqueda de más fuentes de energéticos en todo el mundo para reducir su depdendencia del petróleo del turbulento Medio Oriente en tanto que Venezuela, perteneciente al grupo de países latinoamericanos ricos en petróleo y amistosa con China, naturalmente ha llegado a ser una nueva opción de China para la ampliación de sus mercados energéticos en ultramar. Precisamente debido a las necesidades estratégicas de una y otra parte, China y Venezuela, como es debido, han fortalecido su cooperación económica y comercial, incluida la energética.
La cooperación energética chino-venezolana, que es un eslabón débil de las relaciones económicas y comerciales de los dos países, se inició tarde y, además, desde un nivel bajo. En 2004, el suministro venezolano de petróleo a China fue solamente de 12.300 barriles diarios, que son insignificantes en comparación con el suministro venezolano de 1,5 millones de barriles diarios a los Estados Unidos. Aún cuando en esta visita de Chávez se eleve a 200.000 barriles el suministro diario de petróleo a China, quedaría pálido en comparación con el suministro al mercado norteamericano que representa el 50% de la producción petrolera de Venezuela. Y, aún más, el volumen de crudo importado de Venezuela representa una pequeñísima proporción del total de la importación petrolera de China. En los primeros siete meses de 2004, China importó de Venezuela 6.100 toneladas de crudo, lo que representa el uno por mil del volumen global de crudo importado de China. Además, la futura cooperación energética chino-venezolana será condicionada por numerosos factores objetivos, por ejemplo, la distancia geográfica de miles de kilómetros, el relativamente alto costo de transporte y refinación y los indeterminados factores de seguridad. Por consiguiente, Venezuela ha fortalecido en los últimos años sus relaciones económicas y comerciales con otros países sudamericanos, caribeños, Rusia y países del Medio Oriente y Asia Central. Obviamente, China sólo es una parte componente del mercado que Venezuela está ensanchando en ultramar y, desde luego, una parte muy importante. Razón por la cual la cooperación energética e incluso la cooperación económica y comercial entre China y Venezuela, tanto por su magnitud actual como por sus perspectivas, no podrán constituir ninguna amenaza para Estados Unidos.
Las relaciones chino-venezolanas ya han entrado en la etapa de profundización de la asociación estratégica: Las visitas recíprocas de altos niveles entre ambos países son frecuentes, la confianza política recíproca se vuelve cada vez más fuerte y los intercambios y cooperación en los diferentes terrenos se amplían en forma constante; el volumen comercial bilateral ha venido elévandose desde el establecimiento de relaciones diplomáticas y llegó en 2005 a 2.100 millones de dólares, de manera que Venezuela ha llegado a ser uno de los más importantes socios comerciales y el mayor país destinatario de inversiones de China en América Latina mientras China se ha convertido en uno de los principales socios comerciales de Venezuela en Asia. A juzgar por las necesidades estratégicas, China es el más grande país en vías de desarrollo del mundo y uno de los países del mundo con más rápido crecimiento de demanda energética en tanto que Venezuela es un país de gran influencia en América Latina y el quinto país exportador de petróleo del mundo; ambas partes desempeñan un papel cada vez más importante en el mantenimiento de la estabilidad regional, en el impulso de la integración regional, en la defensa de los intereses globales de los países en vías de desarrollo y, sobre todo, en la intercomplementación económica de beneficio recíproco. El apoyo recíproco en lo político, la demanda mutua en lo económico y el aprendizaje mutuo en las civilizaciones serán el secreto para mantener siempre vigorosas las “relaciones de asociación estratégica y desarrollo común hacia el futuro” entre China y Venezuela. (Pueblo en Línea)
22/08/2006