El lunes por la noche, la ciudad egipcia de Sharm el Sheikh fue escenario de una cumbre cuatripartita sobre el conflicto palestino-israelí, en la que participaron Hosni Mubarak, presidente del país anfitrión, el rey jordano Abdullah II, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, y el primer ministro israelí, Ehud Olmert. La cumbre, celebrada sobre el telón de fondo de los grandes cambios producidos en la situación palestina, había despertado un enorme interés.
A comienzos de este mes, el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) y el Movimiento para Liberación de Palestina (Al Fatah), este último dirigido por Abbas, se enzarzaron en continuos enfrentamientos armados en la franja de Gaza, de resultas de los cuales murieron cien personas. El día 15, Hamás se hizo con el control de dicho territorio palestino. Inmediatamente, Abbas disolvió el Gobierno palestino de coalición nacional del que era presidente, formó un Gabinete de emergencia y declaró ilegales las milicias de Hamas. Con el establecimiento de un Gobierno de emergencia, Abbas se granjeó rápidamente el apoyo de numerosos miembros de la comunidad internacional, incluidos varios países árabes. Israel, por su parte, expresó su deseo de cooperar con el nuevo Ejecutivo palestino. Fue entonces cuando el presidente egipcio, Hosni Mubarak, propuso que se celebrara una cumbre cuatripartita sobre el conflicto palestino-israelí.
En el discurso pronunciado durante la cumbre, Mubarak afirmó que esta reunión de alto nivel podía considerarse una consulta seria y concienzuda efectuada para crear una atmósfera que facilite la reanudación del proceso de paz en Oriente Medio. Tras subrayar la necesidad de redoblar los esfuerzos para sacar dicho proceso de su largo estancamiento, el presidente egipcio se comprometió a seguir impulsándolo. Abbas, por su parte, manifestó que la nueva situación política ofrece una oportunidad histórica para la reanudación de las negociaciones palestino-israelíes y expresó su deseo de que los dirigentes palestinos no la desaprovechen. Asimismo, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina invitó oficialmente a Olmert a entablar una concienzuda negociación política sobre el plan de paz acordado por ambas partes, plan que incluye la fundación de un Estado palestino independiente con su capital en el sector este de Jerusalén y su coexistencia pacífica con Israel. Olmert aceptó la invitación y declaró que su país cooperará con el nuevo Gobierno palestino y velará por la continuidad de dicha cooperación. Además, el primer ministro israelí se comprometió a tomar importantes medidas encaminadas a garantizar la libertad de movimientos de los palestinos en Cisjordania y a solicitar a su Gabinete que ratifique la liberación de 250 miembros de Al Fatah. En otro gesto de apoyo a Abbas, el día 24 Tel-Aviv aceptó en principio la descongelación de unos 600 millones de dólares de los fondos recaudados en impuestos y tasas de aduanas.
Uno de los temas claves de la cumbre fue precisamente el apoyo al Gobierno de emergencia palestino. El rey jordano Abdullah II exhortó a apoyar a la Autoridad Nacional Palestina y a considerarla el representante legítimo del pueblo palestino. Asimismo, pidió el levantamiento del bloqueo al que este se encuentra sometido para facilitar la terminación del conflicto palestino-israelí.
Mubarak expresó su esperanza de que las facciones palestinas reemprendan inmediatamente el diálogo para alcanzar un consenso, adoptar una postura común y poder así actuar como representantes de los intereses y la voluntad de todo el pueblo palestino. En una declaración emitida el mismo día, Ismail Haniya, dirigente de Hamas y exprimer ministro del Gobierno de coalición nacional, expresó su disposición a reanudar enseguida las conversaciones con Al Fatah.
A juicio de los analistas, los participantes en la cumbre esperan que Palestina e Israel aprovechen esta ocasión para fomentar la confianza recíproca y que se tomen medidas tendentes a respaldar el nuevo Ejecutivo palestino. No hay que olvidar que hace quince meses Israel anunció públicamente que no mantendría contacto alguno con el Gobierno palestino autónomo dirigido por Hamas. En consecuencia, la cumbre cuatripartita del lunes habrá servido para crear nuevas oportunidades de aliviar las tensiones entre palestinos e israelíes, poner fin a sus violentos conflictos y reanudar las negociaciones de paz. (CRI)
27/06/2007