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En los últimos tiempos, los habitantes de la Aldea Global han pasado realmente los días un poco incómodos: En Europa Central y Meridional, el calor abrasador quitó la vida a muchas personas; en Gran Bretaña, las inundaciones no vistas en 200 años han conducido a una interrupción del tráfico; en Bangladesh, grandes cantidades de casas y cultivos han sido destruidos por las inundaciones; en Pakistán, una avalancha de lodo y rocas ha causado la muerte de cerca de cien personas; en el estado de Texas de Estados Unidos, las lluvias torrenciales han anegado los ferrocarriles, los trenes han quedado embarrancados y unas cien personas, aisladas...
Las anormalidades climáticas globales existen desde hace tiempo y el cambio climático global, en lugar de mejorarse, se empeora cada vez más. Particularmente en los últimos años, las calamidades naturales como sequía e inundaciones han venido haciendo sentir cada vez más a la gente que la Tierra, el hermoso planeta azul, se halla realmente enferma.
¿Cuál es el origen de la enfermedad de la Tierra? Un consenso universal en la actualidad es: La contaminación provocada por las actividades industriales de la humanidad constituye la causa más importante, en particular la emisión de gases invernadero. Las estadísticas muestran que en 1995, la cantidad de bióxido carbónico emitido en todo el planeta fue de 6.000 millones de toneladas y en 2005 llegó a 8.000 millones de toneladas. El crecimiento anual había pasado del 1,1% de antaño a 3,2%.
En el curso de conquistar y transformar la naturaleza, la humanidad ha pagado y está pagando muy caro por sus acciones inadecuadas. De acuerdo con el pronóstico de una institución pertinente de las Naciones Unidas, si no se lleva efectivamente a la práctica el plan global para la reducción de la emisión de gases invernadero, la temperatura promedio global se elevará en 1,8-4,0 grados centígrados en el siglo XXI. De continuar así, tarde o temprano la humanidad se caerá en la “olla caliente” hecha por ella misma.
Afortunadamente, el problema de la emisión de gases invernadero ya ha despertado la atención de los gobiernos de diversos países. En 1997, 149 países firmaron el “Protocolo de Kyoto”, el cual establece para los principales países industrialmente desarrollados los índices de reducción de la emisión de gases. Según calcularon los expertos al respeto, si se cumple felizmente las metas del “Protocolo de Kyoto”, la cantidad de bióxido carbónico emitido se reducirá bruscamente en 60%. Sin embargo, desgraciadamente algunos países desarrollados, en pos de intereses egoístas, se han negado hasta hoy a firmar el protocolo.
En febrero pasado se celebró en París la Conferencia de los “Ciudadanos de la Tierra” sobre la Gobernabilidad Medioambiental. Los participantes en el evento señalaron unánimemente que la humanidad está destruyendo el medio ambiente a una velocidad temible, que los peligros aparecen y se desarrollan todos los días y que diferentes calamidades dan una y otra vez el toque de alarma para la humanidad. Las tan concentradas inundaciones que han tenido lugar en este verano son tal vez otro toque de alarma que ha dado la Tierra a la humanidad. (Pueblo en Línea)
24/07/2007