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Últimamente, las relaciones entre EE.UU., Irán e Irak han mostrado una nueva tendencia, lo que atraído la atención de la comunidad internacional.
En primer lugar, el día 6, Grez Smith, portavoz militar estadounidense, declaró que el ejército norteamericano liberará pronto a nueve iraníes detenidos en Irak, incluyendo a dos personas de un total de cinco que fueron detenidas en Arbil, al norte de Irak, en el pasado enero del presente año, sospechosas de ser miembros de la Guardia Revolucionaria Iraní y de prestar apoyo a las milicias chiítas en Irak. No obstante, Irán insiste en que se trata de diplomáticos y demanda su liberación. La detención de estos iraníes contribuyó a un aumento significativo de las tensiones entre Irán, Irak y EE.UU.. Por lo tanto, el anuncio de la liberación de los iraníes, considerado favorable para el alivio de las relaciones triangulares, ha sido bien acogido por todas las partes.
En segundo lugar, el día siete, el Ministerio iraquí del Petróleo anunció un acuerdo con Irán para la construcción de dos oleoductos desde el puerto sureño iraquí de Basora, hacia el puerto iraní de Abadan. Uno de estos dos oleoductos transportará el crudo desde Irán a Irak, y el otro, transportará diariamente 100 mil barriles de crudo ligero a Irán, ambos a precios internacionales.
Los analistas consideran que dichos dos sucesos demuestran buen gesto hacia Irán de EE.UU. e Irak. Aunque la parte iraní no ha realizado ningún comentario, a comienzos del presente mes, Manoucher Mottaki, quien visitó Bagdad, manifestó que para mejorar la situación de seguridad iraquí, Irán está preparado para dialogar de nuevo con EE.UU..
Observando estas señales positivas, los analistas consideran que una favorable tendencia toma cuerpo en las relaciones tripartitas, lo cual se corresponde con los intereses de las tres naciones.
Por parte de Irak, la mejora de las relaciones con Irán ayudará a estabilizar su situación, ya que, aun cuando Irán siempre niega las acusaciones de que apoya a las milicias en el territorio iraquí, varias noticias indican que Teherán mantiene relaciones con algunas fuerzas militares, incluída el Ejército Mahdi, dirigido por el líder religioso chiíta Muqtada al Sader. Además, algunos medios señalan incluso que al Sader está en Irán. El pasado 29 de agosto, al Sader ordenó a su ejército la suspensión de todas sus operaciones militares, lo que ha mejorado la situación de seguridad de Irak. Según consta, Irán ha desempeñado un cierto papel en este problema.
Para EE.UU., mantener abiertos los contactos con Irán corresponde a sus intereses. Actualmente, el ejército estadounidense se halla inmerso en el abismo de la guerra de Irak. La cifra de fallecidos en lo que va de año en Irak se eleva a 851, lo que convierte 2007 en el año con más bajas para sus fuerzas desde el inicio de la guerra. En el propio Estados Unidos, la exigencia de retirada de las tropas es cada día más alta. En estas circunstancias, EE.UU, sin duda alguna, desea que Irán desempeñe un rol más positivo en el problema de Irak y abandone su actitud intransigente. Ryan Crocker, embajador de Washington en Irak, manifestó a principios de noviembre que EE.UU. e Irán se habían preparado para mantener una nueva ronda de conversaciones directas. Reveló asimismo que EE.UU. modificaría su estrategia para tratar con Irán.
Por último, en lo que respecta a Irán, si toma cartas más activamente en el problema de Irak y reduce la actual confrontación con los países occidentales, aliviando la presión proveniente de la comunidad internacional por el asunto nuclear, hará una elección inteligente.
Por lo tanto, los analistas señalan que las nuevas actitudes estadounidense, iraní e iraquí crean condiciones para la reanudación de las negociaciones entre ellos. (Xinhua) 12/11/2007
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