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La Conferencia Internacional sobre el Medio Oriente, destinada a promover el proceso de paz entre Palestina e Israel, se realizará en Annapolis, Estados Unidos, a finales de este mes. Las partes involucradas han mostrado sus posiciones respectivas antes de la conferencia con la esperanza de lograr resultados positivos.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, sostuvieron el 19 en Jerusalén un encuentro de dos horas. David Baker, portavoz de la oficina del primer ministro israelí, dijo que la reunión fue positiva, y las dos partes lograron algún progreso en ciertos elementos relacionados con la declaración conjunta. Por su parte, el jefe negociador palestino, Saeb Erekat, señaló que las dos partes aún no llegaron a un acuerdo sobre un documento conjunto, añadiendo que las diferencias involucran "términos y conceptos". Erekat señaló que Abbas y Olmert tratarán de reducir diferencias entre las dos partes durante su reunión.
El mismo día, el gabinete de Tel-Aviv aprobó la liberación de 441 prisioneros palestinos encarcelados en Israel. La acción es considerada como un gesto de buena voluntad para satisfacer las demandas recientes del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, quien reclamó la liberación de unos 2.000 prisioneros palestinos antes de la cumbre de Annapolis. Mientras tanto, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, afirmó el lunes que Tel Aviv paralizará todos los proyectos de construcción en Cisjordania y evacuará los asentamientos ilegales en la zona.
Las palabras de Olmert simbolizan que Israel está dispuesto a cumplir los compromisos claves del plan de paz contenido en la Hoja de Ruta.
La primera fase del plan, que está siendo reanudado de forma paralela a los preparativos de la conferencia de paz auspiciada por Estados Unidos, exige a Israel que congele la construcción de asentamientos en Cisjordania, mientras que los palestinos deberán desarmar a sus militantes y realizar más esfuerzos para evitar la violencia contra Israel.
Por otro lado, los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) pidieron el lunes "una continua participación, amplia y positiva, de los socios árabes, en la implementación de la Iniciativa Arabe de Paz"
Además, expresaron el total compromiso del bloque europeo para apoyar a las partes en sus actuales negociaciones y en el subsiguiente cumplimiento de los acuerdos. Exhortaron también a los países árabes a ofrecer fondos de ayuda para el desarrollo económico de Palestina.
A pesar de los factores positivos arriba mencionados, los analistas se mantienen cautelosos ante la posibilidad de lograr avances en la conferencia de Annapolis.
Señalan, ante todo, que tras varias rondas de negociaciones, los equipos negociadores de Palestina e Israel aún mantienen grandes divergencias sobre una posible declaración conjunta. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, manifestó el lunes que su país y Palestina solo podrán realizar negociaciones concretas sobre la solución del conflito palestino-israelí después de la conferencia de Annapolis.
Además, Palestina ha mostrado su insatisfacción por el compromiso de Israel sobre el asunto de los asentamientos judíos. El jefe negociador palestino, Saeb Erekat, declaró que si Israel no paraliza totalmente la construcción de asentamientos en todos los territorios ocupados, incluido Jerusalén Oriental, las declaraciones de Olmert no tendrán ningún sentido.
Por último, algunos países árabes están indecisos sobre su participación en la conferencia de paz. Según fuentes bien informadas, Arabia Saudita y otros países árabes prefieren no participar en ella ante el temor de que no se produzca un acuerdo de paz real. Diplomáticos occidentales sostienen que si no cambia esta situación, Arabia Saudita enviará una delegación de bajo nivel a la conferencia, lo cual minimizaría el valor y la trascendencia de la conferencia sobre la paz en Medio Oriente. (CRI) 20/11/2007
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