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Días atrás, leí en la prensa de la parte continental de China la siguiente noticia: “Encuesta europea: China es la segunda potencia del mundo”. Hay que decir que este nombre es llamativo. Presté atención a la fuente de esta noticia - Novosti de Rusia, que es una agencia de noticias seria.
Según informó Novosti el 12 de noviembre, a mediados de octubre, a petición de la estación de televisión France24, de Francia, y del diario norteamericano “International Herald Tribune”, el instituto de investigación social francés HarrisInteractive realizó una encuesta en Alemania, Francia, España, Italia, Inglaterra y Estados Unidos, cuyos 6.645 habitantes de entre 16 y 64 años de edad fueron encuestados. Los resultados de la encuesta muestran que la gran mayoría de los encuestados sostuvieron que Estados Unidos es la potencia No. Uno del mundo en tanto que China es la No. Dos.
A base de esta noticia, me enteré por lo menos de dos hechos fundamentales: En primer lugar, se trata de una encuesta encargada por medios de comunicación de la corriente principal de Francia y Estados Unidos a una institución autorizada francesa; en segundo lugar, los resultados de la encuesta deben de reflejar la opinión del público europeo y norteamericano sobre la posición de las potencias en el mundo de hoy.
El que otros digan “sí” no significa necesariamente “sí”
El punto de vista de otros respecto a usted no corresponde en muchas ocasiones a la situación real de usted. Pero si todos los demás consideran que usted se encuentra en buena situación, por lo menos usted llama mucha atención de otros. Así es la encuesta europea que cree que China es la segunda potencia del mundo.
La impresión de los encuestados habitantes europeos y norteamericanos sobre China sólo provendrá de dos aspectos: En primer lugar, la experiencia directa, que incluye la compra y uso de mercancías chinas en la vida cotidiana, en tanto que los que tienen contactos directos con la cultura china o los que viajan a China por asuntos oficiales u otras razones deben de ser una minoría; en segundo lugar, las informaciones de los medios de comunicación, incluidas las informaciones televisivas y las descripciones sobre China hechas en los periódicos y libros; además, se celebrará una Olimpiada en Beijing en el año próximo, lo que debe de profundizar la impresión de la gente sobre China.
En esta época de la globalización, la influencia internacional de China se vuelve cada vez mayor y todos nosotros nos damos cuenta de esta tendencia; la impresión del público europeo y norteamericano sobre China reflejada en la encuesta arriba mencionada también coincide con esto. Esta impresión no está basada en datos científicos ni en descripciones precisas sobre la realidad objetiva, sino que es, en mayor grado, el sentido de la gente. La impresión del público europeo y norteamericano de que “China es la segunda potencia del mundo” no significa desde luego que China sí lo es.
Las dos comparaciones dan mucho que pensar y conducen al mismo tiempo a una comparación muy interesante, es decir, sobre las diferentes posiciones de China y Japón en la comunidad internacional.
De acuerdo con la economía global, Japón es la segunda potencia económica del mundo; la calidad de la economía japonesa, la proporción que representan las compañías japonesas entre las 500 más poderosas del mundo y los productos industriales japoneses de marcas conocidas sobrepasan mucho a los de China; la impresión que dan los turistas japoneses a Europa y Estados Unidos es, en su conjunto, mejor que la de los turistas chinos. Se puede afirmar que todos los encuestados arriba mencionados deben de conocer el Japón y tener experiencia de comprar y usar productos japoneses.
Pero, ¿por qué en la mente del público europeo y norteamericano Japón no ocupa la posición que debe ocupar? ¿Por qué China, que no es la segunda potencia, es considerada como la segunda potencia (más de nombre que de hecho) en tanto que Japón, que es indudablemente la segunda potencia, no es considerado por el público europeo y norteamericano como tal (de hecho pero no de nombre)? Se trata de un fenómeno que merece ser bien estudiado. A criterio de muchos japoneses, aunque Japón es una potencia económica, no es un país normal (cuya característica consiste en que Japón tiene fuerza para defenderse a sí mismo, pero tiene que aceptar la protección de Estados Unidos). De acuerdo con el mismo estándar, aunque China tiene una economía velozmente desarrollada, enfrenta no pocos problemas, pero nadie considera que China es un país anormal.
Los resultados de la encuesta en EEUU igualmente dan que pensar. La gente considera que Estados Unidos es la primera potencia e invencible. “De acuerdo con los resultados de esta encuesta, el dirigente de una potencia menos acogido en el mundo es el Presidente norteamericano Bush. Incluso en los propios Estados Unidos, la tasa de apoyo de Bush sólo llega a 36%”. El que el Presidente norteamericano no sea bien acogido y el que Estados Unidos no tenga una posición de ser debidamente respetado como una superpotencia, son las dos caras de una moneda. El año pasado, en Estados Unidos se publicó un libro titulado “America Alone” en que se analiza a hondo el neoconservadurismo. Usemos ese estándar para juzgar a China. Aunque China suele ser calificada por los medios de comunicación occidentales como “no suficientemente responsable”, nadie considera que China es sola. Se trata de una comparación interesante.
El erudito norteamericano Joseph S. Nye planteó anteriormente los conceptos de “fuerza dura” y “fuerza blanda” de un país. Ultimamente, él formuló el concepto de “fuerza inteligente”. A mi juicio, la fuerza dura de Estados Unidos es la superpotencia; su fuerza blanda no ha sido usada apropiadamente en los últimos años; su fuerza inteligente no está calificada. La fuerza dura de China está en ascenso; China hace progresos en el uso de su fuerza blanda; el uso de su fuerza inteligente es mejor que el de Estados Unidos.
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