Actualizado a las 2007:11:26.14:43

El “Fenómeno Kevin Rudd” refleja el continuo ascenso de la influencia internacional de China

Las elecciones generales en Australia dieron ya sus resultados: Kevin Rudd, líder del Partido Laborista conocido como “experto en asuntos de China”, no sólo encabezó a su partido para derrotar de un golpe a la alianza del Partido Liberal y Partido Nacional que gobierna el país desde hace 11 años, sino que estableció un nuevo récord: El ha llegado a ser el primer dirigente de un país occidental que habla chino.

Los idiomas son puentes de comunicación. La superación de los obstáculos de idiomas es un prerrequisito para los contactos e intercambios entre países y naciones. Australia y China son importantes países grandes de la región de Asia y el Pacífico; un “idioma común” más entre los dirigentes de ambos países hará más clara y cabal la comunicación entre los dos países. El mismo Kevin Rudd expresó: “Al hablar de los asuntos de China, pienso que tengo una ventaja absoluta.” Es probable que no pocas personas recuerden claramente la siguiente escena: Durante la Cumbre de APEC celebrada en septiembre de este año en Sydney, el entonces líder de la oposición Kevin Rudd pronunció fluidamente en chino el discurso de bienvenida en el banquete de Estado ofrecido por John Howard en honor del presidente chino Hu Jintao y, acto seguido, en el curso del banquete, conversó con el presidente Hu con un chino fluido, lo que le permitió ostentar mucho más que Howard, anfitrión del banquete. Debido a las facilidades de comunicación con un mismo idioma, Kevin Rudd llegó a ser un objeto “perseguido” por los medios de comunicación en chino.

Hay que decir que el surgimiento en Australia de un premier “experto en asuntos de China” es objetivamente favorable a la promoción de las relaciones chino-australianas. La comprensión de lo sucedido en China puede evitar malentendidos en los intercambios bilaterales; y, lo que es más importante, los antecedentes de doble cultura de Rudd aumentan considerablemente el afecto entre los dos pueblos. En los hechos, los medios de comunicación chinos han prestado una atención sin precedentes a las elecciones generales que acaban de realizarse en Australia. Cuando Rudd logró la victoria electoral, no sólo fue objeto de ovaciones de los partidarios del Partido Laborista, sino también un favorito de los medios de comunicación de China en sus informaciones.

El surgimiento del “Fenómeno Kevin Rudd” refleja desde un aspecto el continuo ascenso de la influencia internacional de China. Desde “Made in China” hasta los “Institutos Confucio” y un dirigente occidental “experto en asuntos de China”, la “pasión por China” se está extendiendo ampliamente hacia los diversos terrenos de economía, cultura y política. Zhai Kun, director de la Sección del Sudeste Asiático y Oceanía del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China, escribió días atrás en un artículo que el éxito de Kevin Rudd podría ser considerado como un símbolo de la reacción positiva que ha traído la emergencia de China.

No obstante, al regocijarse por el “Fenómeno Kevin Rudd”, no conviene ampliar el “factor China”. El que Rudd sea “el primero” quiere decir que sólo es un comienzo; en comparación con la posición predominante del idioma inglés y la cultura occidental en el mundo, la influencia internacional del idioma chino y la cultura china está aún por ampliarse. Al mismo tiempo, el gusto cultural personal de un dirigente no decide necesariamente su tendencia política. El que muchos dirigentes en el mundo hablen perfectamente idiomas de otros países no significa que en sus contactos con esos países tengan necesariamente inclinaciones políticas. Siendo dirigente de un país, considera de todos modos los diversos factores en la elaboración de la política exterior. El gobierno de Kevin Rudd tendrá diferencias con el gobierno de Howard con respecto a la idea de gobernar; no pocos medios de comunicación occidentales comentan que el gobierno de Rudd adoptará una política más íntima para con China. Pero, en lugar de decir que esto se debe a que Rudd es un “experto en asuntos de China”, hay que decir que esto lo decide la necesidad de los intereses nacionales de Australia. En su campaña electoral, Rudd manifestó que ampliará ulteriormente las relaciones de cooperación con los países asiáticos, incluidas China y la India, en tanto que las relaciones australiano-norteamericanas seguirán siendo la base de la política exterior y estratégica de Australia. En una conferencia de prensa ofrecida el 25 de noviembre, la primera de su tipo después de las elecciones, Rudd reveló que había hablado por teléfono con el presidente norteamericano George W. Bush. Dijo: “Yo subrayé al presidente Bush que nosotros damos importancia a la alianza Australia-Estados Unidos.” Desde esto se ve que Rudd mantendrá un equilibrio hábil entre la “carta China”, la “carta Asia” y la “carta Estados Unidos”. (Pueblo en Línea)
26/11/2007

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