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Habría que tener tres condiciones necesarias para ser político de éxito, a saber, la voluntad férrea, alta habilidad política y conocimiento intuitivo. Aunque es un personaje objeto de amplias polémicas, Sarkozy ha mostrado su cualidad para el éxito: joven, con voluntad decidida y valor ante las dificultades. Cuando desempeñaba el cargo de ministro del Interior, tomó una politica dura para resolver los disturbios ocurridos en 2005 en las zonas suburbanas de París, y el gobierno logró apaciguar los disturbios de manera intransigente. Actualmente continúa la huelga de los trabajadores de transporte ferroviario de Francia, pero es inconmovible su decisión de impulsar la reforma del bienestar social. La consigna electoral de “ruptura con el pasado”, con que Sarkozy logró la victoria de las elecciones, ha sido el punto de partida de su política de reforma, demostrando su valor y voluntad. En vez de congraciarse con sus electores para la reelección en los próximos comicios, Sarkozy ha optado por superar las fallas administrativas. Si la reforma de Sarkozy tiene éxito, logrará resolver los problemas de fabulosos déficits gubernamentales acumulados por la aplicación de la política de alto bienestar social durante largo periodo de tiempo.
El rápido desarrollo de las relaciones políticas y comerciales entre China y Europa ha profundizado la interdependencia entre ambas partes. De acuerdo con una investigación realizada recientemente por el Instituto de Estudios Sociales de Francia en Alemania, Francia, España, Italia, Gran Bretaña y los EEUU, la mayoría de los encuestados creen que el país poderoso número uno del mundo es los EEUU, y China, el segundo. Esto no corresponde a los resultados de la investigación realizada por un sitio web chino cuando el 80 % de los encuestados chinos sostienen que China no es un país poderoso mundial, lo que demuestra los internautas chinos se están haciendo racionales y maduros. Por su parte los resultados de la investigación de la institución francesa han demostrado en cierto grado el hecho de la creciente influencia de China sobre Europa.
Esta es una época carente de políticos tipo “Charisma”, sin embargo, China y Europa han logrado a ser una “comunidad” difícil de separar, a pesar de que les hace falta la guía por parte de poderosos líderes. (Pueblo en Línea) 27/11/2007
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