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La 2ª Cumbre entre la Unión Europea (UE) y Africa se celebrará los días 8 y 9 de diciembre en Lisboa, capital portuguesa. En ella participarán los 27 miembros europeos y 53 países africanos. La celebración de dicha cumbre, después de tantos altibajos, demuestra que Bruselas ha adoptado políticas más prácticas en relación al continente vecino.
La primera Cumbre entre la UE y Africa tuvo lugar en abril de 2000 en El Cairo, capital de Egipto. Y la segunda sesión, programada inicialmente para 2003, fue aplazada en varias ocasiones debido al descontento africano por la negativa europea a invitar a Robert Mugabe, presidente de Zimbabwe, país sancionado por la UE. Más tarde, gracias al trabajo e impulso de Portugal, Francia y España, se ha podido fijar de nuevo la fecha de esta reunión intercontinental. Los temas principales de la cumbre se refieren a la paz y la seguridad, la emigración, la energía y el cambio climático. Asimismo, en la cumbre se aprobará la Unión Estratégica UE-Africa y un Plan de Acción 2008-2010 con el propósito de fundar la asociación estratégica bilateral en el siglo 21. Comparada con la Cumbre del Cairo de hace 7 años, la organización y los contenidos de la próxima cumbre reflejan cambios esenciales en el desarrollo de las relaciones transcontinentales.
En primer lugar, la aceleración del fortalecimiento de la unión del propio continente africano se ha convertido en un gran promotor de la organización de la próxima cumbre de Lisboa. En la Declaración del Cairo, publicada en la 1ª Cumbre UE-Africa, ambas partes subrayaron la necesidad del establecimiento de una nueva asociación estratégica, iniciando así la ampliación de las relaciones bilaterales y el diálogo y la cooperación en todos los terrenos. En 2001, los países africanos firmaron el Plan África de Nuevos Socios para el Desarrollo, anunciando, por primera vez, el establecimiento de una asociación nueva con los países occidentales, basada en la igualdad y en el beneficio mutuo. Y en 2002, se fundó la Unión Africana, un paso importante en el proceso de la integración continental.
Por otro lado, como Africa se ha convertido en centro de atención en el panorama mundial en los últimos años, reajustar las políticas relacionadas con este continente y elevar el nivel de las relaciones bilaterales son necesidades urgentes de la UE. Para el bloque europeo, Africa es un escenario indispensable para aumentar su influencia política y promover el desarrollo económico. Y el desarrollo europeo está vinculado con la estabilidad y la prosperidad africanas. La UE es conciente de que debido al crecimiento del poderío africano, necesitará su apoyo y cooperación para afrontar retos globales como la lucha antiterrorista, la seguridad energética, el cambio climático y la prevención de enfermedades contagiosas. Y todo ello se realizará sobre la base del diálogo en pie de igualdad.
En diciembre de 2005, la UE aprobó una nueva estrategia para Africa. Según esta nueva política, la UE llevará a cabo la cooperación con el continente vecino en terrenos esenciales como el desarrollo sostenible, la paz y la estabilidad, la promoción económica y comercial, reducirá esencialmente las deudas y aumentará la asistencia hacia Africa, establecerá una asociación estratégica con Africa en 10 años, y le ayudará a cumplir las metas del Milenio de la ONU. Fue esa la primera vez en que la UE elaboró un documento guía, completo y a largo plazo, de sus políticas ante el continente vecino, definiéndolo como un socio igual.
Los analistas creen que la próxima Cumbre de Lisboa constituirá una importante oportunidad para definir los nuevos horizontes del futuro desarrollo de las relaciones entre los dos continentes.(CRI) 07/12/2007
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