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La reforma y apertura al mundo exterior ha permitido a China regresar al periodo de prestar importancia al mar. Las zonas costeras chinas lograron recorrer en 30 años el itinerario que el Occidente hizo en 200 años. La vía marítima es la línea de transporte marítima más importante y más económica. Ninguno de los miembros del G-7 es un país sin salida al mar. Las economías de los EEUU, Canadá, Japón, Gran Bretaña y Australía, países fuera del continente euro-asiático, representan más de la mitad del volumen económico global. China debe recurrir el transporte marítimo para los intercambios económicos con Africa, América y el Sudeste Asiático. Actualmene ante el desafío de la globalización, China no tiene otra opción que realizar la reforma económica con el mercodo como guía y establecer las relaciones económicas y políticas de tipo cooperativo con los países oceanicos desarrollados del Occidente.
El que China cumpla el traslado del punto de gravedad desde el “continente” hacia el “mar” no significa la “búsqueda del poder naval sin límites” para oponerse a los EEUU.
Tras el inicio de la apertura al mundo exterior, China ha aceptado la reglamentación de la globalización y los habitantes, empresas y capital chinos han llegado a todas partes del mundo. A medida del aumento de los casos de robo, asesinato y secuestro contra ciudadanos y comerciantes chinos, el ámbito de responsabilidad por garantizar la seguridad de la vida y propiedad del pueblo chino se ha extendido a zonas de ultramar. Sin embargo, es una lástima que las “fuerzas terrestres” todavía sean el componente principal de las tres armas del ejército chino.
Actualmente, el mundo “se ha reducido” y se ha hecho cada vez más transparente. Ha pasado la época en que se salvaguardaba los pasos estratégicos para la defensa de la seguridad de la retaguardia, y hay que cambiar el concepto arraigado sobre la defensa del territorio. Ante la amenaza proveniente del mar, China no debe desviar otra vez su atención a su “continente” sino salir a su encuentro. De otra manera, China no puede dominar el derecho de desarrollo en sus propias manos. Para alcanzar verdaderamente la resurgimiento, China debe disponer de suficiente potencia para salvaguardar la seguridad de su propio paso marítimo.
Una de las peculiaridades de la globalización es la globalización de los intereses estatales, y los EEUU es el país más consciente de esto. El que China cumpla el traslado del punto de gravedad desde el “continente” hacia el “mar” no significa la “búsqueda del poder naval sin límites” para oponerse a los EEUU, ni tampoco recurre a la guerra para lograr el control de la potencia naval, tal como hicieron los EEUU, Gran Bretaña y Japón. En el actual mundo que es diferente al del pasado, el logro de los intereses estatales de China necesita una poderosa fuerza naval, sin embargo, la construcción de las fuerzas armadas no es sino una práctica inteligente del gran pensamiento de desarrollar las fuerzas propias para impedir la guerra. China ha logrado un desarrollo rápido pese a que escasea de la potencia naval y nunca procurará por la hegemonia marítima. Sin embargo, China quiere declarar que ha pasado la época en que China estaba completamente excluida del mar y que ningún país debe tomar la hegemonia marítima. China no va a amenazar los intereses de otros países y su ingreso beneficiará la seguridad marítima. Los mares son suficientemente inmensos que pueden permitir el desarrollo conjunto de tan numerosos países.
China necesita crear un ambiente a su alrededor favorable para su desarrollo pacífico, pero esto no significa el traslado del punto de gravedad del mar al continente euro-asiático. Aprovechándose efectivamente del mar para la promoción ulterior de su propio desarrollo, China garantizará e impulsará el continuo desarrollo de las relaciones con los países del continente euro-asiático. (Pueblo en Línea) 10/12/2007
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