|
Para los costarricenses, el debate en torno al Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana se ha convertido en una "historia de nunca acabar" que en 2007 encontró su punto crucial.
Este polémico tratado, que dividió en dos la opinión de los costarricenses, fue aprobado en el primer referendo de la historia en Costa Rica, donde se convirtió en el "plato fuerte" en la mesa política durante todo el año.
El gobierno del presidente Oscar Arias comenzó 2007 con la clara intención de aprobar el tratado en la Asamblea Legislativa lo antes posible, para lo cual limpió la agenda del congreso durante los primeros meses.
Arias había convocado una reforma al reglamento parlamentario para aprobar el tratado por la "vía rápida" durante el periodo de sesiones extraordinarias de enero a abril, en el que el ejecutivo puede manejar la agenda legislativa.
El presidente Arias, quien impulsó el TLC desde su campaña electoral, proyectaba entonces que el convenio sería aprobado en tres meses, mientras que los grupos opositores al acuerdo intensificaban sus medidas.
El 26 de febrero tuvo lugar en San José una gran manifestación que reunió a sindicatos, estudiantes, grupos religiosos y ciudadanos en general, que solicitaban la no aprobación del TLC.
Entre los opositores, un grupo liderado por el ex diputado y ex candidato presidencial, José Miguel Corrales, hizo al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) la propuesta de que se convocara a un referendo "no obligatorio" sobre el TLC.
Aunque muy pocos daban crédito a la propuesta de Corrales, el TSE dio la sorpresa el 12 de abril, cuando se anunció que daba lugar al referendo si Corrales cumplía con la recolección de 133.000 firmas, según lo establecido por ley para respaldar una iniciativa ciudadana.
No muy complacido de detener el trámite del TLC en el congreso, el presidente Arias movió rápidamente sus cartas y al día siguiente anunció que convocaría al referendo por decreto ejecutivo, para evitarse el trámite de recolectar las firmas.
La idea de someter el TLC a una consulta popular, fue bien recibida por promotores y contrarios al acuerdo, que luego de cuatro años de discusión finalmente parecía que tendría final.
El referendo que inicialmente estaba programado para el 23 de septiembre fue pospuesto por el TSE para el 7 de octubre, pues el veredicto de la Sala Constitucional sobre el fondo del tratado y sobre el método de aprobación legislativa abreviado definiría la viabilidad de la consulta.
Los tribunales dieron su fallo en el que se libró al TLC de toda posible inconstitucionalidad, y el 12 de julio el TSE dio la convocatoria definitiva al referendo para el 7 de octubre.
La votación del 7 de octubre se dio con total normalidad, y para sorpresa de muchos el tratado fue aprobado por el 51,6 por ciento de los votos, lo cual confirmó la polarización que vive Costa Rica sobre el tema.
Tras el triunfo en las urnas, el presidente Arias hizo un llamado al diálogo con los opositores del acuerdo, y pareció abrirse un espacio de comunicación inédito en lo que va de la administración Arias.
Sin embargo, el gane del TLC no cerró el capítulo para Costa Rica,
pues para entrar en vigencia se requiere que la Asamblea Legislativa apruebe 13 proyectos de la llamada "agenda de implantación", la cual deberá estar lista antes del 1 de marzo de 2008.
Muy poco duró la promesa del opositor Partido Acción Ciudadana (PAC) de no obstaculizar la aprobación de esta agenda, que a pesar de contar con los 38 votos necesarios, no ha tenido un trámite fácil.
El oficialismo y sus aliados han tenido que recurrir a métodos abreviados que acortan los tiempos de discusión, mientras que los opositores buscan atrasar el avance de los proyectos por medio de mociones y la ruptura del quórum necesario para sesionar.
La nueva discusión de estos proyectos, entre los que se cuenta la controvertida apertura del monopolio estatal de telecomunicaciones y seguros, reavivó las controversias y confrontaciones.
Ahora los diputados corren contra el tiempo para tener lista la agenda, mientras que la oposición amenaza con bloquear su avance en el congreso y en las calles.
Aunque 2007 fue un año crucial para el TLC en Costa Rica, definitivamente no se ha dicho la última palabra. (Xinhua) 14/12/2007
|