Actualizado a las 2008:01:11.13:21

Todavía no están maduras las condiciones para la incorporación de China al G-8

El premier británico Gordon Brown que pronto visitará a China manifestó el martes su apoyo al ingreso de China en el Grupo de los Ocho (G-8). Esta actitud fue rápidamente difundida por AFP, BBC y otros medios de comunicación. Así se planteó de nuevo el problema de si China debe incorporarse al “club de los países ricos”. ¿Cómo piensa Occidente? ¿Y cómo debe juzgar China?

En su entrevista concedida al reportero de “Global Times”, Lin Limin, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China, sostuvo que el hecho de que Francia y Gran Bretaña volvieran a invitar a China a incorporarse al G-8 refleja ante todo la elevación de la posición internacional de China. En segundo lugar, señaló, también refleja que el G-8 enfrenta una situación difícil, su representabilidad global ha descendido, necesita la incorporación de China para aumentar su legitimidad y representabilidad y podría desempeñar su papel con la participación de China en la solución de numerosos problemas.

En la actualidad, a criterio de algunas voces, la conversión del G-8 en G-9 sólo es un problema de tiempo y en qué forma; China necesita tomar mayor iniciativa para ejercer su influencia positiva en el mundo para poder incorporarse con la frente erguida al G-8. A este respecto, Lin Limin anotó que la actitud de China es estar de acuerdo con fortalecer la cooperación con el G-8 pero mantiene una actitud observadora del G-8 porque todavía no están maduras las condiciones. Sostuvo que en la situación actual no será muy beneficiosa la incorporación de China en un “club de los países ricos” cuyas reglas de juego son elaboradas por Occidente y en el cual predomina parte de las potencias occidentales. Rusia nos sirve de escarmiento. Tras la incorporación de Rusia al G-8, su posición internacional no se ha elevado y, además, se encuentra restringida en muchos aspectos. Por ejemplo, Rusia suele tener puntos de vista diferentes de los de Occidente en la reducción de emisiones y en el problema energético y quedar en un estado pasivo o ser marginada; de incorporarse al G-8, China podría quedar en situación similar. No obstante, Lin Limin también indicó que la incorporación de China al G-8 también tendría ciertas ventajas, por ejemplo, podría aumentar la legitimidad del incremento de la influencia de China y sería favorable para el derecho de voz de China en la elaboración de reglas de juego y para el reajuste de las relaciones entre China y los países occidentales. (Pueblo en Línea)
11/01/2008

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