Actualizado a las 2008:03:18.08:53

Lhasa recupera orden público

Los disturbios del pasado viernes en Lhasa no sólo han causado graves pérdidas humanas y económicas en la ciudad, sino que también han perturbado el orden social de la región. Así lo declaró Qiangba Puncog, presidente del gobierno de la Región Autónoma del Tíbet, en una conferencia de prensa celebrada el lunes en Beijing.

El pasado viernes, grupos de alborotadores desataron violentos y destructivos disturbios, incendiando edificios, vehículos policiales y privados, y saqueando bancos, escuelas y tiendas, informaron las mismas fuentes. Los alborotadores incendiaron más de 300 locales, entre ellos 214 tiendas y varias viviendas, y además destruyeron y quemaron 56 vehículos en Lhasa, capital de la región. En los disturbios, 13 ciudadanos inocentes murieron quemados o apuñalados.

Después del estallido de los disturbios, el gobierno regional adoptó inmediatamente medidas para hacer frente a las actividades criminales.

Qiangba Puncog dijo:

"El gobierno de la región autónoma organizó rápidamente a los departamentos concernientes a apagar los incendios, rescatar a los heridos, reforzar la seguridad en las escuelas, hospitales, bancos y órganos gubernamentales, y luchar contra las actividades criminales. Con esas medidas, queremos salvaguardar la estabilidad social, el Estado de derecho y los intereses fundamentales de las diferentes etnias que habitan en el Tíbet. Actualmente, la situación de Lhasa ha vuelto a la tranquilidad y el orden público ha sido recuperado."

El presidente del gobierno regional citó dos casos de brutalidad ocurridos aquel día. En uno de ellos, un ciudadano fue rociado con gasolina por los alborotadores y murió calcinado. En otro caso, los alborotadores golpearon a un patrullero de la policía hasta dejarlo inconsciente, y luego cortaron un pedazo de carne de uno de sus glúteos.

Según el funcionario, los disturbios fueron el resultado de una conspiración organizada por seguidores del Dalai Lama.

" Este crimen violento ha sido premeditado, bien planificado, y organizado cuidadosamente por la camarilla del Dalai Lama, y puesto en marcha por fuerzas secesionistas tanto dentro como fuera del territorio. Su objetivo consiste en crear distorsiones en la opinión pública y sabotear la estabilidad y el buen ambiente para la olimpiada de Beijing. "

Cualquier intento secesionista para sabotear la estabilidad del Tíbet no contará con el apoyo del pueblo y estará condenado al fracaso, afirmó Qiangba Puncog, presidente de la región autónoma del Tíbet.

"Los ciudadanos de todas las etnias en el Tíbet han manifestado de forma franca su indignación y condena ante las atrocidades cometidas el viernes", agregó.

"Todas las medidas que hemos tomado tienen como objetivo mantener la estabilidad social, defender la dignidad de las normas y legislación nacionales, y proteger los derechos e intereses del pueblo tibetano", aseguró. "Y en todo el proceso, los policías no llevaron ni utilizaron armas mortales."

El funcionario insistió en que la tranquilidad y el orden social han sido recuperados en la ciudad de Lhasa. En las últimas décadas, el gobierno chino ha otorgado suma importancia a los trabajos en el Tíbet y ha mejorado notablemente el nivel de vida del pueblo local a través de varias medidas. Qiangba Puncog manifestó que todos los intentos destinados a sabotear la estabilidad del Tíbet y a favor de su secesión fracasarán. (CRI)
18/03/2008

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