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Los insurgentes talibanes que luchan contra el gobierno de Afganistán han prometido lanzar una ofensiva esta primavera contra los soldados afganos y de las fuerzas internacionales desplegadas en el país, anunció el martes un alto cargo de estas milicias.
El hermano Mullah, quien afirma ser delegado del líder supremo, el Mullah Mohammad Omar, leyó una declaración a los medios de comunicación en el sur de Afganistán, señalando que los talibanes lanzarán una operación en primavera llamada "Abrat" o "lección" para dar una lección a las fuerzas internacionales, y obligarles a abandonar el país.
"Lanzaremos la operación Abrat esta primavera y obligaremos a las fuerzas extranjeras a salir de Afganistán," afirma la declaración.
También pidió a los afganos que se unan al Emirato Islámico de Afganistán (antiguo nombre de la jerarquía talibán) en la Jihad o guerra santa contra el gobierno del presidente Hamid Karzai y las fuerzas extranjeras desplegadas en el país.
Los militantes talibanes han emitido diversas declaraciones como ésta desde que perdieron el poder a manos de la Coalición internacional liderada por EE.UU. a finales de 2001.
Más de 8.000 personas perdieron la vida en actos de violencia en Afganistán en 2007, mientras que más de 250 han muerto en conflictos y actos militantes en lo que va de año en el país.
El reforzamiento de las fuerzas armadas talibanes y el empeoramiento de la seguridad reflejan el aprieto en que se encuentra EE.UU. en Afganistán. Últimamente, el aumento del envío de soldados a Afganistán ha sido un rompecabezas para EE.UU. y sus aliados de la OTAN. Ahora, las tropas de refuerzo al mando de la OTAN y de la coalición dirigida por EE.UU. suman, en total, más de 60 mil soldados que desempeñan tareas de mantenimiento de la paz, reconstrucción y antiterrorismo. Pero con la intensificación de la ofensiva de los talibanes en los últimos meses, el secretario norteamericano de Defensa Nacional, Robert Gates, envió mensajes a sus homólogos de la OTAN reclamando un aumento de soldados y equipos para Afganistán. El vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, también urgió a la OTAN, en su visita del 20 de marzo a Afganistán, a proseguir con el envío de fuerzas armadas a la zona. Pero ha sido muy débil la reacción de la OTAN, evidenciando la existencia de contradicciones cada vez más notorias en esta cuestión.
En opinión de algunos países europeos, en la solución del problema de Afganistán, EE.UU. depende demasiado de los métodos militares y descuida la reconstrucción económica y otras cuestiones fundamentales. Como en Alemania, Francia, Italia y otros países miembros de la OTAN es cada vez más enérgico el movimiento antibélico y ya que se han enviado anteriormente contingentes importantes de tropas, ahora es realmente difícil reforzar la presencia en Afganistán.
Por otra parte, son cada vez más intensas las voces que censuran y critican la política de EE.UU. en Afganistán. Las numerosas operaciones militares lanzadas por EE.UU. y la OTAN, en vez de contener las fuerzas talibanes, han causado gran cantidad de muertos y heridos entre los civiles.
Además, un informe dado a conocer el día 25 por la institución coordinadora del apoyo a Afganistán también ha criticado a EE.UU. y otros países occidentales. Según este informe, desde el año 2001, la comunidad internacional se ha comprometido a ofrecer a Afganistán ayuda económica valorada en 25.000 millones de dólares, pero, hasta la fecha, Afganistán sólo ha recibido 15.000 millones de dólares. Y faltan aún los 5.000 millones de dólares que EE.UU. se había comprometido a desembolsar. Este informe indica que la falta de compromiso efectivo de los países occidentales destruye el proceso de paz de Afganistán.
En consecuencia, EE.UU. se enfrenta a varias dificultades en el problema de Afganistán y en estas circunstancias, la ofensiva de los talibanes viene a agravar, sin duda, los aprietos de EE.UU. en la zona.(CRI) 26/03/2008
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