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Hace tres días, se encendió en la Antigua Olimpia el fuego sagrado para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Nuestros corresponsales en Grecia presenciaron in situ el entusiamo del pueblo y de diversos círculos helénicos y oyeron sus bendiciones para los Juegos Olímpicos de Beijing. En la misma ocasión, también fueron testigos de un "pequeño incidente" sucedido en la ceremonia.
A eso de las diez de la mañana, aún faltando una hora para la ceremonia, el césped ubicado al norte del Templo de Hera ya estaba colmado de miles de visitantes esperando el inicio del momento histórico. Provenían de todo el mundo y la mayoría eran ciudadanos de Grecia. El ministro de Cultura de Grecia ha dicho que su país siente orgullo de ser la cuna de los Juegos Olímpicos y, naturalmente, la ceremonia de encendido del fuego sagrado se ha convertido en una parte brillante de la cultura helénica, por lo cual el día de la ceremonia es considerado por los griegos como una solemne fiesta.
A las once en punto, se inició la ceremonia. En el local, cargado de historia, reinaba un aire solmene y festivo. Unos diez minutos después, cuando el presidente del Comité Organizador de las Olimpiadas de Beijing, Liu Qi, estaba pronunciando su discurso, un hombre saltó de entre la audiencia y subió a la tribuna, extendiendo una pancarta al lado del funcionario chino. Dos de sus compañeros se le unieron para complicar la situación. Afortunadamente fueron retirados del sitio por los policías griegos. En los menos de dos minutos que duró este intento de sabotaje, Liu Qi continuó su discurso con aplomo, sin mostrar ningún tipo de reacción ante el mismo. Cuando terminó el discurso y llegó desde el Templo de Hera la noticia del exitoso encendido del fuego sagrado, retumbaron los aplausos entre los presentes, con los cuales expresaron su pasión por los Juegos Olímpicos y la bendición para la cita de Beijing. El pequeño "escandalillo" fue visto con desdén y desprecio por los amantes de la paz y del olimpismo de todo el mundo.
Nuestros reporteros se informaron después que los tres alborotadores pertenecían al movimiento "Reporteros sin Fronteras". Su ingreso al local había sido aprobado por la seguridad griega, en condición de reporteros calificados y con credenciales. Lo que hicieron evidentemente infrigió la conciencia profesional del periodismo.
Sus accciones no son para exhibirse, sino para expresar su posición política y de esta manera politizar y perjudicar los Juegos Olímpicos de Beijing. Sus acciones fueron condenadas por representantes de diversos círculos. Lambis Nikolaou, vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI), de nacionalidad griega, expresó su indignación por el incidente, "Me enoja que muestren semejante irrespeto por este sitio, está muy feo." Jacques Rogge, presidente del COI reiteró en repetidas ocasiones que el Comité no es un organismo político. Al presenciar lo sucedido, expresó su pesar porque una ceremonia tan importante haya sido interrumpida. Entretanto, Minos Kyriakou, presidente del Comité Olímpico Helénico, también expresó su pena por lo sucedido y señaló que el elemento político ha intervenido en demasiadas áreas, por lo que no se puede permitir que el evento deportivo mundial sea arrastrado en el "remolino" político.
Sus palabras representan el pensamiento de todos los que respetan el espíritu olímpico y salvaguardan la pureza de las Olimpiadas.
Los autores de este pequeño incidente, según se informó, fueron detenidos por la policía griega y serán llevados a juicio. (CRI) 28/03/2008
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