Actualizado a las 2008:04:07.15:52

Los crimenes violentos no quedarán impunes en ningún país de regimen jurídico

A partir del 14 de marzo, las atrocidades perpetradas por un reducido número de matones contra habitantes inermes han conmocionado e indignado a la gente, quien también siente una profunda simpatía con las victimas y apoya firmemente al gobierno a castigar a los autores del crimen de acuerdo con la ley.

En momentos en que se ha venido descubriendo cada vez más pruebas para revelar la verdad del incidente, la camarilla de Dalai ha continuado falsificando los hechos y confundiendo lo negro con lo blanco. Esa camarilla y algunos medios occidentales han calificado las atrocidades de los matones como una “manifestación pacífica de las masas populares”, y la resolución jurídica del problema por parte del gobierno como “conflicto étnico”. Sin embargo, los hechos han desmentido a la camarilla Dalai: poco después del incidente del 14 de marzo en Lhasa, la policía incautó gran cantidad de armas y municiones en algunos templos instigadores y autores del suceso. De las armas confiscadas, hay 178 fusiles, 13.013 balas, 359 puñales, 3.504 kilogramos de explosivos, 19.360 fulminantes detonadores y 2 granadas. Estas armas y municiones han demostrado que el incidente es un crimen violento en vez de “manifestación pacífica”.

En el incidente de Lhasa, 18 inocentes fueron muertos quemados en incendios o acuchillados, y 382 fueron heridos incluídos 58 de gravedad. Los infrictores de la ley incendiaron más 300 locales, causaron destrozos a 908 tiendas en Lhasa, siete centros docentes, 120 casas y cinco hospitales, y destruyeron 10 establecimientos bancarios, 20 edificios y 84 carros motorizados. Causaron pérdidas por 50 millones de yuanes. ¿Cabe pregundar qué tipo de “manifestación pacífica” puede causar tantas pérdidas? Y ¿exisite algún gobierno en el mundo que permanece indiferente ante atrocidades de esta índole?

Los hechos han demostrado que en el incidente han sido perjudicados no solo habitantes han sino también de otros grupos étnicos incluídos tibetanos. Tres tibetanos inocentes fueron victimados en el incidente. Ante las atrocidades, los habitantes tibetanos, han y de otros grupos étnicos se unieron en la lucha contra los matones y por proteger sus hogares. Un doctor tibetano fue golpeado y herido gravemente para proteger a un niño han. Una mujer del grupo étnico han se quedó inválida para rescatar a dos alumnos tibetanos. ¡Cómo la camarilla Dalai puede tilda las atrocidades contra los habitantes de diversos grupos étnicos de ser “conflictos étnicos”!

Las atrocidades han provocado enérgica indignación entre los habitantes de diversos grupos étnicos, quienes desean que castiguen según la ley a los autores del incidente. La Constitución de China estipula que ninguna organización ni individuo goza de previlegios que vayan por encima de la Constitución y las leyes. Los autores de los crimenes de golpizas, destrozos, saqueo e incendio han violado las leyes de la República Popular China y antentado contra el orden público del Tíbet, lo que es impermisible en ninguna sociedad civilizada. Ningún gobierno se quedará indiferente ante estas atrocidades.

Las leyes constituyen un requisito previo imprescindible para el orden público, la base de la civilización y la garantía de la feliz vida del pueblo. La tolerancia de las actividades de violar las leyes no es sino una violación de las mismas, una perjuicio de la civilización y una violación de los sagrados derechos de todo el pueblo. La sanción de los crimenes violentos según las leyes es un principio básico conocido por la comunidad inernacional, la base inviolable de la sociedad civilizada y el requisito indiscutible para proteger la dignidad de la ley.

La camarilla Dalai siempre ha actuado atentando contra las leyes y recurriendo a la violencia para hacer realidad su intento escisionista. Al ser condenada por sus trocidades, esa camarilla hace ajustes en lo táctico y cambia de prácticas. Ha insistido en sobredorar sus crimenes escisionistas con el color de “manifestación pacífica”, en tergiversar el incidente de crimen violento calificándolo de ser “conflicto étnico”, en maquillar “la independencia del Tíbet” calificándola de “seguir el camino neutralista”, y en convertir su “ansiedad política” en “ansiedad cultural”, con el fin de confundir la opinión pública.

Sin embargo, en el mundo altamente informatizado y ante la historia y los hechos, nunca tendrán éxitos los intentos de maquillar la violencia con el color de la “paz”, encubrir la esencia escisionista con el juego de palabras y hacer realidad “la independencia del Tíbet” sembrando discordias entre grupos étnicos. Serán castigados por la ley y repudiados por el pueblo y la historia. (Pueblo en Línea)
07/03/2008

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