Actualizado a las 2008:04:10.09:07

¿Podrán lograrse avances sustanciales en la 4ª ronda de conversaciones EE.UU.-Irán?

EE.UU. e Irán confirmaron el lunes que los dos países sostendrán próximamente la 4ª ronda de conversaciones para discutir el problema de seguridad de Irak. Pero ¿podrán lograr avances sustanciales?

EE.UU. e Irán sostuvieron en mayo y julio de 2007, respectivamente, dos rondas de conversaciones ministeriales. En agosto del mismo año, EE.UU, Irán e Irak sostuvieron una conversación trilateral. Pero estas tres conversaciones no lograron efectos sustanciales.

Entre EE.UU. e Irán existen graves discrepancias sobre el problema de la seguridad en Irak. EE.UU. ha acusado reiteradamente a Irán de ofrecer armas, municiones y capacitación a las fuerzas armadas chiítas que actúan dentro de territorio iraquí. Por tal motivo, EE.UU. exige a Irán el cese del apoyo a las fuerzas que luchan contra las tropas estadounidenses acantonadas en Irak. Mientras, Irán considera que la frágil situación de seguridad de Irak debe atribuirse a la ocupación de EE.UU. Los analistas consideran que, a corto plazo, las conversaciones EE.UU-Irán difícilmente solucionarán el problema de seguridad de Irak.

Entonces, ¿por qué EE.UU. e Irán quieren sostener otra vez estas conversaciones que parecen no fructificar? Se considera que los dos países tienen los mismos intereses en el problema de seguridad de Irak.

El número de soldados estadounidenses muertos en Irak ha superado los 4 mil. Mientras, la situación de seguridad de Irak en los últimos 5 años, en vez de mejorar notablemente, tiende a empeorar. Ante esta situación, EE.UU. no puede acreditar el establecimiento de un régimen democrático en Irak. Al mismo tiempo, dentro de EE.UU., el clamor antiguerra crece cada día más. El Partido Demócrata, rival en la contienda por la presidencia, critica al actual gobierno so pretexto de la guerra de Irak. Por eso, EE.UU. necesita restablecer urgentemente la paz y la estabilidad en Irak como medio para calmar su propio descontento interno y favorecer las expectativas electorales de los republicanos.

Por su parte, Irán intenta afirmar, mediante su contribución a la solución del problema de seguridad de Irak, su imagen de potencia regional y romper el aislamiento que EE.UU. fragua en su contra en la región.

Después de la liquidación del régimen de Saddam, la influencia de Irán en Irak ha aumentado paulatinamente. La mayoría de los iraquíes son musulmanes chiítas. Dentro del actual gobierno hay muchos funcionarios que se exiliaron en Irán durante el mandato de Saddam, por eso, mantienen relaciones "íntimas"con las altas jerarquías de Irán.

El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, ordenó en marzo reprimir a las fuerzas armadas antigubernamentales, acantonadas en Basora, pertenecientes al Ejército Mahdi, liderado por Sadr. Esto suscitó conflictos violentos en Bagdad y en las zonas habitadas por los chiítas, en el sur del país. Debido a que Irán actuaba como país mediador, los conflictos entre ambos lados cesaron temporalmente, constatando así la enorme influencia de Teherán sobre la situación de seguridad en Irak.

El martes, el portavoz de la cancillería iraní, Mohammad Ali Hosseini, dio su apoyo a la acción del gobierno iraquí en Basora y condenó a las fuerzas armadas de Sadr por sus ataques con misiles teledirigidos contra la zona verde de Bagdad, controlada por las tropas estadounidenses. Afirmó, además, que Irán espera que las diversas facciones iraquíes mantengan la calma y la moderación, a fin de salvaguardar la seguridad y estabilidad regionales.

Es la primera vez que Irán condena las actividades de las fuerzas armadas antiestadounidenses, lo cual parece demostrar una actitud positiva del gobierno iraní antes de sus conversaciones con EE.UU. Los analistas señalan que Irán intenta librarse de la condena por haber apoyado a las fuerzas armadas chiítas y muestra ahora una actitud de apoyo al actual gobierno iraquí. Al mismo tiempo, Hosseini también condenó el ataque de las tropas estadounidenses contra la ciudad de Sadr y exigió que los "ocupantes" devuelvan lo antes posible el poder administrativo al legítimo gobierno iraquí, a fin de aliviar la crisis de seguridad local.

Los analistas opinan que existiendo entre EE.UU. e Irán discrepancias radicales en muchos problemas, prevalecen las acusaciones sobre las concesiones. Así las cosas, está por ver que las conversaciones logren avances sustanciales.(CRI)
10/04/2008

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