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De las numerosas ciudades históricas europeas, París fue alguna vez la más anhelada por mí. La majestuosa torre Eiffel y el Arco de Triunfo, el Museo de Loure donde están coleccionados inumerables tesoros, la Avenida de los Campos Elíseos llena de ambiente de moda, los finos manjares franceses y, desde luego, también los franceses románticos y optimistas, me fascinaban para un viaje. Además de esto, en los años 60 del siglo pasado, Francia fue el primer importante país occidental en estalecer relaciones diplomáticas con la República Popular China, lo que dejó un afecto especial en lo hondo del corazón del pueblo chino.
Sin embargo, el desarrollo de las cosas va muchas veces contra los lindos deseos de la gente. Días atrás, en el curso del relevo de la antorcha de la Olimpiada de Beijing en París, unos cuantos elementos pro “independencia del Tíbet” llegaron al extremo de intentar apagar la antorcha olímpica y, lo que es más, recurrieron a la fuerza para arrebatar la antorcha de manos de una deportista minusválida; este vil comportamiento fue realmente repudiable. Sin lugar a dudas, estas feas farsas mancillaron la antorcha olímpica y el espíritu olímpico y deben ser ampliamente condenadas por los diversos círculos sociales.
Más tarde, lo increíble fue que algunos medios de comunicación de la corriente principal francesa llegaron a hacer caso omiso de los hechos y enfilar su dardo a la Olimpiada de Beijing y al pueblo chino. Por ejemplo, un titular en primera página de “Le Figaro” fue: “Desastroso fracaso de la antorcha en París”; “La Liberation”, bajo grandes titulares en primera página “Una bofetada a China”, describió el relevo de la antorcha olímpica en París como “una derrota” de China.
?Qué pasó con esta “capital romántica” siempre conocida por su civilización e indulgencia? Es sabido de todos que la cuna de los Juegos Olímpicos fue la Antigua Grecia, la cual fue un país de ciudades federales sin monarca único, cada una de las cuales era gobernada por sí misma. Agresiones extranjeras, disputas internas y guerras contra levantamientos de esclavos ocurrieron una tras otra. Poco a poco, la gente empezaba a repudiar estas luchas crueles que destruían constantemente hogares y privaban de hijos a la tente; ellos anhelaban vivir en paz y tener oportunidad de recobrar sus fuerzas.
De este modo, el entramiento militar para capacitar combatientes y las competiciones deportivas para tonificar la salud se convertían gradualmente en juegos de paz y amistad—Juegos de la Antigua Grecia. El 23 de junio de 1894 se estableció el Comité Olímpico Internacional (COI), lo que marcó el nacimiento de los Juegos Olímpicos modernos. A diferencia de los antiguos Juegos Olímpicos que tenían claros colores nacionalistas y rasgos culturales exclusivistas, los Juegos Olímpicos modernos están abiertos a todos los países, regiones y nacionalidades, se realizan por turno en distintos lugares del mundo y constituyen un grandioso evento de paz y amistad para todos los pueblos del mundo.
Lebaron Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos modernos y denominado como “padre de la Olimpiada”, era francés. El Primer Congreso Internacional de Deportes, primero en aprobar una resolución sobre “Renacimiento de los Juegos Olímpicos” fue celebrado nada menos que en París. Debemos decir que en la creación de los Juegos Olímpicos modernos, tenemos que agradecer a Coubertin, agradecer a París. Pero hoy día, lo que hacen ciertos medios de comunicación franceses es arrojar lodo sobre sus propios rostros y hacer daño a la imagen y honor de París.
En el incidente del relevo de la antorcha olímpica, “Le Figaro”, “La Liberation” y otros medios de comunicación, calumniaban desenfrenadamente contra las actividades del relevo de la antorcha y la Olimpiada de Beijing y mancillaban la imagen del pueblo y Gobierno chinos por un lado, y por el otro, dedicaban considerables espacios a informaciones sobre los elementos pro “independencia del Tíbet” y les hacían el juego para sus actos divisionistas contra China. Esto no solo hirió los sentimientos del pueblo chino, sino que contradijo el principio olímpico de separar la política de los deportes. Al politizar los deportes, esos medios de comunicación franceses dañaron seriamente el espíritu olímpico. Si Pierre de Coubertin aún viviera, se sentiría seguramente avergonzado por esta conducta de esos medios de comunicación franceses.
Justamente como dijo Jacques Rogge, Presidente del Comité Olímpico Internacional: “Toda acción de violencia va contra del relevo de la antorcha olímpica y los valores del movimiento olímpico” El problema del Tíbet es asunto interno de China. La intención de la camarialla de Dalai de dividir la patria está condenada a fracasar. La actuación de esta vez de esos medios de comunicación de Francia ha hecho que París, “capital romántica” a ojos de la gente, se convierta en una “capital salvaje”, irrazonable y que confunde lo correcto con lo erróneo.
No se sabe si esto es la tristeza de París o tristeza de los medios de comunicación franceses. Tampoco se sabe si aquel bofetón sonoro de “La Liberation” de Francia debe caer en el rostro de París o de los medios de comunicación franceses.
Quienes hagan comentarios irresponsables son sinverguenzas. Se puede decir que los medios de comunicación como “Le Figaro” y “La liberation” han levantado la piedra para dejar caer sobre sus propios pies. (Pueblo en Línea) 14/04/2008
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