Actualizado a las 2008:04:15.12:19

La necesidad de profundas reflexiones después de la restauración de la calma en Tibet

Ahora Lhasa ha vuelto a su calma de antes. Los nubarrones ya dejan de enturbiar el panorama, y los nevados mantienen su regia blancura eterna. Cuando los clamores quedan lejos, es necesario hacerse unas profundas reflexiones.

La primera reflexión que se debe hacer es ¿a quién se pretende crear líos con el "bloqueo a la Olimpiada"? La camarilla del Dalai llama a voz en cuello que "la Olimpiada es la última oporunidad para los tibetanos". Organizó, tramó, instigó y manejó en forma esmerada los incidentes de agresiones, destrucciones, pillaje e incendios en Lhasa y otros lugres. Y las diversas fuerzas malignas saltaron a la escena llamando el "bloqueo a la Olimpiada" e interrumpión de la antorcha olímpica. Pero ¿han tomado en cuenta que lo que quieren bloquear es proceso de vigorización y avance de los 1.300 millones de habitantes chinos, lo que perjudican es su autoestima y su sentimiento, y lo que rechazan es el espíritu olímpico caracterizado por la paz, la armonía, la unidad y la fraternidad entre los más de 6.000 millones de habitantes del mundo? La nación china espera sinceramente cultivar amistades a través de los Juegos Olímpicos con todos los países del mundo. Lo que hace China no es más que organizar un evento deportivo. ¿A quién ha ofendido con ello? Todos los que actúan a dictado de la conciencia humana y del amor creen que cuando los 1.300 millones de chinos entran con sonrisa en su trato con el mundo, y éste hará lo mismo con ellos.

La segunda reflexión es ¿a quién tratan de crear problemas con la instigación de violencia? La violencia y su forma extremista, el terrorismo, causan catástrofes a la humanidad de todo el mundo. Sus partidarios en su mayoría enarbolan banderas religiosas y nacionalistas, porque con frecuencia están asociadas unas con otras en determindas naciones y religiones. El nacionalismo estrecho está asociado con el extremismo religioso, y el culto al Dios, con el culto a la persona. Las asociaciones entre los dos engendran criaturas anormales como extremismo en lo ideológico, difícilmente de inhibir, y violencia en los actos. Su desarrollo maligno es el terrorismo que no se detiene convertir en víctimas en gran escala a las masas inocentes. En años anteriores, EEUU, obedeciendo a sus necesidades políticas, apoyaba y toleraba a unas organizaciones violentas en Medio Oriente dejándolas cobrar mayor impulso, ahora ha surgido el engendro de terrorismo que le hace daños. Actualmente la "independencia tibetana" promovida e instigada por la camarilla del Dalai tiene la tendencia de esta asociación. El Congreso de la Juventud Tibetana comienza a tener una tendencia violenta o terroristas. ¿No están clamando públicamente sus cabecillas por "no excluir medios como la bomba suicida para lograr la independencia tibetana" y por "un desarrollo hacia el empleo amplio de bombas humanas en represalia"? Si le dejamos cundir libremente, surgirán grupos terroristas que enarbolando la bandera de "independencia tibetana" causarán desastres no sólo a China sino al mundo occidental.

La tercera reflexión es "No hagas al prójimo lo que no deseas que te hagan a ti". Para su evolución a Estados modernos, un número de países occidentales tienen la experiencia dolorosa de vivir bajo la dominación tenebrosa de teocracia medieval. Hace más de medio siglo, Dalai Lama era el gobernante supremo de una teocracia caracterizada por el sistema de siervos. Hasta ahora, la Constitución de su "Gobierno en exilio" aún está refrendado el concepto de "país independiente" de teocracia. Ahora, Tíbet está avazando a pasos gigantescos hacia una socieded moderna después de librarse de la teocracia caracrerizada por el sistema de siervos. La economía tibetana ha logrado un desarrollo en forma de saltos, y las condiciones de vida del pueblo local se han mejorado en gran medida. La esperanza media de vida de la población tibetana ha pasado de los 35,5 años en la época de la dominición de Dalai a los 67 años de ahora. Sobre esta base, el lenguaje y la cultura de Tíbet gozan de apoyo y protección del Gobierno central y los organismos locales. En la actualidad, en Tibet y otras regiones tibetanas hay más de 3700 monasterios con 120.000 monjes y monjas. En los grandes templos, hay varios miles de sacerdotes. ¿Cómo es posible esta situación sin libertad religiosa. La camarilla del Dalai no quiere ver el proceso de modernización del Tíbet, y pretende restaurar el sistema de siervos. Ataca violentamente cada uno de los progresos socioeconómicos realizados en Tíbet, hasta la construcción del Ferrocarril Qinghai-Tibet. Denigra la ayuda desinteresada de las diversas etnias hermanas para Tíbet, y provoca por todos los medios contradicciones entre ellas. ¿Acaso Occidente no ha visto que lo que él hace significa una marcha atrás en la historia? ¿Acaso quiere volver a la época tenebrosa de teocracia medieval? ¿Acaso quiere ver la repetición del sistema de siervos? y ¿acaso tolera la regeneración de la teocracia? (Pueblo en línea) 15/04/2008

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