Actualizado a las 2008:04:21.13:06

La camarilla del Dalai es la saboteadora del orden normal del budismo tibetano

El Diario Guangming publicó en su pagína el 17 de abril un artitulo firmado por Zheng Dui, director del Instituto de Religión del Centro de Investigación de Tibetología de China, bajo el título "La camarilla del Dalai es la saboteadora del orden normal del budismo tibetano". El artículo señala lo siguiente:

Recientemente tuvieron lugar en Lhasa del Tíbet una serie de incidentes de agresiones, destrucciones, pillajes e incendios intencionales, causando pérdidas sumamente graves en la vida y propiedades de las masas populares. Los hechos han demostrado que estos incidentes fueron organizados, tramados e instigados esmeradamente por la camarilla del Dalai.

1. Análisis sobre las actividades de un ínfimo número de monjes que participaron en los incidentes.

En las agresiones, destrucciones, pillajes e incendios intencionales, se puede notar la presencia de sombra de un número de monjes. ¿Por qué participaron en estas actividades ? La razón principal es que están estrechamente ligados con la camarilla del Dalai para ayudarle a llevar adelante los planes de penetración e instigación.

A partir de la época de Gyalwa Gendun Drupa, el I Dalai Lama, no faltaban personajes influyentes en la dinastía del Dalai Lama. Particularmente desde el otorgamiente del título de dignidad al V Dalai, por parte del Gobierno de la dinastía Qing, para ejercer el poder político y religioso en Tíbet, se registraron diversos Dalai Lama que lograron avances en los terrenos político y religioso como el V, el VII y el XIII Dalai Lama. Es precisamente valiéndose de esta influencia religiosa y de este estatulo que el presente XIV Dalai Lama y sus seguidores han creado diversos incidentes. Por un lado, lo hacen por medio de engañar a las grandes masas de feligreses aprovechándose de sus puros y sinceros sentimientos religiosos. Y por el otro, lo hacen bajo el ropaje religioso y a través de una propaganda engañosa. Tratan de crear caos en China apoyándose en las fuerzas aniti-chinas en la esfera internacional, fomentando opinión pública en su favor, granjeándose la simpatía de los que no comprenden la situación verdadera, y provocando incidentes en los momentos oportunos. Cuando sus intentos políticos no pueden prosperar o cuando piensan que el momento oportuno ha llegado, recurren a medios violentos para crear incidentes. Desde hace mucho tiempo, los monasterios y los monjes son objetos de su gestión. Proclamaron que el dominio de un Buda Viviente equivale al de un monasterio, y el el domino de un monasterio, al de una región. Tratan de convertir a los monasterios en bases para escindir a la patria, e instigar a un reducido número de monjes ignorantes para que sean sus vanguardistas temeraios en sus actividades escisionistas. En los recientes incidentes violentos de Lhasa es cierto que un número de monjes fueron instigados por la camarilla del Dalai y tomaron parte en ellos, pero no son sino una ínfima minoría de los monjes. Bajo la bandera y ropaje religiosos, el Dalai trata de enbaucar al mundo y a los feligresses, lo que revela aún más su carácter reaccionario en lo político y su hipocracia en lo religioso.

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