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2. La camarilla del Dalai es la saboteadora del orden normal del budismo tibetano.
Una gran cantidad de hechos han demostrado que la camarilla del Dalai es la saboteadora del orden normal del budismo tibetano. Sus palabras y sus actos han obstruido las actividades normales del budismo tibetano, van contrarios al legado del Buda Shakyamuni, violan los preceptos más fundamentales del budismo, y profanan el espíritu y la tradición patrióticos de esta religión.
Los intentos políticos de la camarilla del Dalai se revelan con toda claridad tan sólo en sus actividades saboteadoras e intervencionista en la reencarnación de budas vivientes, en su alteración del orden normal de actividades religiosas y del estudio de los sutras, y en su persecusión a los creyentes que no son de su calaña.
En violación de los ritos religiosos y de las instituciones históricas, la camarilla del Dalai interviene en el proceso normal de la reencarnación de los budas vivientes del budismo tibetano. Desde la década 80 del siglo XX cuando se restauró el sistema de reencarnación de los budas vivientes en el budismo tibetano, la camarilla del Dalai no ha dejado de intervenir y sabotear este proceso. Desde el nirvana del X Panchen Erdeni en 1989, el Comité Central del Partido y el Consejo de Estado se ocupan afanosamente por buscar y confirmar a un niño de su alma reencarnado. El Consejo de Estado adoptó el 30 de enero de 1989 la decisión sobre "la Busqueda y la Confirmación del Niño de Alma Reencarnado", y la dio al conocimiento público. Desde ese momento, la camarilla del Dalai comenzó sus actividades de intervención para sabotear este proceso. A través de un arduo esfuerzo de 6 años, el equipo de búsqueda encontró finalmente en febrero de 1995 a 28 niños candidatos en 46 distritos de 5 provincias y regiones autónomas. Pero en el momento próximo a la selección de un niño reencarnado del alma de Panchen según las instituciones históricas y los ritos religiosos, el Dalai tomó la libertad para proclamar el 14 de mayo de 1995 en India el niño de la reencarnación de Panchen de su selección. Lo hizo con el objetivo de escindir a la patria en contra de la autoridad central, violando las instituciones históricas y la voluntad del propio X Panchen Erdeni, pisoteando los ritos y el proceso religiosos. Lo que hizo creó una confusión bastante seria entre los feligreses del budismo tibetano de nuestro país y afectó gravemente el proceso normal de la búsqueda de la reencarnación de Panchen. Su actuación encontró una decidida oposición de las masas de feligreses del budismo tibetano.
Para colocar en la órbita institucional la reencarnación de los budas vivientes del budismo tibetano, y para contrarrestar la intervención, la penetración hasta el sabotaje de organizaciones e induviduos extranjeros en el proceso de buscar reencarnación, el Buró Nacional de Asuntos Religiosos promulgó y puso en práctica en julio de 2007 las "Medidas Administrativas para Confirmar la Reencarnación de Budas Vivientes del Budismo Tibetano". Estas medidas son muy concretas y normalizadas para el proceso de confirmar la reencarnación, y lo canaliza hacia la institucionalización.
El estudio de los sutras del budismo tibetano es otra área relativamente grande que la camarilla del Dalai realizan su penetración e intervención. Después de la III Sesión Plenaria de XI Comité Central del Partido Comunista de China, conforme a la puesta en práctica de las diversas políticas, el 16 de diciembre de 1985 el Gobierno Popular de la Región Autónoma Regional del Tíbet dio a conocer una notificación: "Restauración del Acto de Plegarias en Lhasa". Decidió restaurar las actividades plegarias en el Gran Templo Jokhang a partir de 1986, año de Fuego y Tigre según calendario tibetano. En febrero de ese año, bajo la presidencia del Gran Maestro Panchen las actividades plegarias se realizaron en el templo señalado. En estas actividades realizadas en 1986 y 1987, 17 monjes de alta categoría de tres grandes monasterios obtuvieron el título académico de Gueshe Lharampa. Esto era lo que anhelaba el sector del budismo tibetano desde hacía mucho tiempo. Pero los días felices pasaron pronto. Cuando las actividades religiosas entraron en su epílogo en 1988, la camarilla del Dalai provocó serios disturbios en Lhasa el 5 de marzo, saboteando la normalidad del proceso. Desde entonces, las plegarias anuales en Lhasa fueron interrumpidas una vez más, y las actividades normales de la religión se vieron obstruidas. Esto afectó seriamente también el estudio de los sutras y el ascenso acedémico de los monjes. Al mismo tiempo que interviene en el estudio de sutras en el interior del país, la camarilla del Dalai atrae a su lado a monjes jóvenes por medio de "arrastrar a nuestro campo e infiltrarse en el enemigo". Utiliza como anzuelo la concesión de títulos académicos e inculca su ideario en estos jóvenes y los envía a sus originales monasterios para crear confusión.
Después de excluir la intervención y la influencia de la camarilla del Dalai, fue restaurado en 2005 el sistema de examen Gueshe Lharampa para conceder títulos académicos más alto del budismo tibetano, sistema que fue interrumpido durante 16 años. Hasta ahora, 22 monjes, después de aprobar exámenes de varios niveles, han ganado este honor. Además, teniendo en cuenta las caracteríscias de la educación del budismo tibetano, se fundó oficialmente en septiembre de 2004 la Academia Superior de Budismo Tibetano de China. Admitió en su primer curso a 11 monjes que provenieron de las diversas regiones de Tíbet, Qinghai, Sichuan, Gansu y Yunnan. Esto marca el nacimiento de un nuevo sistema académico con característica moderna del budismo tibetano. Hasta 2007 33 estudiantes han obtenido el título de la academia.
La camarilla del Dalai aprovecha la lucha contra el Santo Guardián para desplazar a las fuerzas ajenas. Según la propia afirmación del XIV Dalai, prohíbe el culto a este Santo por dos razones. Primero, el culto a una "multitud de diablos" perjudica a su salud y a la "causa tibetana", y segundo, este Santo representa una herejía que abriga "deseos malígnos". La realidad es que el propio Dalai Lama y sus maestros de sutras profesaron antes la doctrina de este Santo. Pero para defender su posición religiosa y provocar incidentes en Tíbet y otras regiónes tibetanas, la camarilla del Dalai toma como diablo a este Santo, y a sus seguidores como herejes. Exige que todos los monjes de los monasterios firmen garantías para dejar de rendir culto a este Santo y que todos los tibetanos en exilio sepan el daño que supone este culto, y amenaza tomar como enemigos de la comunidad tibetana quienes continúen este culto. El Congreso de la Juventud Tibetana, la Asociación de Mujeres Tibetanas, y sus ramificaciones locales movilizan sus militantes para destruir las imagenes de este Santo en las comunidades y monestarios llegando hasta destruir ventanas, incendiar casas, provocar disturbios, y cometer agresiones físicas. Muchas personas se ven obligadas a huir de domicios y quedarse lejos de los monasterios. En esta guerra "religiosa", la camarilla del Dalai hace lo posible por golpear y calumniar a los pocos creyentes de este Santo en las comunidades tibetanas en exilio. Lo hace va diametralmente contrario a la "democracia" y la "libertad" que proclama.
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