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Las organizaciones periféricas de la camarilla de Dalai como el “Congreso de la Juventud Tibetana (CJT)” por una parte, y el “Gobierno Exiliado del Tíbet”, por la otra, aparecen en el escenario internacional con cara pintada de rojo y de blanco, respectivamente, para dar juntos una farsa.
Detrás del grave incidente de violencia del 14 de marzo en el Tíbet y de la serie de actividades de violencia como los ataques a embajadas y consulados de China en el extranjero y las interferencias en el relevo de la antorcha olímpica, está una enorme organización que los dirige y es nada menos que la camarilla de Dalai. Entonces, ¿qué tipo de organización es, en fin de cuentas, la camarilla de Dalai? ¿Y qué tipo de relaciones tiene con las organizaciones de todas formas pro “independencia del Tíbet”?
“La separación de los tres poderes” agrada a Occidente
Que dejemos retornar el foco histórico hasta hace 49 años.
En marzo de 1959, bajo el cerco de las fuerzas anti-chinas extranjeras y de los elementos escisionistas tibetanos, el Dalai Lama abandonó totalmente la posición patriótica antes exteriorizada y, tras el fracaso de su sublevación armada, cruzó el 31 de marzo la frontera y estableció el supuesto “Gobierno Exiliado del Tíbet”.
“El gorrión tiene todas las vísceras a pesar de su pequeñez.” El primero de mayo de 1960, el Dalai Lama trasladó su “Gobierno Exiliado” a Dalansala y saneó ulteriormente su “Gobierno Exiliado” y elaboró la “Constitución del Gobierno Exiliado”.
El gabinete del “Gobierno Exiliado del Tíbet” es integrado por un “primer ministro” y no más de 7 “ministros”. El décimo tercer gabinete que actualmente en el Poder consta de 7 “ministerios”, a saber, de Hacienda, Educación, Interior, Cultura y Religión, Relaciones Exteriores y Propaganda, Seguridad y Salud. A partir del décimo tercer “gabinete”, el “primer ministro” es elegido por todos los “tibetanos exiliados” con derecho a voto y nombrado por el Dalai Lama. El “Parlamento Popular Tibetano” es el “organismo legislativo” elegido por los tibetanos exiliados. El actual “Parlamento Popular Tibetano” está integrado por 46 “parlamentarios”. El “Tribunal Supremo”, establecido en 1992, acepta los casos civiles de los tibetanos exiliados.
Aparentemente, la camarilla de Dalai tiene un régimen occidental de “separación de los tres poderes”, pero en realidad no es más que una máscara hipócrita. Xie Gangzheng, investigador del Instituto de Tibetanología de Sichuan, señaló: De hecho el “Parlamento Popular Tibetano” no es sino un disfraz del “Gobierno Exiliado” y el supuesto “Tribunal Supremo” también es algo así. El Dalai Lama dice en su autobiografía que cuando no puede tomar la decisión sobre un asunto importante, recurre a los símbolos divinatorios, en otras palabras, a la “decisión divina”.
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