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El “Congreso de la Juventud Tibetana (CJT)”, conocido por sus características terroristas, inició días atrás una torpe actuación con el intento de confundir a la gente mediante mentiras y engañar a la opinión pública mundial, para encubrir su esencia terrorista y alcanzar su fin de socavar la Olimpiada de Beijing y escindir a la patria.
El propósito del “CJT” de buscar la “independencia del Tíbet” es conocido por todo el mundo y su supuesta forma “pacífica y no violenta” fue negada hace tiempo por sus propias actividades violentas y terroristas constantes.
Poco después de su establecimiento en 1970 en la India, parte de los miembros del “CJT” declararon que “recurrirán siempre a la violencia”. Su entonces presidente Tseten Norbu declaró abiertamente: “Recurriremos a todos los medios, incluidas actividades terroristas.” Desde entonces, el terror se convirtió en etiqueta de esa organización, que en repetidas ocasiones participó en la conspiración y organización de incidentes de sublevación en Lhasa. El grave incidente de violencia del 14 de marzo pasado en Lhala reveló completamente su crimen de procurar la “independencia del Tíbet” sin vacilar en recurrir a medios terroristas.
En cuanto a las mentiras del “CJT” sobre “paz y no violencia”, las distinguen claramente todas las personas clarividentes. A pesar de la condenación y presión, el “CJT” no se ha resignado a su derrota y persiste en sus actividades terroristas y, al mismo tiempo, se ve obligado a usar mentiras para engañar al mundo y encubrir sus acciones de violencia.
Es digno de atención que a pesar de que durante los más de 30 años desde su establecimiento el “CJT” se ha aprovechado de todas las oportunidades para buscar apoyo de las fuerzas anti-chinas internacionales a su intento de escindir a la patria, la historia no le ha dado muchas oportunidades. A medida del creciente desarrollo pacífico, el pueblo tibetano y los pueblos de las otras etnias de China se unen cada vez más estrechamente, de manera que el “CJT” siente que le quedan cada vez menos oportunidades. Ellos tomaron equivocadamente la Olimpiada de Beijing 2008 como un resquicio de esperanza; no sólo formularon la consigna de “tomar la Olimpiada como la batalla decisiva”, sino que llamaron a “los tibetanos en diversas partes a lanzarse al combate”.
En enero de este año, el “CJT” realizó un arreglo minucioso sobre cómo llevar a la práctica el “gran levantamiento del pueblo tibetano”, incluyendo la reunión de fondos y la capacitación para la guerra de guerrillas y la explosión. Esto es precisamente el trasfondo de que desde el 14 de marzo pasado las fuerzas pro “independencia del Tíbet”, en estrecho contubernio con las fuerzas anti-chinas internacionales, se han aprovechado de todas las actividades relacionadas con la Olimpiada para crear problemas contra China.
El 15 de marzo último, es decir, día siguiente del grave incidente de violencia en Lhasa, el “CJT” se apresuró a celebrar en Dalansala, India, una reunión de su Comité Ejecutivo Central, en la que se aprobó la resolución de “organizar inmediatamente destacamentos guerrilleros para entrar secretamente en el Tíbet y librar la lucha armada”. Tsewang Rigzin, presidente del “CJT”, agitó diciendo en la reunión: “Las acciones de violencia han logrado en lo fundamental el efecto previsto de despertar la conciencia de resistir en las zonas habitadas por tibetanos del país y atraer alta atención de la comunidad internacional al problema del Tíbet, pero las actividades de resistencia no cesarán, pues estas actividades no han sido sino un preludio de las actividades de resistencia de este año.”
A medida que para todos la verdad del Incidente del 14 de Marzo ha resultado tan claro como la luz del día y las actividades violentas y terroristas del “CJT” para escindir a la patria han sido repudiadas por el mundo, el “CJT” ha tenido que cambiar de táctica y forma para continuar entregándose a las actividades pro “independencia del Tíbet”. Ellos no sólo aprovecharán todas las oportunidades posibles para urdir nuevos incidentes de sublevación, sino que también recurrirán a calumnias y difamaciones para confundir a la opinión pública y alcanzar su inconfesable propósito criminal.
Los hechos son más elocuentes y las mentiras no pueden encubrir la esencia terrorista del “CJT”. Por más que el “CJT” denigre a China, todas las personas de buena fe, amantes de la paz y procuradoras del desarrollo terminarán por ver claramente su feo rostro. No cambiará la decisión del Gobierno Central y del pueblo de todas las nacionalidades de China de oponerse a la división y de salvaguardar la unificación ni su posición de organizar bien la Olimpiada de Beijing y de cooperar con los demás pueblos en bien de beneficio recíproco. Esta lucha templará al pueblo chino que había experimentado las vicisitudes de la vida y lo hará más firme; la China dedicada al desarrollo pacífico recibirá, tras esta rigurosa prueba, un mañana más brillante. (Pueblo en Línea)
28/04/2008
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