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Es posible que caerán en frustración aquellos que intentan "secuestrar" a los Juegos Olímpicos. Esto, porque gracias a la evolución de la situación en el mudno un número cada vez mayor de la gente han visto con claridad que los "pro-independentistas tibetanos" tratan de escindir a China valiéndose de la Olimpiada, y alzan su voz en contra de la "politización de los Juegos Olímpicos.
Timur Dossymbetov, secretario general del Comité Olímpico de Kazajstán, destacó días atrás que el intento de politizar la Olimpiada es un intento de profanar a toda la humanidad. Jean-David Levitt, asesor diplomático del presidente francés que está de visita en Beijing, señaló también: "La Olimpiada es un gran evento de deporte y amistad de todos pueblos del mundo, que no tiene nada que ver con la política. Con anterioridad, centenares de desportistas norteamericanos se reunieron en Chicago y plantearon que "la Olimpiada une a todos los pueblos del mundo, y no se debe aprovecharla como un instrumento político." Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, reiteró que no se debe llevar las actividades políticas en los campos de competición deportiva de la Olimpiada, y "los países occidentales deben suspender sus gritos contra China en torno al problema de derechos humanos".
Todos estos hechos demuestran que incurrirán en la antipatía de la gente los intentos de perturbar y politizar las actividades de los Juegos Olímpicos de Beijing.
La Olimpiada es portadora de la esperanza y el sueño común de toda la humanidad, llevando consigo el anhelo de todo el mundo por la paz y el progreso. A lo largo de más de cien años, la Olimpiada ha pasado a ser una plataforma de los diversos países, naciones y gentes de diferentes creencias para disfrutar en común de la civilización, el intercambio y el diálogo.
Sin embargo, la Olimpiada, que encarna la gloria y sueño de la humanidad, se ha convertido también en una escena de las diversas fuerzas para llevar a cabo sus ambiciones. La camarilla de Dalia se ha percatado de esta situación, y se devana los sesos para perturbar los Juegos Olímpicos de Beijing a fin de materializar la "independencia tibetana". " Tal vez los Juegos Olímpicos de Beijing sea la última oportunidad para los tibetanos", piensa. A comienzos de 2008, instigó y llamó a los países pertinentes que cuando entran en contacto con China, vinculen el "problema del Tíbet" con los Juegos Olímpicos de Beijing.
Así las cosas, sucedieron casos en que en el relevo de la llama sagrada unos "proindependentistas tiberanos" trataron de arrebatar la antorcha con violencia y agredieron a la relevista discapacitada. La llama de la Olimpiada, que significa la "tregua sagrada", jugó su papel de persuadir a los guerreros de la antigua Grecia a dejar sus armas. Ahora, bajo la instigación de la camarilla de Dalai, los "proindependentistas tibetanos" conviete en símbolo de odio esta llama sagrada de Olimpiada que comporta las ideas de paz y progreso de toda la humanidad.
Las diversas farsas protagonizadas para perturbar el relevo de la llama sagrada nos hacen pensar: ¿Porqué el acto de relevo de la llama para sembrar las ideas de paz y progreso es tergiversado y convertido en un instrumento para difundir la violencia, dar rienda suelta al descontento y dividir a China? ¿Porqué una actividad, vista por todos los pueblos del mundo como acto para promover la comprensión y el diálogo entre las diversas civilizaciones, se ha degenerado en una oleada para difamar y demonizar a China?
La Olimpiada es un gran evento de toda la humanidad. Es su vergüenza que un puñado de gente trate de tergiversarla con intentos políticos. Cuando los relevistas de disversas etnias del mundo enarbolan la antorcha sagrada, persiguen una perspectiva luminosa de toda la humanidad. Los intentos de perturbar y politizar esta actividad serán condenados por todos los que mantienen en alto el espíritu olímpico.
Esto explica porque a pesar de las perturbaciones violentas el relevo de la llama no ha sido dañado en lo más mínimo. Los perturbadores no cuentan con el apoyo de la inmensa mayoría de las masas del mundo, ni han mermado el entusiasmo de los pueblos del mundo por la Olimpiada de Beijing. En Alma-Ata más de 200.000 ciudadanos salieron a la calle para saludar la llama sagrada. En San Petersburgo, 700.000 habitantes se presenciaron en el acto de la transmisión de la antorcha. En Dar es Salaam los habitantes locales bailaron y cantaron en medio de voces de "Ánimo y adelante, Beijing".
"Un mundo y un sueño". La Olimpiada de Beijing 2008 cristaliza el anhelo centenario de una antigua nación para integrarse en la gran comunidad internacional. El anhelo tiene un contenido de "harmonía en lo interno y paz en lo externo". Y por ello, es el anhelo común de todos los pueblos amantes de la paz en el mundo. Los intentos de los "pro-independentistas tibetanos" para llevar a cabo su objetivo valiéndose de la Olimpiada constituyen una profanación contra el espíritu olímpico, y además, lastiman el sentimiento de los centenares de millones de chinos, y aún más representan una provocación a las perspectivas de paz del mundo.
Las perturbaciones contra la Olimpiada incurren en la antipatía de la gente. Frente a la corriente mundial, están condenados a la frustración los "pro-independentistas tiberanos" que intentan aprovechar la Olimpiada para hacer hacer daño a China. (Pueblo en línea)
29/04/2008
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