Actualizado a las 2008:04:30.13:50

El problema del Tíbet no es problema de derechos humanos

Desde las décadas 50 y 60 del siglo pasado, la camarilla del Dalai ha venido haciendo peregrinaciones por Europa y América para difundir el supuesto "problema de derechos humanos en Tíbet". El problema de "derechos humanos" parece ser un triunfo de su baraja y un arma en su mano para despertar la atención de la comunidad internacional en el "problema del Tíbet".

Entonces, cabe preguntar: ¿es problema de derechos humanos el problema del Tíbet?

Con respecto a los derechos humanos, la Declaración de Derechos Humanos del Mundo" lo ha dejado claro: "Todos nacen libres, y son iguales en su dignidad y derechos." y "ninguna persona debe ser convertirda en esclava o esclavizada.".

Pero en el viejo Tíbet, dominado por la camarilla Dalai, el pueblo llano eran divididas en muchas jerarquías sociales. Los dueños de esclavos, clericales y segulares, que constituían menos del 5 por ciento de la población, controlaban la libertad corporal de los siervos, que constituían más del 95 por ciento de la población. Ejercían sobre los siervos una cruel explotación económica, una opresión política y un control psicológico. No estaba asegurado ni el derecho mismo de supervivencia de los siervos. En su libro "El antiguo Tíbet frente a la Nueva China", 亚历山大•达维•尼尔, tibetólogo francés, dice: todos los siervos en el viejo Tíbet "perdieron los derechos humanos". Y sólo después de la liberación pacífica del Tíbet, millones de siervos han comenzado a disfrutar en el verdadero sentido la palabra la democracia, la libertad y derechos humanos.

Cuando se convierten a los siervos en dueños de su destino, se lo califica de "infracción de derechos humanos". La calificación es un absurdo de mucha monta.

Deng Xiaoping dijo: "¿Qué son derechos humanos? En primer lugar se debe preguntar si son derechos humanos de unos pocos o de la gran mayoría." Si se dice que en el Tíbet hay quienes han perdido tal o cual "derecho", se tratan de "privilegios" que han perdido un pequeño número de dueños de siervos, representados por la camarilla de Dalai, para ejercer derecho sobre la vida y la propiedad de las grandes masas de los siervos.

En realidad, vale más que la camarilla del Dalai se preocupe del problema de derechos humanos en su propio seno que llamar atención al "problema de derechos humanos en el Tibet". La camarilla del Dalai está compuesta por las capas superories claricales y seculares representadas por el clan de Dalai. Los tibetanos corrientes en exilio siguen siendo mantenidos en una posición esclavizada. Viven en su mayoría en los tugurios de la ciudad india de Dharamsala. Sufren mucho por la incomunicación idiomática y la incomprensión social. Además tienen que pagar al "Gobierno en exilio" el "impuesto de independencia". No disfrutan nada de derechos humanos. ¿Cuándo se ha preocupado de ellos la camarilla del Dalai?

La Declaración del Derecho de Desarrollo adoptada por la ONU señala: "El derecho de desarrollo es un derecho humano inalienable." Desde su liberación pacífica, el Tíbet ha visto durante años consecutivos su crecimiento económico a un ritmo del 12% anuales. El gobierno aplica una política de asistencia médica gratuita para los agricultores y pastores, y exime pagos para la matrícula, la comida y el alojamiento de sus hijos en las escuelas. El Tíbet vive en un período de mayor crecimiento histórico en materia de la posesión del pueblo de viviendas privadas.

La camarilla del Dalai, que desde años proclama la "protección de derechos humanos", no sólo no ha hecho ninguna contribución al desarrollo tibetano, sino que perjudica continuamente los intereses de las diversas etnias en Tíbet. En años anteriores, llevaba a cabo incursiones armadas para perturbar la vida y la producción de los residentes en la frontera, y en años recientes, se penetraba para realizar sabotajes hasta provocar incidentes violentes en repetidas ocasiones. Pisotea el derecho de la población tibetana a la supervivencia y al desarrollo.

La camarilla del Dalai hace grandes propagandas sobre el "problema de derechos humanos en el Tíbet", porque es un tema de moda. Con ello espera la coordinación de algunos politicastros occidentales en "términos severos". Su objetivo es embaucar a las masas que no conocen el verdadero estado de las cosas. Aunque enarbola la bandera de "defensora de derechos humanos", mantiene un mutismo absoluto sobre el pisoteo de los derechos humanos fundamentales de las masas populares en el viejo Tíbet, y niega por todos los medios el desarrollo y el progreso del nuevo Tíbet. Con respecto a ello, el erudito ruso Ovchinnikov señala que los que califican al Dalai, perseguidor de siervos, como "defensor de derechos humanos" obedece a tres causas: ignorancia, sin vergüenza, y traición a la justicia para defender intereses egoístas. Tom Grunfeld, erudito canadiense, dio en la diana al afirmar que algunas personas están tan interesadas en el "problema de derechos humanos" no porque partan de "justicia" o "simpatía", sino obdecen a la necesidad de su estrategía mundial.

Pregonar "derechos humanos en el Tíbet" para avivar el sentimiento nacional con miras a obtener el apoyo occidental y realizar finalmente la "independencia tibetana" y escisionar a China. De ahí podemos ver qué problema es el problema de "derechos humanos" del Tíbet planteado por la camarilla del Dalai. (Pueblo en línea) 30/04/2008

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