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Recientemente, aprovechando la aproximación de los Juegos Olímpicos de Beijing, ciertas fuerzas antichinas de Occidente han iniciado una maligna oleada de calumnia y difamación contra China. Diversas voces irritantes al oído nos hacen pensar que la falta de comprensión de la historia de China está conduciendo a un error paranoico a las opiniones públicas de Occidente.
Desde hace años, no pocos occidentales se han formado una costumbre en el sentido de que su camino es el trayecto que otros deben seguir. Como están arraigados en esta creencia por mucho tiempo, no toman en consideración la historia de otros países, especialmente de los países en vías de desarrollo. Como miran el mundo a través de un concepto que ellos mismos han creado, es inevitable que caigan en un error paranoico. Se piensan que son infalibles, entienden las cosas aunque las comprendan mal, y por ellos son presa fácil de engaño. En casos graves, padecen de una excesiva valoración de sí mismos. Por ejemplo, sienten un malestar especial cuando ven que los chinos aman a su patria. Para gente así, la mejor terapía es conocer en cierta medida la historia de China.
Citamos el ejemplo del "problema del Tíbet". China es un país multinacional. Los chinos incluyen a las diversas etnias que viven en su territorio, etnias que se influyen sin interrumpción mutuamente en los diversos terrenos político, económico y cultural. Hoy en día, la etnia han lleva huellas profundas de muchas otras etnias. Los han eran denominados Huaxia que habitaban en la planicie central del país. Más tarde, se absorbían y se asimilaban progresivamene con otras etnias para convertirse en los han de hoy. Sin comprender la estructura de la población china, es poco probable que comprendan el problema del Tíbet, y es propenso a separar a la etnia han con la tibetana, convirtiéndose fácilmente en víctimas de engaño de la camarilla del Dalai y de algunos otros.
Otro ejemplo es el patriotismo de los chinos. Es cierto que es la primera vez que China organiza la Olimpiada, y la presente edición es diferente de las diversas anteriores celebradas en países occidentales. Pero lo más importante es que a los ojos de los chinos, esta "primera vez" tiene un significado histórico de suma importancia. Como la China contemporánea ha vivido una historia de humillación, es muy natural que todos y cada uno de los chinos traen a colación la prosperidad del país y la dignidad nacional. Sólo con cierta comprensión de la historia contemporánea de Chiina, se podrá entender por qué los chinos, dispersos en los cinco continentes del mundo, esperan ver la llegada de la Olimpiada de Beijing, y saber qué diferencia esencial entre el patriotismo de los chinos y la politización de la Olimpiada por parte de ciertos occidentales.
La ignorancia es el terreno abonado para prejuicio. Y la comprensión de la historia es la mejor terapia para tratar paranoia. En los últimos 30 años desde el inicio de la reforma y la apertura, China ha logrado un desarrollo que concita la atención mundial. Es una cosa positiva, ya que el pueblo chino, que constituye un 1/5 de la población mundial, ha emprendido progresivamente el camino de un holgado abastecimiento de alimento y vestido. Se trata de un gran avance en el desarrollo histórico de la humanidad. Pero para comprender a la China de hoy, no sólo es necesario ver su evolución y desarrollo actuales, sino entender el proceso de su desarrollo histórico, y el segundo es la base del primero.
Muchos eruditos occidentales sostienen que el desarrollo de China ejercerá una gran influencia en el desarrollo histórico del siglo XXI. Pero, ¿por qué no empezar por aprender algo de la historia de China, y entender esta influencia desde este ángulo? Si Occidente no trata de aprender algo de la historia de China para reestructurar su compensión de la misma, manteniendo su antiguo concepto para observar y comentar sobre China, es muy posible caerá en errores de mayor magnitud. (Pueblo en línea)
05/04/2008
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