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Últimamente, algunas fuerzas anti-chinas occidentales se han aprovechado de la oportunidad de la Olimpiada de Beijing para levantar una ola de calumnia y difamación contra China, de manera que toda clase de ruidos estridentes nos hacen sentir una vez más que la falta de conocimientos sobre la historia y cultura chinas por parte de Occidente está conduciendo a la opinión pública occidental a una área equivocada.
Hace poco, un conocido director de Hollywood renunció a su cargo de asesor artístico para los actos de inauguración y clausura de la Olimpiada de Beijing. Recordamos que cuando él aceptó la invitación al respecto, manifestó que se esforzaría por estudiar y conocer la historia y cultura chinas. No sabemos si más tarde las estudió o no, pero recordamos sus palabras, porque tenían cierta razón. Hoy en día, el término “globalización” ha llegado a ser uno de los términos más de moda. El intercambio comercial entre China y Occidente ha entrado en una situación en que “tú tienes algo de mí y yo tengo algo de ti”, en tanto que ciertas personas de Occidente no han tenido mucho progreso en su conocimiento de la historia y cultura chinas. La razón por la cual ciertas personas que se oponen a China en toda ocasión aún tienen mercado es que se aprovechan de la ignorancia de muchas más personas, particularmente de su falta de conocimiento de la historia y cultura chinas.
Desde hace muchos años, no pocos occidentales tienen cultivada una costumbre de creer siempre que el camino por ellos recorrido debe ser también para otros y, con el tiempo, ellos han dejado de hacer mucho caso de la historia de los países en vías de desarrollo. Ellos observan el mundo dentro de la concepción del mundo por ellos “creada”, de modo que es difícil de evitar que caigan en el área equivocada de considerarse infalibles; en estas circunstancias, se hacen pasar por entendidos y son fáciles de dejarse engañar, en casos menos importantes; y, en casos más graves, se enferman de psicopatía de parcialidad, por ejemplo, ciertas personas se sienten muy incómodas al ver que los chinos aman a su patria. Para estas personas, la mejor receta es conocer algo de la historia china.
Tomemos como ejemplo el “problema del Tíbet”. China es un país multinacional, de manera que los “chinos” abarcan en sí todas las nacionalidades que viven en territorio chino y sus influencias mutuas en los terrenos político, económico y cultural no han cesado en ningún momento. La nacionalidad han de hoy día tiene huellas profundas de las influencias de otras nacionalidades del país. Los han eran habitantes de la planicie central originalmente llamada “Huaxia”, más tarde se asimilaron e integraron poco a poco con otras nacionalidades y sólo desde la dinastía Han comenzaron a llamarse han. Si uno no conoce la estructura de los “chinos”, tendrá poca posibilidad de comprender el problema del Tíbet y mucha facilidad de separar a la nacionalidad han de la nacionalidad tibetana y ser engañado y utilizado por la camarilla de Dalai u otras personas cualesquiera.
Otro ejemplo es el sentimiento patriótico de los chinos. Es cierto que es la primera vez que China organiza la Olimpiada, lo que es diferente del caso de algunos países occidentales que la organizaron en repetidas ocasiones, pero lo más importante es que esta “primera vez” tiene un importante significado histórico a ojos de los chinos, pues frente al humillante pasado de la China en la época moderna, la Olimpiada hace muy naturalmente que todos y cada uno de los chinos la vinculen con lo poderoso y próspero del país y su dignidad nacional. Sólo cuando se aprende un poco de la historia moderna de China se comprende por qué los residentes y descendientes chinos dispersados en los cinco continentes anhelan tanto la llegada de los Juegos Olímpicos de Beijing y se comprende qué diferencia esencial entre el patriotismo de los chinos y la politización de los Juegos Olímpicos realizada por ciertos occidentales.
La ignorancia es el suelo donde nace el prejuicio, de manera que conocer la historia es una buena receta para tratar el prejuicio. En los 30 años desde la reforma y apertura, el desarrollo de China ha atraído la atención de todo el mundo. Esto es una cosa buena, pues el que el pueblo chino que representa una quinta parte de la población mundial haya podido emprender el camino de estar bien alimentado y bien vestido constituye un gran progreso en la historia de la humanidad. Pero si se quiere conocer la China de ahora, no sólo se necesita ver su cambio y desarrollo, sino también conocer el proceso de desarrollo de la nación china. Este último es la base para conocer el primero.
Muchos eruditos occidentales consideran que el desarrollo de China ejercerá una importante influencia en la historia del siglo XX. Entonces, ¿por qué no empiezan por aprender un poco de la historia china para comprender esta importante influencia? A juzgar desde este ángulo, si Occidente no intenta aprender algo de la historia china y formar de nuevo sus conocimientos sobre la historia y cultura chinas y sigue observando y comentando a China a la luz de su propio modo de pensar, sus malentendidos conducirán muy probablemente a errores aún mayores. (Pueblo en Línea) 05/05/2008
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