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Tras ocurrido el fuerte terremoto de Wenchuan, China, dirigentes de la comunidad internacional y de distintos países han enviado sucesivamente mensajes a dirigentes de nuestro país para hacer llegar sus profundos sentimientos de simpatía y solidaridad. No pocos países han expresado su voluntad de ofrecer ayuda o ya han comenzado a brindar ayuda; algunos países han dado ayuda adicional, de modo que se ha ampliado cada vez más la ayuda. Las brigadas de rescate de Rusia y Japón ya han iniciado su trabajo en las zonas damnificadas. China agradece sinceramente y da bienvenida a la atención y ayuda de la comunidad internacional.
Este terremoto es el más fuerte en las últimas décadas; tanto el número de bajas y la fuerza destructiva como lo duras que son las condiciones de rescate y de socorro son nunca vistos. Al mismo tiempo, la rapidez de la reacción del gobierno chino frente al desastre, la eficiencia de la organización de las acciones de rescate y socorro así como la transparencia en la publicación de informaciones también son nunca vistas. En general, la opinión internacional ha prestado gran atención al desastre del terremoto de China, lo ha cubierto generalmente en forma objetiva y ha comentado generalmente en forma positiva sobre la actuación del gobierno frente al desastre.
En el mundo de hoy, la conciencia de comunidad humana se ha arraigado en lo hondo del corazón de la gente, de modo que cuando un país sufre una calamidad, otros países lo ayudan, lo que ya ha llegado a ser una práctica internacional. Un grave desastre que afecta a un país conmueve el corazón del mundo. Frente a este terremoto extremadamente fuerte en China, diversos países abrigan sentimientos de solidaridad con ella y le dan la mano, expresando así el amor humano universal y la conciencia de responsabilidad internacional. Además, los residentes y descendientes chinos en diversas partes del mundo, los compatriotas de Hong Kong y Macao, han recorrido todas partes para exhortar y donar dinero y materiales, expresando no sólo el amor humano universal, sino, más aún, los profundos sentimientos de compatriotas.
En los últimos años, China también ha participado vigorosamente en la ayuda internacional frente a las calamidades. Por ejemplo, tras ocurrido el maremoto en el océano Indico a fines de 2004, el monto total de la ayudad brindada por el gobierno chino al exterior llegó a 687.630.000 yuanes. Frente al huracán Caterina en Estados Unidos, el terremoto en Pakistán, el terremoto en Irán y el huracán en Myanmar, el gobierno chino les brindó ayuda. La creciente ayuda del gobierno chino al exterior en la lucha contra los desastres se ha granjeado amplio elogio de la comunidad internacional. Entre tanto, la conciencia de ayuda internacional en la sociedad china frente a las calamidades también ha crecido cada vez más. Por ejemplo, tras el maremoto en el océano Indico, la gente del pueblo también hizo donaciones por todas partes. Además, la conciencia de responsabilidad social de las empresas chinas en ultramar también se ha vuelto cada día más grande. Por ejemplo, tras el terremoto en Pakistán, las diez y tantas empresas chinas en ese país brindaron ayuda en efectivo al gobierno local y el monto mayor de ayuda llegó a 10 millones de dólares.
China creó en 2001 la Brigada China de Ayuda Internacional, que participó en cinco operaciones internacionales contra terremotos, incluido el fuerte terremoto de Irán en 2003, el maremoto de 2004 en el Indico y el terremoto de 2006 en Indonesia. Un funcionario pertinente de las Naciones Unidas señaló que en los últimos años cuando han ocurrido graves calamidades naturales a nivel internacional, la Brigada China de Ayuda Internacional acudió en primer tiempo al lugar damnificado, lo que ha mostrado la buena imagen china de responsabilidad en los asuntos internacionales.
Salvar a los que se hallan en peligro y ayudar a los que se encuentran en dificultades es un valor para una persona en particular, un espíritu que caracteriza al ser humano; para la comunidad internacional, representa también una defensa común de la paz y estabilidad mundiales. El de hoy es un mundo en que se desarrolla cada vez más la tendencia de globalización, de manera que la conciencia de que “el desastre ajeno también es mío propio” no sólo constituye una exigencia moral, sino también una impresión real. Todos los países deben tener una más fuerte conciencia de responsabilidad internacional para poder adaptarse mejor a las necesidades de enfrentar las crisis dentro de la Aldea Tierra. Todas y cada una de las personas pueden sufrir desastres y, en estas circunstancias, salvar a los que se hallan en peligro y ayudar a los que se encuentran en dificultades se convierte en una demanda de los valores para hacer marchar sanamente una sociedad. Por la misma razón, todos y cada uno de los países tienen posibilidad de sufrir un desastre inesperado, de modo que el compartimiento del desastre y la prevención colectiva contra las crisis también llega a ser una norma para la marcha eficiente de la comunidad internacional. (Pueblo en Línea) 21/05/2008
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