Actualizado a las 2008:05:22.13:22

Patria, me siento orgulloso por ti (por Wang Hailou)

Cuando la televisión transmitía en vivo y en directo el socorro a los damnificados del terremoto de Wenchuan, yo lloraba cada vez que lo veía. Esto se debía por un lado al dolor por los compatriotas víctimas y heridos; y por el otro, a la conmoción por el enorme socorro prestado por todo el pueblo a los compatriotas damnificados. Este grave desastre natural me ha permitido sentir más profundamente el calor de la gran familia de la patria y, al mismo tiempo, el orgullo por ser ciudadano chino.

Me siento conmovido por un pueblo tan bueno que tiene la patria, de manera que parece que de la noche a la mañana, todos los chinos hemos llegado a ser héroes. Ciento y tantos miles de oficiales y soldados del Ejército de Liberación, de la Policía Armada y de la Milicia, desafiando las réplicas y arriesgando la vida, avanzaron hacia las zonas damnificadas. Los heridos y los damnificados en general, con determinación inquebrantable, tienen confianza en sí mismos, se salvan por cuenta propia y en forma recíproca, creando un milagro de sobrevivir a pesar de estar enterrado entre escombros durante 179 horas. Un médico, pese a la muerte de 9 seres queridos, se ocupó en el tratamiento de los damnificados. Los compatriotas lejos de las zonas damnificadas acudieron a donar dinero, sangre y ropa. Una campesina común vendió cuatro corderos para donar dinero; un trabajador de origen campesino subió a un coche receptor de sangre para decir: “No tengo dinero, ¡pero sangre sí!” Los periodistas de diversos medios de comunicación acompañaron a las brigadas de rescate y socorro para avanzar hacia las primeras líneas, permitiendo a los pueblos de todo el mundo ver oportunamente las conmovedoras escenas en las zonas damnificadas. En Hong Kong, Macao y Taiwan se levantaron olas una tras otra para donar dinero. Hasta el 20 de mayo, las donaciones del pueblo hongkonés ya habían superado mil millones de dólares de Hong Kong. Ante la confluencia de innumerables conmociones, no podemos sino decir silenciosamente: ¡Amar a nuestra China, amar a nuestra China!

Me siento orgulloso por los tan buenos dirigentes de la patria—el presidente Hu Jintao y el Primer Ministro Wen Jiabao, pisoteando la tierra con frecuentes réplicas, acudieron a las primeras líneas para orientar el trabajo. Hemos visto que cuando el presidente Hu hablaba con los soldados dedicados a la lucha contra las secuencias del terremoto, se producían réplicas una y otra vez y la tierra temblaba. El premier Wen Jiabao, agachándose sobre los escombros, consolaba y alentaba a personas debajo de escombros. Su voz ronca y sus lágrimas llenas de profundos sentimientos hicieron llorar al pueblo de todo el país. Hu Jintao y Wen Jiabao tienen voces diferentes, pero una misma idea: Salvar a la gente, salvar a la gente, siempre que exista un hilo de esperanza, debemos hacer cien veces de esfuerzos por salvarla. Ellos persisten en el propósito de hacer todo en bien del pueblo: Tomar el hombre como lo primordial y gobernar en bien del pueblo. Bajo la dirección de ellos, los gobiernos a los distintos niveles funcionaron con alta eficiencia y la unión de voluntades todo el pueblo y el ejército del país hizo una muralla inexpugnable, de modo que una lucha sin precedentes contra el terremoto y por el socorro a los damnificados se desarrolló de manera enérgica, ordenada y eficaz. Los dirigentes que aman tanto al pueblo son una buenaventura para el pueblo chino.

Me siento orgullo por la poderosa patria a raíz de la reforma y apertura—el fuerte terremoto de Wenchuan de Sichuan ocurrió 32 años después del fuerte terremoto de Tangshan y precisamente en este lapso ha venido realizándose la reforma y apertura. En el actual socorro a Wenchuan, el funcionamiento altamente eficaz del mecanismo del gobierno chino para enfrentar los sucesos de emergencia y lo modernos que son los equipos de rescate sorprendieron a la gente. En el espacio, contamos con satélites para el suministro de informaciones. En el aire, cerca de cien aviones y helicópteros militares lanzan artículos de primera necesidad y contingentes de choque. En tierra, grandes bulldozers despejan las carreteras y, sobre las aguas, las unidades de pontones improvisan puentes. Para buscar vidas debajo de los escombros, contamos con sondas indagadoras de alta tecnología. Contamos con teléfonos satelitales para la telecomunicación. Con un país rico y poderoso, hay recursos financieros para socorrer a los damnificados; hasta la fecha, el gobierno ha asignado más 10.000 millones de yuanes para este fin. Con un pueblo más acomodado, la gente tiene más dinero para donar en ayuda de otros. Gracias a los 30 años de reforma y apertura, nuestra patria ya ha llegado a ser preliminarmente una patria próspera y floreciente en tanto que la poderosa fuerza nacional ha ofrecido una sólida base material para enfrentar las calamidades naturales extremadamente graves.

De niño he crecido en Hong Kong. Antes del retorno de Hong Kong al regazo de la patria, no pocas personas no conocían bien a la patria y carecían de confianza en ella. Hubo una vez un oleaje de emigración; ellos vendieron todas sus propiedades y pagaron caro para su nacionalización en otros países. Tras el retorno a la patria, Hong Kong se volvió más próspero y estable, de manera que los amigos que en aquel entonces emigraron a otros países retornaron unos tras otros a Hong Kong, y no pocos de ellos se trasladaron al interior de la patria para desarrollarse ulteriormente. En esta ocasión, al ver con nuestros propios ojos el socorro de todo el país a Wenchuan, lo que percibimos nosotros es que esta patria nos da calor, esta patria hace sentirnos orgullosos. Las grandes donaciones a las zonas damnificadas de Sichuan aportadas desde el gobierno hasta la población de Hong Kong representan plenamente la comprensión y los sentimientos de los hongkoneses. (Pueblo en Línea)
22/05/2008

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