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El fuerte terremoto de Wenchuan de la provincia china de Sichuan ha causado enormes pérdidas de vidas y propiedades. La excelente operación del gobierno y los diversos círculos sociales de China para socorrer en emergencia a los damnificados y el buen orden en las zonas damnificadas han causado admiración y emoción al mundo. Distintos países del mundo han extendido sus manos de ayuda.
La infortunada calamidad natural ha dejado ver al mundo al mismo tiempo que la China, con territorio vasto y riquezas naturales abundantes, con cultura brillante y en veloz desarrollo, tiene en realidad otro aspecto: frecuentes desastres naturales y pocos recursos naturales per cápita.
Esta calamidad rara vez vista ha dado una lección especial al mundo entero sobre la realidad en China. La gente se da cuenta de que en China, los recursos acuáticos per cápita sólo representan un cuarto del nivel promedio mundial, el área cultivable per cápita no alcanza ni el tercio del promedio mundial; la superficie total de los desiertos es de 1.300.000 kilómetros cuadrados, es decir, cerca del 13% del territorio nacional; las zonas montañosas representan los dos tercios del territorio nacional y su población, más de la mitad de la población nacional; en cambio, sólo el 20% de las extensiones terrestres del mundo son zonas montañosas en tanto que el correspondiente porcentaje e en Asia s de 40%. Como China está situada en la confluencia de las dos grandes zonas sísmicas del mundo—la zona sísmica alrededor del Pacífico y la zona sísmica euroasiática, las calamidades sísmicas en China son alarmantes: Los dos fuertes terremotos que causaron cada uno la muerte de más de 200.000 personas en el siglo XX ocurrieron en China. Uno fue el de Haiyuan, provincia de Gansu, en 1920, que causó la muerte de más de 230.000 personas; el otro fue el de 1976 en Tangshan, provincia de Hebei, en el cual murieron más de 240.000 personas. Desde el siglo pasado a esta fecha, en China ocurrieron en total unos 800 terremotos superiores a los 6 grados en la escala de Richter, de manera que, con excepción de Guizhou, Zhejiang, Hong Kong y Macao, todas las otras provincias, regiones autónomas y municipios directamente subordinados al Poder Central fueron afectados. Las estadísticas muestran que el número de terremotos en China representa el 33% de los terremotos en tierra firme a nivel mundial. Los frecuentes terremotos y otras calamidades naturales constituyen una de las características fundamentales de China.
Un desastre natural ha dejado al mundo ver a China de manera más real y más profunda. Este desastre natural ha permitido a la gente comprender con mayor facilidad el fondo ambiental natural de la historia y cultura chinas, la fuerza cohesiva producida por la tradicional cultura china de “unión y armonía” y la actitud de la nación china de arar y soportar silenciosamente. Los chinos comprendimos a través de innumerables calamidades que frente a la naturaleza, frente a los desastres naturales, una persona es insignificante, una familia es insignificante, y sólo la unión y la armonía hacen la fuerza. Este desastre natural quizás pueda permitir al mundo comprender la diferencia y la intercomplementariedad entre esta cultura de la “unión y armonía” y la cultura caballerezca que aboga por la individualidad y la cultura de la competencia.
El enfrentamiento conjunto a este desastre natural ha achicado la distancia entre China y el mundo y, al mismo tiempo, ha hecho comprender al mundo la complejidad de la realidad en China y el largo camino que ha de recorrer.
Frente a esta calamidad natural extremadamente grave, la valiente lucha de la China que ha sufrido innumerables adversidades ha permitido al mundo ver una China real, simpática y respetable. Frente a esta calamidad natural extremadamente grave, la generosa ayuda del mundo ha dejado a China ver un mundo lleno de amor. Frente a los despiadados desastres naturales, la humanidad supera las dificultades con las manos cogidas y el mundo llega a ser un mundo lleno de amor. (Pueblo en Línea) 26/05/2008
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