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El presidente de EEUU, George Bush, ha repetido tantas veces su famosa cita de que “el mundo se hace más excelente con el derribo de Sadam por los EEUU”. Sin embargo, la mayoría de los estadounidenses encuestados por el autor de este artículo ha expresado su desacuerdo con su presidente Bush. “Sólo me asiste la convicción de que los EEUU se hace cada día peor y ocurre lo mismo con mi propia vida, no me importa cómo lo consideren otros”, dijo Cali, profesor de una universidad en el estado de California.
Según los amigos de Cali, él y su esposa llevaban una vida fastuosa, gastando cada mes sus ingersos e incluso girando en descubierto. Como resultado, no tienen ninguna moneda de depósito. “Ahora, me veo obligado a llevar una vida frugal y económica, como los chinos que gastan 100 dólares y logran la eficacia que necesita 300 dólares. El receso económico ha hecho aumentar los precios, lo que hace reducir el poder adquisitivo. Los 300 dólares solo tienen el valor adquisitivo de 100 del antaño. Ya no soy capaz de saborear manjares en restaurantes ni hacer viajes. Lo me preocupa más es la elevación del precio de combustible de automóvil. Quisiera casarme con una china para aprender el manejo de dinero, así que con solo 100 dólares podré hacer compras qie mecesotan 300 dólares,” dijo Cali.
Lo que ocurre con Cali constituye una miniatura de la situación de la clase media estadounidense, y su sentimiento pesimista, que es representativo en el país, está extendiéndose. De acuerdo con una encuesta hecha por The Washington Post y ABC (American Broadcasting Company), el 80 % de los investigados afirma que EEUU avanza en una dirección errónea y el descontenco con los republicanos está aumentando. Por su parte, la revista Newsweek sostiene que las cifras de 2008 son “las más pesimistas” en las investigaciones sobre la opinión pública que se realizan anualmente.
Los estadounidenses siempre se sienten bien y nunca están pesimistas por los drágicos sucesos tales como los incidentes del Pearl Harbor y del S-11. Al ser preguntado, tras el incidente de S-11, sobre si estaba pesimista por el ataque sorpresivo, un traseunte estadounidense contestó que solo se sentía indignado y que no sabía ni siquiera cual era el pesimismo, ya que en el diccionario de EEUU no aparece el término “pesimismo”.
Hoy en día, los estadounidenses tienen suficiente motivo para justificar su sentimiento pesimista ante la crisis financiera, la sombra del receso económico, la guerra de Irak y la continua amenaza terrorista, afirma la revista Newsweek. Al parecer, la estructura del pasado en los diversos sectores y aspectos de la vida habría sido perturbada y la feliz vida terminaría pronto, agrega.
En la vida real, hay tantas cosas que preocupan a los estadounidenses.
Primero, el modo de vida de los estadounidenses está experimentando cambios sigilosos. Para ellos, nigún suceso, cualquiera que sea, logra cambiar el modo de vida, según consideran los estadounidenses. Sin embargo, la crisis del préstamo hipotecario, el receso económico y el aumento del precio de petróleo han obligado a no pocos estadounidenses a cambiar su modo de vida, o sea, les han hecho a alojarse en viviendas más pequeñas, usar automóviles más pequeños, realizar menos viajes o abandonar las vacaciones. Debido a que no puede liquidar el préstamo hipotecario. Norman y su familia se ha trasladado de su espaciosa casa en un bario de los adinerados a un pequeño apartamento. Cambió el carro Merced Benz por un Toyota para ahorrar el combustible. “Ahora tengo que dedicar tres horas más para ir al trabajo. Me levanto a las cinco de la mañana. Debo trabajar más para la subsistencia. Parece que ya no puedo realizar el plan turístico que he prometido con los niños. Ya no tengo otras aspiraciones que tener suficiente comida y vivienda”, dijo.
Segundo, los estadounidenses han comenzado a preocuparse por la escasez de mercancías. La preocupación ha motivado la fiebre de compra. El apresurarse a comprar arroz en algunas ciudades del país ha sido un típico ejemplo al respecto. Según economistas locales, la fiebre de compra de cereales ha reflejado la crisis de confianza en el país. Los acontecimientos actuales han comprobado a los habitantes que los EEUU ya no es una isla de seguridad con la economía que se están haciendo más vulnerable y que no es capaz de enfrentarse a los acontecimientos internacionales de importancia, comentaron.
Tercero, el concepto tradicional de los estadounidenses está expuesto a nuevo desafío. En el pasado, todo el mundo admiraba el servicio militar. Pero en la actualidad, no pocos jóvenes eluden prestar servicio militar. El patriotismo despertado por el incidente de S-11 alentaba a muchos jóvenes estadounidenses a icorporarse activamente al ejército. Sin embargo, a medida de poner al descubierto las mentiras sobre la guerra de Irak, la mayoría de los estadounidenses no quieren servir de carne de cañon en esta guerra. Al ser preguntado por qué ingresaba al ejército, un jóven empleado de una compañía contestó que lo hacía para ganarse la vida y lograr una beca tras retirarse del servidio militar, en vez de ser estimulado por el patriotismo. “Al verlo saliendo lúgubre para el servicio militar, me siento triste y pesimista”, dijo el patrono de la compañía.
Cuarto, está incrementando el sentido de crisis de los estadounidenses por sus dirigentes. Una reciente encuesta ha demostrado que la popularidad del presidente Bush solo ha alcanzado el 31 %, el nivel más bajo registrado en la historia. Uno de los problemas de mayor atención de las masas populares consiste en quién va a ser el sucesor de Bush. Sin embargo, muchos electores no tienen confianza en los candidatos a la presidencia. El candidato republicano John McCain declaró que las fuerzas militares estadounidenses permanecerían cien años en Irak. Esto demuestra que tras asumir a la presidencia continuaría la política de Bush. Hilarry Clinton, una de los candidatos demócratas que apoyó la guerra de Irak en el pasado, ha expresado su oposición a esta guerra. ¿Quién cree en las personas de esta índole que se desdicen de su promesa? Y por su parte, Barack Obama, otro candidato demócrata a la presidencia, no ha apoyado la guerra de Irak y ha declarado que retirará de inmediato los militares estadounidense del país árabe, pero no ha presentado ningún plan concreto. “Lo más preocupante consiste en que en momentos en que el país pasa la prueba clave, las masas populares no tienen confianza depositada en sus líderes”, comenta The U.S. News and World Report..
Quinta, está aumentando el número de necesitados en EEUU. Según ha informado el rotativo inglés Independence, en el año de ejercicio 2008, habrá en el país 28 millones de necesitados, o sea, el 10 % de la población nacional, que subsisten de alimentos suministrados gratis por el el gobierno. Se trata del año en que se registrará el mayor número de beneficiarios del plan de asistencia alimenticia desde la década 1960, de acuerdo con la comisión de presupuesto del congreso estadounidense. “Lo peor ocurirrá en adelante con nosotros. Cuando los habitantes nacidos en la época postguerra, principal fuerza que sostiene el actual sistema de bienestar de EEUU, entren en su envejecimiento, el gobierno no cobrará suficientes impuestos para afianzar la base de este sistema ni tendrá suficiente subvención para los necesitados”, dijo Thom, contador titulado de una compañía con sede en Los Aangeles.
Sexto, los estadounidenses tienen cada vez menor sentido de seguridad, debido a la amenaza terrorista y a la belegerencia de los EEUU, país que está acostumbrado a desempeñar el papel del número uno del mundo, mira con malos ojos lo poderoso de otra nación y considera la prósperidad de otro país como una amenaza. Motivado por este sentimiento psicológico, los EEUU siempre ha tomado una actitud crítica hacia el desarrollo chino. Cuando China promueve la construcción de defensa propia, los EEUU acusa a China por mantener la velocidad del desarrollo militar más allá de lo esperado de EEUU, afirmando que esto constituye una amenaza a los intereses estadounidenses. En cuanto a los esfuerzos chinos por la exploración y aprovechamiento pacíficos del espacio, EEUU los califica de ser un grave desafío provocado por China.
Lo más ininmaginable consiste en que EEUU siempre ha atribuído sus problemas a China: el receso económico a los déficits en su comercio con China, la vertiginosa elevación del precio de petróleo al rápido desarrollo de la industria automovilística de China, el aumento de desempleo a la competitividad de China; la contaminación del aire en Los Angeles a la polución que llega a la ciudad siendo llevada desde China, el calentamiento global al aumento de los gases de efecto invernadero de China, y tantas cosas por el estilo.
Bajo la influencia de la absurda teoría sobre la amenaza china, muchos estadounidenses abriga una actitud alerta para con China. Una encuesta realizada por la compañía Gellup de EEUU, el 45 % de los estadounidenses sostiene que hay que reducir la influencia china sobre los asuntos mundiales. La infundada suspecha da lugar a la carencia del sentido de seguridad. ¿Cómo los estadounidense se libran de la sombra de pesimismo, al mantener la vigilancia contra los terroristas y contra los enemigos inmaginados al mismo tiempo?, preguntó un estudioso estadounidense. (Pueblo en Línea) 26/05/2008
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