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A medida del avance del trabajo contra las secuencias del terremoto y por el socorro a los damnificados en todos los aspectos, enfrentamos numerosas dificultades nuevas y problemas nuevos: Las réplicas no han cesado de crear nuevas dificultades para el socorro a los damnificados, los más de 14 millones de damnificados ya trasladados a otros lugares necesitan un arreglo apropiado y las tareas de restauración y reconstrucción tras el terremoto son sumamente arduas. Necesitamos aún decisión inquebrantable, pleno entusiasmo y vigoroso espíritu combativo para recibir con todas nuestras fuerzas las nuevas pruebas.
Restablecer bien a los damnificados es una tarea muy apremiante. Y el problema más destacado es resolver con todas nuestras energías el problema de alojamiento y necesitamos apremiantemente gran cantidad de tiendas de campaña y casas móviles de tabla como albergues provisionales de los damnificados. Todas las empresas capaces de producir tiendas de campaña deben asumir activamente y por propia iniciativa la tarea de producirlas a toda máquina; todas las empresas encargadas de producir e instalar casas de tránsito deben explotar las potencialidades de producción, garantizar la calidad, apresurarse a transportarlas e instalarlas y hacer todo lo posible para cumplir con antelación las tareas. Esta es una exigencia clara formulada por el Comité Central del Partido y también un anhelo ansioso de los habitantes de las zonas damnificadas.
Lo que enfrentan los damnificados no es sólo el problema del alojamiento. Los heridos necesitan un tratamiento intensivo y un traslado urgente para garantizar un buen tratamiento en los lugares receptores; el trabajo sanitario y las medidas profilácticas para una epidemia son apremiantes, lo que exige que grandes números de trabajadores médicos acudan a todas y cada una de las aldeas para garantizar que no surja ninguna gran epidemia tras una grave calamidad natural; la prevención contra la aparición de desastres derivados sigue enfrentando una situación seria, de modo que se necesita urgentemente verificar y eliminar los peligros de las represas dañadas por el terremoto, en particular, verificar los lagos de barrera en todos los aspectos y tomar medidas preventivas correspondientes; es necesario garantizar urgentemente la subsistencia de los damnificados e intensificar el suministro de alimentos y otros artículos a las zonas damnificadas. Al mismo tiempo, hay que reanudar el tráfico en las zonas urbanas en tanto que los bancos deben reanudar sus operaciones, el mercado debe reanudar sus suministros, los centros docentes deben reanudar las clases y los campesinos deben apresurarse a cosechar cereales, y así por el estilo: todo esto atañe a la producción y vida normales de las masas y requiere gran cantidad de labores concretas y esmeradas. Las nuevas pruebas de la lucha contra las secuencias del terremoto nos exigen partir de la realidad de las zonas damnificadas y de las necesidades de los damnificados, reforzar la organización y la dirección, el arreglo planificado y el control científico y ofrecer una sólida garantía para la lucha contra las secuencias del terremoto en todos los aspectos.
El restablecimiento de los damnificados y el trabajo de reanudación y reconstrucción tras una grave calamidad natural tienen suma importancia y nos constituyen pruebas para controlar una situación compleja y resolver problemas difíciles de todas clases. Frente a las tareas apremiantes y una serie de nuevas circunstancias y nuevos problemas, tenemos que mantener clara la mente, dominar la situación en su conjunto, poner énfasis en los puntos clave y persistir en dedicarnos tanto a la lucha contra las secuencias del terremoto como al desarrollo económico y social. Este es un despliegue estratégico formulado por el Comité Central del Partido partiendo de la situación general del desarrollo económico y la estabilidad social y de la necesidad de ganar esta dura lucha contra las secuencias del terremoto y por el socorro a los damnificados. Siguiendo el despliegue y las exigencias del Comité Central del Partido, debemos, por un lado, hacer todo lo posible para brindar apoyo de recursos humanos, materiales y financieros a las zonas damnificadas y, por el otro, hacer bien nuestros propios trabajos en nuestras propias localidades y departamentos. Mantener el buen ímpetu del desarrollo económico y la armonía y estabilidad sociales es en sí un enérgico apoyo a la población de las zonas damnificadas.
Frente a las nuevas pruebas, tenemos que encarar directamente las dificultades y avanzar valientemente hacia delante. Frente al desastre natural, mantenemos erguida nuestra cabeza indoblegable; frente a las pruebas, mantenemos firme nuestra columna vertebral. Con tal que mantengamos una voluntad común, desafiemos las dificultades y avancemos de manera perseverante, podremos superar todas las dificultades, limpiar todos los obstáculos y ganar nuevas victorias en medio de las nuevas pruebas. (Pueblo en Línea) 27/05/2008
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