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Un fuertísimo terremoto de 8,0 grados en la escala de Richter ha traído inmensos sufrimientos a la población de las zonas damnificadas y, al mismo tiempo, ha despertado el espíritu del pueblo chino de unirse como un solo hombre para superar las dificultades de manera que se ha oído una canción sublime, heroica y conmovedora para todos. En los diez y tantos días transcurridos, la gente ha luchado, ha hecho aportes, se ha preocupado y, al mismo tiempo, ha sido conmovida, estimulada y alentada.
Tras el terremoto, todo el país acudió urgentemente al socorro, todo el pueblo contribuyó con todas sus energías y emprendió una lucha de magnitud sin precedentes contra las secuelas del terremoto y por el socorro. Esto no sólo mostró los profundos sentimientos de compatriotas y exhibió el enorme poderío producido por la unión y colaboración, sino que, en mayor grado, representó la poderosa fuerza de todos unidos como un solo hombre.
“Con la unión de las voluntades de la gente se puede trasladar incluso la Montaña Taishan”. Precisamente esta fuerza colectiva de millones de personas con una voluntad única nos permitió superar todas las dificultades y obstáculos haciendo carrera con el tiempo y luchando contra la Muerte, para salvar en lo máximo las vidas en peligro. Precisamente el espíritu de colaboración consistente en que “cuando un lugar se encuentra en dificultades, todos los demás le dan la mano”, nos permitió unirnos estrechamente para luchar juntos contra las secuelas del desastre natural, movilizar, en el tiempo más corto y con la velocidad más rápida, los diversos recursos contra las secuelas del terremoto y exhibir la velocidad china, la fuerza china y el espíritu chino.
A medida de la profundización de la lucha contra las secuelas del terremoto y por el socorro a los damnificados, el restablecimiento de los damnificados, la recuperación de la producción y la reconstrucción han pasado a ocupar puestos más destacados. Se trata de una nueva prueba, que exige no sólo la fuerza de todo el país, sino, en mayor grado, la colaboración de todos como un solo hombre y el trabajo arduo para poder superar todas las dificultades y obstáculos. En la actualidad, las tareas que enfrentamos son difíciles y arduas: Réplicas suceden incesantemente, los lagos de barrera están pendientes por encima, la epidemia puede ocurrir de un momento a otro, las tareas de prevención contra las catástrofes derivadas resultan extremadamente pesadas, 15 millones de damnificados necesitan un restablecimiento apropiado y múltiples labores para la reconstrucción nos esperan. Se puede decir que se trata de un proyecto sistemático sumamente complejo, apremiante y amplio y que es inevitable el surgimiento de unas y otras nuevas circunstancias y nuevos problemas. En estos momentos, con discusiones vacías no se puede resolver ningún problema en tanto que las discusiones y palabras superfluas no hacen más que demorar el trabajo.
Las secuelas del desastre no nos permiten la más leve desviación de nuestra atención y, aún cuando se trata de suposiciones de buena intención, quejas, reproches y comentarios, desintegrarán y debilitarán probablemente la fuerza social contra las secuelas del desastre y sólo la voluntad única de todos y la dedicación total a esta lucha permitirán concentrar en máximo todos los recursos susceptibles de ser concentradas y unir a todas las fuerzas susceptibles de ser unidas para salir al encuentro de desafíos más arduos.
De una situación desastrosa surge la regeneración de la nación: Esta es una conclusión sacada por el pueblo chino que había resistido a la prueba de múltiples calamidades. El laborioso e inteligente pueblo chino ha comprendido mejor esta conclusión. En la actualidad, tanto el restablecimiento de los damnificados como la reconstrucción exhortan a más personas con espíritu de trabajo práctico a buscar la verdad en los hechos para enfrentar unos y otros problemas difíciles y resolverlos de manera creadora. Y, más aún, exhortan a la gente a trabajar concienzudamente y hacer con seriedad y firmeza todas y cada una de las labores concretas, permitiendo que nuestro ideal se haga realidad a través de nuestras manos.
Engels decía: “Una nación inteligente aprende mucho más en medio de desastres y errores que en tiempos normales.” Una grave calamidad natural ha mostrado la unidad y la fuerza cohesiva sin precedentes de la nación china y también nos ha dado muchas inspiraciones y reflexiones. Que esta unidad y fuerza cohesiva sin precedentes estimulen ulteriormente nuestro espíritu de estar juntos contra viento y marea y de todos con una voluntad única para lanzar la sabiduría y fuerza de los centenares de millones de chinos a la práctica de la reconstrucción de hermosos hogares y de la creación de una vida mejor, a la marcha de la nación china a la regeneración de la nación mediante grandes esfuerzos. (Pueblo en Línea) 30/05/2008
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