Actualizado a las 2008:06:04.14:18

La ceguedad tendenciosa de los “guardianes de los derechos humanos” (Foro popular)

Precisamente en momentos en que el gobierno y el pueblo de todas las nacionalidades de China, con profundo dolor, se dedican a la lucha contra las secuelas del terremoto y por el socorro a los damnificados y hacen todo lo posible para salvar la vida de cada uno, la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja de Gran Bretaña efectuó una “audiencia sobre el problema de los derechos humanos en China” e invitó incluso a Dalai a “atestar” allí. Este comportamiento no sólo hiere los sentimientos de los 1.300 millones de chinos, sino que, al mismo tiempo, constituye una satirización de los supuestos “derechos humanos” en boca de ciertas fuerzas occidentales.

El gran espíritu de considerar al hombre como lo primordial desplegado por el gobierno y pueblo chinos desde el terremoto de Wenchuan ha conmovido al mundo entero. La BBC informó: “La China de hoy, al parecer, experimenta cada vez más profundamente el concepto de ser responsable ante el pueblo”. A criterio del diario norteamericano “Los Angeles Times”, “el gobierno cada vez más humanitario se esfuerza por ofrecer consuelo espiritual y apoyo estatal al pueblo.” Las informaciones y comentarios de la gran mayoría de los medios de comunicación extranjeros coinciden en un punto común, es decir, confirmar “la gentil atención y amor del gobierno y pueblo chinos a las vidas”.

No obstante, ciertas personas hacen la vista gorda frente a todo esto y no olvidan ni por un instante atacar a China agitando el rótulo de “derechos humanos”. Desde hace mucho tiempo, ellos siempre confunden el problema del Tíbet con el “problema de los derechos humanos” y creen que de este modo podrían colocarse en el sitio dominante de la moral para gesticular y criticar a China. De hecho, este tipo de maniobras ha llegado a ser hace tiempo el “nuevo traje del emperador”.

Lo incomprensible es que en esta ocasión, ellos han llegado al extremo de hacer que Dalai comparezca para “testimoniar” sobre los derechos humanos en el Tíbet. Es sabido de todos que en el viejo Tíbet feudal de siervos gobernado por la camarilla de Dalai bajo el régimen de unificación del Estado y la iglesia, las amplias masas de siervos despiadadamente explotadas no tenían garantía ni siquiera para su elemental derecho de subsistencia, ¿de qué derechos humanos se podría hablar?

Muchos extranjeros que últimamente han tenido oportunidad de viajar como turistas por el Tíbet o visitarlo han visto los enormes cambios allí y no pocos de ellos exclamaron sinceramente que “la situación de los derechos humanos en el Tíbet nunca ha sido tan buena como ahora”. Hacer que Dalai hable de los “derechos humanos en China” es realmente una maravillosa ironía para los parlamentarios ingleses autodenominados como “guardianes de los derechos humanos”.

En realidad, si uno quiere de veras conocer la situación de los derechos humanos en China, eso no es difícil. Si se le presenta la oportunidad, puede ir a ver en las primeras líneas de la lucha contra las secuelas del terremoto realizada intensamente por China, o prestar oídos a la gente del pueblo que lucha tenazmente allí, y ellos son los que tienen mayor derecho de hablar de los derechos humanos en China. En los veintitantos días con sus noches desde el terremoto del 12 de mayo, son la idea administrativa de “considerar al hombre como lo primordial” y la voluntad nacional de “la vida por encima de todo” las que han hecho convertir el fuertísimo terremoto en una gran lucha nacional por salvar las vidas. Esto sí es un convincente registro real de los derechos humanos en China.

Los hechos son más convincentes. Todo lo sucedido y lo que está sucediendo en las zonas damnificadas es, sin duda alguna, el mejor manual de derechos humanos en China. Si ciertas personas insisten en hacer caso omiso de estos hechos y pasar por alto los consensos del mundo, esto sólo puede revelar su inveterado prejuicio subjetivo y mostrar su alarmante ceguedad tendenciosa.

La historia y la realidad han dicho una y otra vez a la gente: En los últimos ciento y tantos años, no importa a que pretextos recurran, los intentos de instigar la “independencia del Tíbet” nunca han tenido éxito. Hacer caso omiso de la historia, pasar por alto los hechos y no olvidar ni por un instante atacar a China por el supuesto “problema de los derechos humanos” sólo puede dejar ver al mundo el estado de ánimo de ciertas personas que toman los derechos humanos como juego de niños. (Pueblo en Línea)
04/06/2008

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