Actualizado a las 2008:06:05.14:15

China tiene que buscar más riqueza en las calamidades

Ya han pasado 21 días desde el fuerte terremoto de Wenchuan. Cuando la exaltación y conmoción en los primeros momentos van reduciéndose, será más necesaria una reflexión sensata y serena. Después de la repentina muerte de decenas de miles de personas, frente a una enorme pérdida calculada en centenares de miles de millones de yuanes, tanto el gobierno de China como el pueblo chino tienen que tratar de estudiar cómo buscar más riqueza en las calamidades.

Para el gobierno chino, indudablemente, este terremoto ocurrido en Wenchuan es un ensayo de su idea y capacidad de gobernación de “considerar al hombre como lo primordial”. Tanto la acción de los dirigentes de tomar la delantera para ir al frente de la lucha contra las secuelas del terremoto y los esfuerzos concertados y el trabajo eficiente de los ministerios y comisiones nacionales y de los departamentos administrativos locales como los esfuerzos mancomunados de los militares y civiles para realizar actividades de rescate en los primeros momentos y el duelo nacional con la bandera nacional a media asta y en medio del ruido de la sirena, demuestran que el gobierno chino ha convertido verdaderamente en acción práctica la idea de “poder al servicio del pueblo, preocupación por el pueblo y beneficios para el pueblo”.

Precisamente el hecho de que el gobierno haya traducido la idea de “el pueblo debe valorizarse” a la acción efectiva alentó al pueblo a unirse como nunca y ayudarse entre sí, de manera que la confianza del pueblo en el gobierno también llegó al punto culminante. Una de las mejores pruebas es que más de la mitad de los hongkoneses consideran que ellos son chinos. Igualmente, el alto respeto a la vida mostrado por el gobierno chino en la lucha contra las secuelas del terremoto ha sido elogiado ampliamente a nivel internacional, plasmando nuevamente la imagen de un gran país abierto y responsable por el pueblo. Sin lugar a dudas, todo esto hará más firme la confianza del gobierno chino en seguir llevando a la práctica la gobernación por el pueblo. Justamente como dijo el primer ministro Wen Jiabao: Experimentando esta calamidad, nos forjamos en ella, pasamos una prueba espiritual, de manera que elevamos el nivel ideológico y comprendemos cómo trabajar por el pueblo.

Para los chinos comunes y corrientes, el terremoto de Wenchuan debe ser una elevación del juicio y sentimientos. Después de experimentar el ruido y conmoción de la economía de mercado, en esta época carente de fe, la bondad, el amor y la confianza mostrados por el pueblo chino ante las calamidades sustituyeron de repente la “consideración del dinero como lo primordial” por la “consideración del hombre como lo primordial”, de modo que la naturaleza humana brilló como nunca.

De igual modo, son reales y tangibles el patriotismo y el nacionalismo entre el pueblo chino. En lugar de boicotear mercancías japonesas y Carrefour, ellos se rivalizaron por donar sangre, dinero y recursos materiales a las zonas damnificadas, expresando de manera concreta la identificación nacional y el amor entre los conciudadanos.

Al mismo tiempo, el pueblo chino se vuelve más racional después de experimentar la calamidad. Por una parte, viendo con sus propios ojos a los equipos de rescate extranjeros lanzándose al rescate sin preocuparse por su propia vida, ellos tratan al mundo occidental de manera más objetiva y racional. Por otro lado, cuando el ciego impulso y exaltación de los voluntarios en los primeros momentos se traducen a la cooperación organizada y concertada por el gobierno, han comprendido más a fondo la manera científica, racional y ordenada de luchar contra las secuelas del terremoto.

El terremoto ocurrido en Wenchuan hizo brotar repentinamente una enorme y sorprendente fuerza del gobierno y pueblo chinos. Pero, al pasar del masivo rescate y auxilio a la población damnificada a la reconstrucción de las zonas damnificadas en mayor escala y luego a la disminución y prevención antisísmicas en una escala aún más amplia, cómo convertir la fuerza repentina en un estado normal es un problema que hay que pensar después de pasar la calamidad. Por ejemplo, ¿cómo puede ser garantizada por mecanismos correspondientes la idea del gobierno de “considerar al hombre como lo primordial”? ¿Cómo podrá preservar la eficiente, abierta y transparente manera de hacer del gobierno? ¿Cómo se desarrollarán la apertura e indulgencia de los medios de comunicación? ¿Cómo se podrá poner en claro y definir el conocimiento de la causa benéfica y la sociedad civil?

La calamidad pasará finalmente. Las heridas podrán curarse. Pero, no se debe olvidar la desaparición de decenas de miles de personas y aquellas escenas trágicas. Un ciudad racional, un maduro gobierno que gobierna por el pueblo deben aprender cómo crecer en medio de la calamidad, cómo buscar más riqueza por entre los escombros y cómo absolver la fuerza nacida en el nuevo nivel. (Pueblo en Línea)
05/06/2008

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