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Desde la más remota antigüedad la humanidad aprende a sobrevivir en medio de la lucha contra los desastres naturales. Su capacidad para aliviar los efectos del desastre la adquiere también en esta lucha. Cada uno de los grandes desastres agudiza la inteligencia humana y aumenta su sabiduría. En este sentido, el desastre es una gran escuela. Tal como afirmó Lenin: En condiciones especiales lo que se aprende en un sólo día supera lo que se hace durante años o decenas de años en tiempo normal.
El gran terremoto del 12 de mayo en Wenchuan de Sichuan ha causado efectos catastróficos a la nación china. En unos instantes, se produjeron temblores de tierra y de montañas. Los corrientes del río fueron cortados, y las casas se desplomaron. Las pérdidas humanas fueron cuantiosas. Decenas de millones de personas vieron afectada su vida cotidiana. El país celebró el día de luto nacional. Los pueblos de todo el mundo comparten la desgracia del pueblo chino y prestan su apoyo para superar la dificultad. En estas condiciones especiales no podemos olvidar las escenas trágicas que experimentan nuestros compatriotas, no podemos olvidar el amor que manifiesta todo el pueblo chino con sus donaciones de dinero, material y sangre, no podemos olvidar que los dirigentes del Partido y del Gobierno se preocupan por las inquietudes de la población afectada y comparten con ella el mismo aliento, no podemos olvidar el espíritu nacional que el Gobierno, el Ejército y los civiles han manifestado en hacer esfuerzos en común para enfrentar la desgracia nacional, en desplegar la lucha al unísono, en compartir el mismo destino, y en avanzar mano a mano hacia el futuro, no podemos olvidar los esfuerzos realizados en la primera línea por los médicos, los reporteros, y los voluntarios de diversos frentes, así como por los amigos extranjeros que han ofrecido su ayuda sincera y manifestado su conciencia social.
Después de jugar las lágrimas y sepultar los cadáveres, y cuando pasamos revista con calma y con pecho erguido a lo que pasó en este gran desastre, constatamos con satisfacción que nuestra conciencia ha resistido una prueba de vida y muerte, que nuestro alma ha experimentado una purificación, y que nuestro espíritu ha sufrido una forja. A costa de sangre hemos aprendido algo que no podemos aprender en tiempos normales.
El Partido ha aprendido a afrentar la crisis con serenidad, a hacer decisiones oportunas, a dirigir y movilizar a sus militantes, al gobierno y a los civiles así como a las fuerzas de diversos sectores sociales a socorrer a la zona afectada, transformando en gran medida el modelo de su dirección. El Gobierno ha aprendido a encarar la emergencia con una actitud científica, a ejercer la dirección con contundencia, a movilizar los recursos administrativos y materiales para solucionar los problemas prácticos en la primer línea, y a conferir en el pueblo la confianza, la fuerza y la esperanza. El Ejército ha aprendido a dar respuestas rápidas a las misiones no bélicas, a rescatar a los damnificados del sisma, a desplegar sus ventajas en la organizción, la concentración, la sinceridad y el coraje, dando muestras así su brillante imagen de Ejército Popular. Los civiles han aprendido a amar a ajenos y a la vida. En los momentos en que la vida humana está en peligro, trabajan corazón a corazón y mano a mano para mantener la vida pasando por encima las cosas vulgares y abandonando las disputas triviales. Las masas afectadas por el sismo han aprendido a mantenerse firmes, decididos, y sin vacilación. Todos, sean ancianos en el último trance de su vida, o adolescentes y niños, soportan las tribulaciones con gran resistencia, mantienen su esperanza en la vida, persisten en sus esfuerzos por ayudar a otros a pesar de su incapacidad física, consolidan su fe en la reconstrucción de sus hogares destrozados. Han cambiado todo su concepto de la vida.
La prensa ha aprendido a cubrir las informaciones a tiempo y con precisión, a enviar sus reportes en forma abierta y transparente, y a entrar en trato con el mundo. Así que todos los rumores y especulaciones han perdido su oportunidades. El sector informativo de China ha conmovido con su apertura a todo el pueblo chino y a la comunidad internacional. Con ello ha ganado la comprensión y apoyo de todos los pueblos del mundo para el país.
El personal médico, los efectivos de la seguridad pública, los técnicos de diversas especialidades, los rescatistas, los voluntarios, y todos los que están en la zona afectada han aprendido en la gran aula en materia del concepto de la vida, ética, y escala de valores. Han comprendido a saber el carácter discolo de la Naturaleza y la fuerza del saber para dominarlo. ¿Hay algo más valioso en el mundo como la vida, la sangre, la sinceridad, el gran amor, y la conciencia?
"La nación que sabe aprender del desastre es una nación esperanzadora." Grabemos en la mente esta frase filosófica. Aprendamos a convertir el desastre en una gran escuela, aprendamos a sobrevivir, a mantener la supervivencia, a tratar el mundo como su integrante, a dedicar nuestros esfuerzos a la gran causa, a construir, a crear, para insertar nuestra vida en ella y acometer hazañas de reconstrucción de la nación china. (Pueblo en línea) 05/06/2008
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