Actualizado a las 2008:06:10.13:49

Secar las lágrimas y organizar una excelente Olimpiada (Wang Hailou)

Precisamente en momentos en que el pueblo de toda China anhelaba la llegada de la Olimpiada de Beijing, ocurrió súbitamente el fuerte terremoto de Wenchuan el 12 de mayo. Esta calamidad privó la vida a decenas de miles de personas, hirió a otros centenares de miles de personas y causó incalculables pérdidas materiales. Después de un grave desastre como éste, ¿se podría organizar bien la grandiosa Olimpiada? La actuación de China en la lucha contra las secuelas del terremoto y por el socorro a los damnificados ya ha dado una respuesta: Ninguna calamidad quebrantará la inquebrantable fe del pueblo chino de 1.300 millones de habitantes para la organización de una Olimpiada de alto nivel y con características propias.

Esta fe proviene del gobierno chino que confía firmemente en sí mismo. Tras el terremoto, el gobierno chino desarrolló con rapidez y alta eficiencia el trabajo contra las secuelas del terremoto: Hacer todo lo posible para salvar y curar vidas, establecer a los damnificados y desarrollar el trabajo sanitario y profiláctico contra la epidemia; publicar en primer tiempo las informaciones, permitir a las brigadas internacionales de rescate entrar en las zonas damnificadas y decretar días de duelo nacional por las víctimas... Esta actitud de apreciar las vidas, ser responsable por el pueblo y abrirse hacia el mundo dejó al mundo ver la China que considera al hombre como lo primordial y que tiene plena confianza en sí misma. En un país como éste y con un gobierno como éste, ninguna dificultad podrá impedirnos en la organización exitosa de la Olimpiada.

Esta fe proviene del firme y unido pueblo chino. Tras ocurrido el terremoto, las amplias masas donaron activamente dinero y recursos materiales, gran número de voluntarios acudieron espontáneamente a las zonas damnificadas y más personas empezaron a trabajar día y noche para producir tiendas de campaña, medicamentos y otros recursos urgentemente necesarios para las zonas afectadas y curar a los heridos de las zonas damnificadas… El pueblo de todas las nacionalidades del país hizo esfuerzos mancomunados para superar juntos las dificultades y la nación china mostró una poderosa fuerza cohesiva frente a la calamidad: todo esto constituye la sólida base social para la organización exitosa de la Olimpiada.

Esta fe proviene de una sólida y poderosa fuerza nacional. La alta velocidad y eficiencia en la lucha contra las secuelas del terremoto y por el socorro a los damnificados se debe también a la cada vez más poderosa fuerza económica. En los últimos 30 años, el Producto Interno Bruto de China se triplicó y subió al cuarto puesto en el mundo. El desarrollo sostenible y rápido de la reforma y apertura no sólo ha brindado una garantía poderosa de recursos para la lucha de China contra las secuelas del terremoto, sino también una segura base material para organizar exitosamente la Olimpiada tras una grave calamidad natural.

Esta fe proviene de una perseverante aspiración del sueño de la Olimpiada. En 2001 cuando Beijing salió ganador para la organización de la Olimpiada, China hizo el compromiso solemne de convertir la Olimpiada de Beijing en una “grandiosa Olimpiada inolvidable”. En los últimos siete años, China ha venido cumpliendo su compromiso y, por más grandes que sean las dificultades, este compromiso no cambiará. Una niña amputada tras el terremoto manifestó: “Utilizaré mi firmeza y optimismo para apoyar a Beijing, a la Olimpiada y, aunque no pueda ir a los locales de competición, mi corazón seguirá de cerca de la Olimpiada y a Beijing.” Las calamidades producen dolor a los seres humanos, pero al mismo tiempo, les hacen más firmes, de modo que el desastre no podrá impedir al pueblo a hacer realidad su sueño olímpico.

La gente no olvidará que en 1985, cuando México estaba preparándose para la organización de una Copa Mundial de Fútbol, se produjo un fuertísimo terremoto de 8,1 grados, que causó inmensas pérdidas. Sin embargo, el gobierno y pueblo mexicanos, apoyándose en su optimismo, su firmeza y su unidad, lograron organizar dentro de ocho meses una excelente Copa Mundial sin precedentes. El pueblo mexicano, afectado por el terremoto, conmovió al mundo con su entusiasmo, con sus esfuerzos y con su sinceridad.

Este desastre natural cayó sobre China que se encuentra en preparativos para la Olimpiada de Beijing, pero el gobierno y pueblo chinos, con su perseverancia, unidad y valentía frente a la calamidad natural, conmovieron igualmente al mundo. En la actualidad, el Comité Olímpico Internacional, las organizaciones de las disciplinas de competición y los comités olímpicos de 205 países y regiones que participarán en la Olimpiada expresaron su plena confianza en la Olimpiada de Beijing; los dirigentes de muchos países también manifestaron su convicción de que la Olimpiada de Beijing se coronará con éxito. El apoyo y aliento de la comunidad internacional aumentan la confianza de China en tanto que una buena organización de la Olimpiada será la mejor retribución de China a este apoyo y aliento. (Pueblo en Línea)
10/06/2008

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