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El gran terremoto del 12 de mayo en Wenchuan ha colocado a la República Popular China al borde de un precipicio. Se trata de un un desastre destructivo, y tambíen una prueba destructiva que significa una prueba de fuego para el Gobierno, el Ejército, el poderío nacional y la conciencia del pueblo chino.
Para encarar el desastre, el Gobierno está al frente. Carga en sus espaldas las tareas de rescatar la vida humana, tratar a los heridos, reubicar a los desamparados, prevenir epidemias, reconstruir hogres destrozados, salvar vidas en las ruinas, y tranquilizar al pueblo. Un temblor repetino destruyó puentes y cortó las vías, pero ha estrechado aún más las relaciones del Partido y el Gobierno con el pueblo.
Para conocer el aguante del país, debemos ver en primer lugar la resistencia del Ejército. El gran temblor del 12 de mayo convirtió de repente al Ejército chino en una afilada espada para abrir las ruinas de hormigón armado. Cuando los compatriotas atrapados en las tinieblas luchando contra la Muerte durante varios días abrieron los ojos, los primeros que veían son rostros de soldados. ¿Cómo no los llamaron "queridos seres" desde el fondo de su conciencia? Pero hay que saber que para llevar la luz solar a la zona sombría los saldados gastaron sólo en tres días las nuevas botas recibidas. Durante más de diez días, no tomaron baños y no cambiaron de ropas persistiendo en una lucha ardua. A pesar de las lesiones sufridas en los hombros, hematomas en las manos, y roturas en los pentalones, ningún soldado se quejó. Unos instantes de calma después del sismo, los cocineros del Ejéricto iban al mercado para comprar carne, pero los vendedores no aceparon el pago. Los soldados insistiron en pagar por la compra, pero no se sabía quién había metido en su bolsillo un huevo caliente. No habían remedios. Los directivos tenían que dar esta orden a los soldados: vestidos de militares en el rescate, pero de civiles en el trato con la población.
El terremoto pretendió destruir nuestros hogares, no se daba cuenta de que nuestros hogres están protegidos por una Gran Muralla, y el Ejército y la población civil mantienen una relación tan estrecha como las existentes entre agua y peces.
Los países débiles no pueden hablar de la diplomacia. Y el rescate de los damnificados es en efecto gestionar diplomacia con la Naturaleza. Dios quiere probar cuán grande es nuestro poderío en fin de cuenta. Nada más pasar el sismo, hace surgir la amenaza del agua. En el mismo Sichuan, el gran terremoto de Kangding de 1786 destruyó casas con nada más que 430 víctmas mortales, pero el desborde del lago de terremoto ahogó más de 100.000 personas. Dios no sabe que la China de hoy ha dejado desde hace mucho tiempo de ser lo que fue hace más de 200 años. El monitoreo por satélites, consultas colectivas entre expertos, helicóperos, máquinas poderosas, y una serie de cosas nos permiten luchar simultáneamente contra los efectos de terremoto y la amenaza del agua. Los golpes continuos tratan de dejarnos en situación impotente. Pero nos obligan a demostrar nuestra capacidad. Los habitantes de la calle se felicitan en medio de tristeza: !conque tenemos cosas tan buenas en nuestro hogar!
El pueblo es la base del país. El terremoto de Wenchuan es un desafío para la conciencia del pueblo chino. Pero no tenía en cuenta que en el mismo momento de la transmisión de la noticia del terremoto, los ojos de los 1.300 millones de chinos volvieron hacia el lugar de hecho. Levantaron de inmediato con sus manos un gran bosque del amor. En unas veladas ofrecidas por los sectores de difunsión y cultura a cargo de la Televisión Central con motivo de recolecta para ayudar a los damnificados, se reunieron en unas pocas horas 1.500 millones de yuanes. Las llamadas telefónicas para solicitar la adopción de huérfanos abrumaron los departamentos de asuntos civiles. Un pequeño niño, rescatado de las ruinas con una fractura en el brazo izquierda, se levantó a medio en las camilleras para dar la gracia y saludar a los soldados del Ejército de Liberación después de ser tratado con urgencia por los médicos militares. En Harbín, ciudad más lejana de la zona de sismo, se celebró una boda singular de "una sola persona". El novio es conductor de helicóptero. Un día antes de la boda, recibió de repente la orden de ir al frente de rescate. El momento de servir a la patria ha llegado, y el asunto de amor podrá retrasarse. La boda proseguía como lo previsto, la diferencia era que todos los regalos en efectivo se destinaban a la zona de sismo. La tradición del pueblo chino es: de la prosperidad o decadencia de la nación responde cada uno de sus ciudadanos; la causa nacional es más importante que cualquier cosa del mundo, y se mantienen en alto el nacionalismo y un compromiso de sacrificio para la nación.
El terremoto trató de destruirnos en algo, pero no se ha dado cuenta de que como la reacción nuclear, cuando la cáscara está rota, se desató energía aún más potente.
En la historia humana, la mayor fuerza de destrucción es: la guerra y el desastre natural. La nación china ha sufrido innumerables invasiones extranjeras, y también muchos desastres naturales, así como humillación prolongda. Sin embargo, después de 1949, ni las guerras ni los desastres naturales nos han doblegado. (Pueblo en línea) 10/06/2008
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