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Con la proximidad de la Olimpiada, actualmente jefes de Estado o de Gobierno de más de 80 países del mundo han manifestado a las claras su disposición a presenciarse en el acto inaugural de la Olimpiada de Beijing. Ante este hecho, diversos medios extranjeros como el rotativo canadiense Globe and Mail y el Hindu de la India, han publicado artículos titulados "China ha ganado la primerva victoria de la Olimpiada" y "China ha superado el intento de boicotear la Olimpiada", señalando que el boicoteo a la Olimpiada de Beijing incurrirá en la antipatía de la gente.
Hace un tiempo, el presidente francés Sarkozy, que vinculó los llamados problemas del Tíbet y de derechos humanos a la Olimpiada, fue considerado por los medios occidentales como el más probable ausente del acto inaugural del evento. Pero al final, declaró que los 27 países de la Unión Europea lo apoyan unánimemente para tomar parte en el acto inaugural de la Olimpiada de Beijing. En un comentario Le Figaro de Francia dijo que Sarkozy es correcto, porque la "politización de la Olimpiada" no es más que una práctica de cierta gente que oculta su racismo bajo la brillante bandera de los llamados "principios de gran trascendencia y de derechos humanos".
Christian Poncelet, presidente del Senado francés, también manifestó en términos explícitos que en materia de derechos humanos Francia no tiene categoría suficiente como para certificar las conductas de China. Y es incorrecto hacer comentarios gratuitos sobre el llamado problema del Tíbet en situaciones en que se ignora el verdadero estado de cosas. Bernard Accoyer, presidente de la Asamblea Nacional de Francia, señaló que un número reducido de personas que perturbaban el relevo de la antorcha olímpica en París no respresentan ni a Francia ni a su pueblo.
En realidad, según las prácticas habituales del Comité Olímpico Internacional, los jefes de Estado y del Gobierno de los diversos países participan como huéspedes de honor, a invitación de los comités olímpicos de sus respectivos países, en las actividades pertinentes de la Olimpiada, incluido el acto inaugural. Es una lástima que las anteriores olimpiadas sufrían más o menos la interferencia de "politización". Ciertas fuerzas siempre tratan de alcanzar su objetivo político por la presencia y la ausencia de dirigentes extranjeros. En su espíritu el movimiento olímpico está separado de la política. La Carta Olímpica establece que los deportistas no pueden hacer demostraciones de ningún tipo en los lugares de competición olímpica, ni realizar actividades propagandísticas en relación con los problemas político, religioso o de raza. Define con mayor claridad que se tratan de competiciones entre individuos y grupos deportistas, y no entre los países. Todo esto destaca que el movmiento olímpico no está vinculado con la política y rechaza la interferencia política.
El primer ministro de Singapur Lee hsien Loong señaló que si la Olimpiada de Beijing tiene un sentido político, esto será que se trata de un grandioso evento del "estreno de China en la comunidad internacional". Desde tiempos antiguos China es un país hospitalario que observa rigurosamente los protocolos establecidos. Su manera para tratar a huéspedes se caracteriza por el principio de "Es una alegría acoger a amigos que llegan desde lejos". Durante la Olimpiada, el pueblo chino tratará a los corrientes extranjeros como deben hacer un anfitrión. Y para recibir a los jefes de Estado extranjeros, China sentirá con mayor razón honrada como anfitriona. El pueblo chino espera comprender al mundo a través de la Olimpiada, y el mundo también espera comprender a China como testigo de la apertura de China y la hospitalidad y calor del pueblo chino. La Olimpiada de Beijing no sólo es un grandioso evento de los 1.300 millones de habitantes chinos, sino también de todos los pueblos amantes de la paz en el mundo. Es un evento que transmite los mejores valores como la paz,la amistad, la solidaridad y la cooperación. La polítización de la Olimpiada no hace sino herir la sensibilidad de los pueblos del mundo, incluidos los 1.300 millones de chinos, y mancillar el espíritu olímpico. Es precisamente por ello que el rechazo a la polítización de la Olimpiada es una corriente predominente de la comunidad internacional.
El rechazo a la politización de la Olimpiada es la voluntad no sólo del pueblo chino, sino de todos los pueblos amantes de la paz en el mundo, y es la victoria del movimiento olímpico. (El País) 15/07/2008
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