Actualizado a las 2008:08:08.13:12

Un mundo, un sueño (editorial)

Esta noche, cuando la bandera de cinco estrellas y la bandera de cinco anillos se icen paulatinamente en el Estadio Nacional, los grandiosos anales olímpicos abrirán una nueva página.

Esta noche, cuando las melodías olímpicas suenen con atención de centenares de millones de personas, el ideal olímpico volará con pasión sobre la antigua tierra china.

Esta noche, cuando las llamas de los XXIX Juegos Olìmpicos iluminen el cielo de Beijing, el largo río de la civilización humana volverá a contar con fuentes del Oriente.

El movimiento olímpico levantará por primera vez el esenario de su grandiosa ceremonia en esta tierra fértil en el Oriente. Los 1.300 millones de chinos entonarán por primera vez en su hogar la canción olímpica de unidad, amistad y paz. De Atenas a Beijing, sigue el mismo júbilo y alegría, sigue la misma pasión y sigue el mismo sueño, pero el mundo cambia.

¡Beijing te da bienvenida, movimiento olímpico lleno de encanto! ¡Beijing les da bievenida, viejos y nuevos amigos provenientes de todas partes del mundo!

El siglo que ha recorrido el movimiento olímpico contemporáneo constituye el capítulo más brillantes de la historia de la humanidad. En los últimos cien años, la humanidad ha experimentado los humos de pólvora de las dos guerras mundiales y la confrontación en el período de Guerra Fría; también ha compartido los grandes cambios traídos por los nuevos inventos como la navegación aérea y espacial, la telecomunicación móvil, la televisión y la Internet, y ha abierto su horizonte en la exploración del Universo. Desde la existencia de la humanidad, ningún otro siglo ha conocido tan frecuentes y graves desastres y tragedias; ningún otro siglo ha tenido lucha y progreso tan conmovedores como los de éste.

Desde hace más de un siglo, los Juegos Olímpicos han registrado desde un aspecto el proceso de subida de la civilización humana. Al compás de la historia mundial llena de baches, el movimiento olímpico contemporáneo porta el ideal común de la humanidad y ha llegado a ser un incomprable fenómeo cultural y portador de la civilización del mundo de hoy. Dejando al lado los diferentes puintos de vista y discrepancias, la antorcha olímpica ilumina el camino del avance común de la humanidad, impulsa el desarrollo de los deportes del mundo y refleja los ardientes anhelos por el intercambio y comprensión entre las distintas culturas. Bajo la bandera de cinco anillos, las gentes de diferentes países, creencias, colores de la piel y razas, por un mismo sueño, se convergen en una misma pista.

China es un firme partidario del movimiento olímpico. Desde Olimpia hasta la Gran Muralla, la antorcha olímpica, que ilumina el camino de la difusión de la civilización y de la comunicación, testimonia los pasos de una antigua nación de incorporarse a la corriente mundial.

Hace un siglo, en medio de los ansiosos anhelos de las personas perspicaces por “cuándo podrá China organizar una Olimpiada”, conocimos lo que era la aspiración vehemente; hace 76 años, en medio de los pasos solitarios de Liu Changchun que participaba solo en nombre de China en la Olimpiada, oímos el ruido de sus pasos; hace 29 años, en los enérgicos esfuerzos de la China en medio de reforma y apertura por su retorno a la gran familia olímpica internacional, experimentamos su decisión; hace 15 años, en el juramento con lágrimas en los ojos tras el fracaso en la postulación por la Olimpiada en Monte Carlo, percibimos su decisión de “marchar firmemente hacia el mundo”. Hoy día, el secular movimiento olímpico y la larga civilización oriental se convergen cuando los 1.300 millones de chinos cumplen con acciones prácticas su compromiso de Olimpiada Ecológica, Olimpiada Científica y Olimpiada Popular, inyectan su propio sueño en el movimiento olímpico.

La realización de una olimpiada en China, que cuenta con una población que representa un quinta parte de la población mundial, tiene importancia excepcional. Se trata de la confianza del mundo en China y también una aportación de China al mundo. Los 30 años de retorno de China a la gran familia olímpica coiciden con el impetuoso proceso de desarrollo de la China contemporánea. En estos 30 años, la nación china ha abierto su puerta y ha avanzado hacia el mundo, el cual abraza con brazos abiertos a China. Los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 colocan el nuevo hito de 30 años de reforma y apertura de China y contienen las nuevas esperanzas del mundo hacia un gran país en vías de desarrollo. Aunque las personas en lugares diferentes tienen distinto modo de ver, la mayoría de ellas están seguras de que el desarrollo de China no puede separarse del mundo, mientras la prosperidad y estabilidad del mundo tampoco pueden separarse de China; la mayoría de las personas están firmemente convencidas de que la realización de una olimpiada en Beijing “dejará una herencia única a China y al mundo”.

Recordando lo que ha pasado en un centenar de años, la gente llega a conocer cada día más profundamente que en este cada día más “pequeño” planeta, tenemos el mismo destino. El mundo se vuelve más inseparable como nunca antes. La Olimpiada no sólo es un escenario de los deportistas de los diversos países para hacer realidad su gloria y sueño, sino también una plataforma de los pueblos del mundo de acrecentar la comprensión y profundizar la amistad entre ellos. La bandera olímpica hace que se abran las cien flores culturales diferentes en un ambiente armonioso de prosperidad común: El correr por las praderas africanas bajo la luz solar, la gallarda danza del fútbol Zamba, el vigoroso boxeo y levantamiento de pesas, el ágil judo... En esta gran familia, la conquista de medallas de oro nunca ha sido la meta más importante, mientras que el intercambio cultural entre los países del mundo y su referencia recíproca son las más atesoradas herencias espirituales. También constituyen encarnación del espíritu olímpico recibir de manera sincera el intercambio e integración de las distintas culturas, tratar con estado de ánimo común y corriente la aparición de múltiples culturas, el respeto político, la pluralización cultural y la tolerancia de valores.

En los 7 años de preparación, el pueblo chino, con sumo entusiasmo y con toda fuerza, organiza el evento deporativo de mayor envergadura en el mundo de hoy; en los 7 años de cumplimiento de sus compromisos, la antigua nación china hace todo lo posible para preparar cuidadosamente este festival en que la humanidad expresa sus sentimientos amistosos y comparte la paz.

Esta noche, se levantará el enorme telón. Un mundo, un sueño. En 16 días, compartiremos el goce del encanto y alegría olímpicos; bajo la bandera de 5 anillos, pondremos en pleno juego el espíritu deportivo “más rápido, más alto, más fuerte” y ejecutaremos juntos el gran movimiento “unidad, amistad y paz”.

Pueblo chino, pueblos del mundo, llega la hora común de todos nosotros. (Pueblo en Línea)

08/08/2008

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